Once Súper Ricos en México Contra Multitud de Pobres.

Publicado el abril 19, 2011, Bajo Noticias, Autor Molotov.

Por Eduardo Ibarra Aguirre

Frente al poderosísimo grupo de los 11 mexicanos más ricos del orbe, de acuerdo a la revista Forbes, se encuentran 44 millones de pobres a secas.

Si 44 de cada 100 mexicanos viven en la pobreza, un exclusivísimo grupito de 11 acumula una fortuna de $125 mil 100 millones de dólares, equivalentes a 12.4 por ciento del valor de todos los bienes y servicios producidos por el país durante un año y cantidad superior a la reserva internacional de divisas, estimada en $121 mil 900 millones de dólares y que tanto ostenta el actual y los gobiernos anteriores, tricolores y blanquiazules, como sinónimo de fortaleza del peso y de la economía, evidencia de la certeza del rumbo macroeconómico que no se refleja en el bolsillo de las mayorías desde 1982.

Ambos, el decisivo grupúsculo y la multitud empobrecida, son producto neto de una ruta macroeconómica impuesta a raja tabla, como dogma de fe, por los gobiernos tecnocráticos cobijados por los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional, a partir de diciembre de 1982, y hasta hace una década a cargo del segundo.

El porcentaje de pobres a secas, no en condición extrema por supuesto, y la gigantesca fortuna de 11 de los dueños de México, están fuera de toda sospecha ideológica y política porque no corresponden a ninguna agrupación anticapitalista sino a la divulgadora de los éxitos de los barones del capitalismo, la revista Forbes, dados a conocer el 9 de marzo.

Es pertinente la aclaración en estos días en que Felipe Calderón Hinojosa, apoyado en las cifras del Censo Nacional de Población y Vivienda 2010, postula que en la década –panista casualmente, pero no se atrevió a decirlo– mejoró el nivel de vida de los más pobres, mientras el bailador presidente del Partido Revolucionario Institucional sostiene lo contrario, en un torneo declarativo característico de políticos dispuestos a jugar con el drama social de la pobreza, porque sólo la conocen por las lecturas resumidas y las fichas a cargo de asesores.

Calderón Hinojosa volvió al festejo de los hechos y las obras con “datos objetivos, reales, bien medidos”. El número de casas con refrigerador pasó de 68 a 82 por ciento, con televisor de 86 a 92 por ciento, con línea telefónica fija de 36 a 43 por ciento, con computadora de 9 a 29 por ciento, con automóvil de 32 a 44 por ciento. Y como si los datos tan adjetivados no fueran suficientes, los convirtió “en casi la mitad con auto y línea telefónica”.


2010 fue un excelente año para los más selectos oligarcas de México que, según Forbes, ampliaron la membrecía en el listado con un par de archimillonarios más: Daniel Servitje Montull, del Grupo Industrial Bimbo, y Roberto González Barrera, principal accionista de Grupo Financiero Banorte y de Gruma. Pero lo más sobresaliente es que Carlos Slim Helú, el principal accionista de Teléfonos de México y de América Móvil –el tan criticado monopolio por los dueños del duopolio Televisa y Televisión Azteca–, es el magnate que más incrementó su fortuna en toda la aldea, nada más y nada menos en $20 mil 500 millones de dólares en 365 días, para reconfirmar por segundo año consecutivo el primer lugar, al poseer $74 mil millones de dólares. Y dejar a $18 mil millones de dólares de distancia a Bill Gates, el más rico estadunidense.

Pero la nota más escandalosa es que durante 2009-2011, el irracional e inmoral patrimonio de estos hombres del poder fáctico, creció de $55 mil 100 millones de dólares a $125 mil 100 millones de dólares, mientras México y la aldea global no remontan aún la más severa crisis económica y financiera, en particular sus brutales secuelas en pobreza, en particular extrema, empleo y poder adquisitivo del salario.

Para el anecdotario queda que Germán Larrea Mota Velasco, presidente del minero Grupo México, voraz y expoliador como es, desplazó del segundo lugar a Ricardo Salinas Pliego, el señor de “los abonos chiquitos” y los préstamos “a la palabra” para Raúl Salinas de Gortari; y Emilio Azcárraga Jean saltó al séptimo lugar al acumular en un año $800 millones de dólares más, haciendo “televisión para los jodidos”, como explicó su padre, Emilio II. Joaquín Guzmán Loera reconfirmó su fortuna de $1 mil millones de dólares, a pesar de la guerra o “lucha por la seguridad” de Calderón Hinojosa.

Entre tanto, el Revolucionario Institucional se retrajo en la plausible propuesta de organizar un diálogo sobre la pobreza y optó por la campaña para convencer que el panismo empobreció más a los mexicanos, cuando ambos partidos comparten fielmente el mismo modelo macro.

El gran ausente, como siempre, es Carlos Salinas de Gortari. Y la explicación de miss Kerry A. Dolan es hilarante: un político oculta su fortuna en “algún paraíso fiscal o tras la fachada de prestanombres”. Seguramente, señora, El chapo la tiene en la Bolsa Mexicana de Valores y por eso la puede cuantificar Forbes.

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