“Desde El Fondo” Lavado de dinero. El verdadero enemigo a combatir. De @daniavelarb

Publicado el abril 14, 2011, Bajo Noticias, Autor Molotov.

Como desde hace varios meses sabemos, nuestro país está inmerso en una guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado, que ante la falta de opciones para estudiar y trabajar, para luchar por los cambios estructurales que exige la transformación económica y social de México, se suman cada día a las filas de los diferentes carteles que operan en la República Mexicana.

Ninguno de esos cárteles surgieron por generación espontánea, son la expresión de la descomposición social que hemos estado viviendo desde hace varios años, caracterizada por la falta de oportunidades para estudiar, trabajar y obtener un salario digno.

Esto, es la consecuencia de la carencia de alternativas mediante las cuales se pueda luchar por la transformación del país.

El crimen organizado es crimen porque es un gran negocio. La rentabilidad es tal que 38 mil mexicanos han arriesgado y perdido su vida. No hay mejor negocio en el mundo. Cada peso invertido se multiplica casi por cien mil. Además, no paga impuestos, no está sujeto a ninguna regulación y no respeta fronteras.

El monto que manejan estas organizaciones en el país es de 30 a 35 mil millones de dólares por año, no por nada la revista Forbes destaca que un capo mexicano está dentro de la lista de los más ricos y probablemente se queda corta, puesto que deben haber muchos más.

Cuando se captura a un criminal esto no quiere decir que su red financiera se desmantele, al contrario, se reagrupa con otras, que son el soporte para la cooptación de las autoridades y para la compraventa de armas y precursores químicos, aunado a que esos recursos le dan trabajo a cuando menos medio millón de personas. Es por eso que la aprehensión de capos, lugartenientes o sicarios así como la incautación de droga o el desmantelamiento de laboratorios o plantíos, sin duda ayuda, pero ciertamente no es suficiente.

La lucha hasta ahora se ha hecho con esos fines, sin embargo, el negocio prácticamente ha quedado intocado. Los montos de dinero que se le han quitado a estas organizaciones no representan ni siquiera el uno por ciento de lo que vale el negocio. Los criminales mueren en las refriegas o se les encarcela, pero el dinero queda a salvo.

Es urgente crear instrumentos que permitan identificar y decomisar esos recursos ilícitos.

Lo importante es que el tema sea el “tema de temas” para los legisladores federales, pero también en el Gobierno Federal. Este nuevo enfoque puede dar los resultados que los ciudadanos estamos esperando.

Necesitamos una ley que tenga por objeto combatir las “lavanderías de dinero” que el crimen organizado utiliza. Toda operación a partir de cierto monto, digamos 100 mil pesos, tiene que poder revisarse e investigarse en caso de ser necesario. También, para dejar huella o registro, tienen que realizarse a través del sistema de trasferencias o pagos bancarios. Sé que estos nuevos controles traerán aparejadas molestias a los gobernados, pero se convierten en indispensables para pegarle al motor de esta criminalidad.

Lo deseable sería contar con un registro estatal, que permita a las autoridades confrontar la información que tenga, con registros públicos, con declaraciones fiscales, con reportes financieros y con aquélla que se origine de la nueva ley que combata al lavado de dinero.

La coordinación entre las distintas autoridades se vuelve un aspecto indispensable para que este enfoque tenga éxito. Se debe establecer una nueva relación entre la Secretaría de Hacienda, la Procuraduría General de la República y las fuerzas federales, que se traduzca en una instancia gubernamental colegiada.

Los recursos incautados a las organizaciones criminales deben servir para financiar su combate. Esos mismos miles de millones de dólares serían el instrumento más poderoso para ganarles la partida. Es decir, una sopa de su propio chocolate, que sirva para capacitar a las fuerzas policiales, para comprar armamento y equipo, para mejorar los sistemas de inteligencia y para pagarle mejor a las fuerzas del orden.

Un obstáculo que habrá que superar es el de la economía informal. En ese sentido, la batalla por la formalidad es un esfuerzo que debe sumarse a la lucha en contra del crimen organizado. Aquí la reforma fiscal es insustituible, no sólo para que mejore la economía, sino también para que mejore la seguridad pública.

Repito, es el dinero la fuente de poder de los criminales organizados, políticos, combatan ese poder. En esta lucha no se pierden recursos, se ganan.

Para incautar una cuenta millonaria no se requiere disparar una sola bala, ni tampoco poner en riesgo a la población.

Síguenos en: @daniavelarb Correo: danielaavelarbautista@hotmail.com

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