Agustín Carstens ataca de nuevo. Del “catarrito” al “no hay crisis”. “Comunicólogos” del gabinetazo.

Publicado el Abril 13, 2011, Bajo Noticias, Autor Ocelotl.

Según Cartens, ahora conocido como “cara de idiota”, la estabilidad económica de México se reduce a la bonanza del gobierno y del sistema bancario, el pueblo es el quebrado, el jodido y que se rasque como pueda. RNR

¡Ay güey, por poco me pisa el “Cara de Idiota”!

La Jornada/México SA/Carlos Fernández-Vega

El creativo doctor “catarrito” ataca de nuevo. En acto público organizado en la capital poblana por Televisa (Espacio 2011), Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, se aventó otra puntada sobre la “realidad” nacional: “no hay crisis” en el país, certera frase que provocó el abucheo de los miles de jóvenes asistentes al evento de la fábrica de sueños. Hábil que es, para aminorar la protesta juvenil al funcionario no se le ocurrió mejor idea que la siguiente: (sus “comunicólogos” le dijeron) “lo que tienes que hacer es poner cara de idiota, (porque) más vale eso que decir una idiotez”, y el ex secretario de Hacienda cumplió los dos requisitos (ser y parecer).

 

En su edición de ayer, La Jornada de Oriente lo reseñó así: “un público conformado por estudiantes de más de 200 instituciones de educación superior abucheó ayer al gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, cuando aseguró que en el país no hay crisis. La repulsa ocurrió durante la conferencia que el funcionario ofreció como parte de la inauguración de Espacio 2011, un acto de la empresa Televisa que se celebra en el Centro de Convenciones William O. Jenkins”.

 

Textual, Carstens dijo (sobre la política de comunicación social del Banco de México) que “uno de los primeros consejos que me dieron cuando llegué (a la institución) es que si alguien me preguntaba algo, un periodista o alguien de la sociedad civil, pusiera cara de idiota: ‘lo que tienes que hacer es poner cara de idiota, más vale eso que decir una idiotez’, me dijeron. Eso es algo que yo no comparto (…) por eso ahora yo les he dicho (a los funcionarios del BdeM) que si les preguntan algo no pongan cara de idiotas, sino de que saben de lo que están hablando, porque deben saber de lo que hablan”.

 

Y entró en materia: “una gran ventaja es que en el país no hay crisis’, lo cual le valió de inmediato la censura de los jóvenes que lo abuchearon y emitieron rechiflas. ‘¡Calma, calma!’, pidió Carstens a los muchachos que le manifestaban su incredulidad, ‘lo que digo es que en el país no hay crisis, lo que no significa que no existan problemas ni retos como el abatimiento de la pobreza, la creación de empleos y oportunidades para los jóvenes’ ”. Un estudiante de la Universidad de Chiapas le cuestionó: “¿usted ha convivido alguna vez con un pobre?, ¿cómo se atreve a decir que no hay crisis cuando hay muchas familias que no tienen ni para comer en muchos estados del país?’, a lo que el funcionario contestó: ‘yo conozco, mejor dicho, he estado conviviendo con familias que no tienen ni siquiera para comer o resolver sus necesidades de un día. México no está en crisis, y eso no quiere decir que no se tengan problemas’, insistió Carstens, mencionando que ni el gobierno ni el sistema bancario están quebrados. ‘El reto es la pobreza, donde hay un sector de mexicanos los cuales no tienen acceso a las oportunidades. La pobreza no se atiende de manera mágica (…) el reto más importante es la pobreza y los millones de mexicanos que no se han podido insertar en la modernidad y que no logran oportunidades de desarrollo’, abundó” (Martín Hernández Alcántara).

 

¿Qué tal? Con este tipo de declaraciones (“idioteces” que según Carstens se utilizan para que el público no piense que el funcionario que las dice es un idiota), más los 6 mil pesos de Ernesto Cordero y el futuro venturoso prometido (e incumplido) por Calderón, simple y sencillamente México está jodido, y lo está, en buena medida, porque los mexicanos lo han permitido y, como pinta el panorama, los seguirán permitiendo.

 

Es el mismo doctor Carstens que en febrero de 2008, en funciones de secretario de Hacienda –según presumía entonces–, se animó a diagnosticar, también por medio del canal de las estrellas, un simple “catarrito” para México por el tsunami económico-financiero que se veía venir (y vino y arrasó) porque, decía, a México las crisis le hacen los mandados, tesis que fue repetida hasta la ignominia, con el resultado por todos conocido y padecido. El ahora gobernador del Banco de México cuando menos lo reconoció, pero todo indica que los mismos “comunicólogos” (probablemente de origen ibérico) recomendaron a Felipe Calderón y a Ernesto Cordero (de hecho a todo el gabinetazo) aquello de decir “idioteces” para no parecer idiotas, aunque en los hechos son y parecen ser.

 

Desde que se instaló en Los Pinos, el calderonato ha insistido en que la crisis en México “es cosa del pasado”. De hecho, Felipe Calderón (septiembre de 2007) se adelantó al doctor “catarrito” y prometió “nunca más una crisis que afecte a los mexicanos”. Lo repitió dos meses después: “nuestra economía es tan sólida, que a pesar de que Estados Unidos tenga ‘una falla mecánica’, aquí no habrá crisis, pase lo que pase, ni ahora ni a mediano plazo”. Eran los tiempos en que, sin crisis (versión oficial) alrededor de 6 millones de mexicanos adicionales fueron “incorporados” al ejército de pobres (2007-2008).

 

Frases y más frases huecas enfrentadas con la realidad: “nos costó mucho trabajo, pero trabajamos de manera decidida para no volver nunca más a una crisis económica… trabajamos para que no se repita una crisis económica… estamos trabajando para que nunca más volvamos a tener una crisis económica”. Por decreto, inexistencia de crisis, producto de falta de visión, sensibilidad y/o cinismo, que para efectos prácticos es lo mismo. Como se ha planteado en este espacio, de qué otra manera, que no sea crisis, se puede calificar a un país en el que la mitad de su población sobrevive en la pobreza y la miseria; en el que millones de personas no tienen para lo elemental; en el que la economía “crece” raquíticamente; en el que alrededor de 65 por ciento de los ocupados obtienen un ingreso menor a tres salarios mínimos; en el que la mitad de los trabajadores se ocupa en el sector informal; en el que millones de personas han salido del país en su desesperación por mejorar su precario nivel de vida; en el que el salario mínimo vigente es totalmente anticonstitucional; en el que la mayoría de los empleados no tiene prestaciones de ley, y tantas otras carencias y deficiencias. Si esto no es crisis, ¿qué coño es?

 

Las rebanadas del pastel

 

Como no cuenta con la asesoría de los “comunicólogos” del calderonato, el Fondo Monetario Internacional no tuvo necesidad de decir idioteces ni de poner cara de idiota: “la economía mexicana no se recuperó de la última crisis; México tiene un desempeño menor que el de América Latina, región que ya remontó la caída”.

 

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