¡ES LA LUCHA DE CLASES, ESTÚPIDO!

Publicado el mayo 25, 2011, Bajo Noticias, Autor Ocelotl.

En innumerables ocasiones hemos leído o escuchado que “la lucha de clases ya no existe”, será una realidad o un eufemismo más del sistema neoliberal para hacernos creer que ésta se terminó desde la caída del muro de Berlín. RNR.


APIA Virtual/ Pedro Antonio Honrubia Hurtado*

¡ES LA LUCHA DE CLASES, ESTÚPIDO!

La organización hace la fuerza. La lucha es el único camino. Y la lucha contra el sistema capitalista y sus injusticias no es apolítica, ni es romántica. La lucha es, siempre será, de izquierdas y revolucionaria: anticapitalista.

Nota aclaratoria: «La economía, estúpido» (the economy, stupid), fue una frase muy utilizada en la política estadounidense durante la campaña electoral de Bill Clinton en 1992 contra George H. W. Bush (padre), que lo llevó a convertirse en presidente de los Estados Unidos. Luego la frase se popularizó como «es la economía, estúpido» y la estructura de la misma ha sido utilizada para destacar los más diversos aspectos que se consideran esenciales. Esto es, no estoy llamando estúpido a nadie, simplemente resaltando que lo de ayer fue, en esencia, una expresión de lucha de clases, y, como tal, debería canalizar, si quiere tener continuidad y éxito, hacia un movimiento organizado de izquierdas y nítidamente anticapitalista. Lo aclaro, ya que veo que hay personas que se han tomado el título como un insulto. Nada más lejos de mi intención.

LOS NEOLIBERALES SABEN BIEN COMO LLAMAR AL ENEMIGO

Aunque nosotros/as, en algunos casos, parece que no tenemos muy clara cuál es la naturaleza política e ideológica de estas marchas, desde luego, los que se sienten amenazados por ellas, lo tienen bastante claro. Esto está siendo algo así como aquel rico que dice orgulloso entre los suyos y para los suyos aquello de “Claro que existe lucha de clases, y la estamos ganando”, mientras el obrero, el oficinista o el camarero de turno te dice que eso de la lucha de clases ya no existe. El mundo al revés.

Bueno, antes de extendernos en nuestra reflexión, y para entender ya de entrada de qué estamos hablando, vean como titula Libertad Digital su noticia sobre las manifestaciones de este 15 de Mayo: “LA EXTREMA IZQUIERDA SE MANIFIESTA CONTRA POLÍTICOS Y BANQUEROS”

Pues eso. Nosotros/as, algunos de nosotros/as más concretamente, y me estoy refiriendo en general a los cientos de miles de personas que salieron este domingo a las calles de todo el estado español a protestar “contra políticos y banqueros”, y en particular a aquellos que han hablado de un movimiento que no es ni de izquierdas ni de derechas, donde caben por igual progresistas o conservadores, a lo mejor todavía no hemos comprendido que luchar contra el sistema actual solo se puede hacer desde una perspectiva posible: desde la perspectiva de la izquierda combativa y revolucionaria.

Así que eso de no representamos a ningún partido ni sindicato, somos personas como tú, no defendemos ninguna ideología en concreto, y demás fraseología usada supuestamente para atraer a un número mayor de gente a estas manifestaciones, suena muy bien y queda muy romántico, pero la realidad es tozuda y solo tiene una dirección: aunque igual ni tú mismo lo sepas, tú que marchaste ayer gritando contra los bancos, los políticos, y la corrupción, aunque ni tú mismo sepas de qué lado de la batalla ideológica estás, los que ven peligrar sus privilegios y sus intereses de clase con estas movilizaciones bien saben, de manera muy consciente, en qué lado están ellos (la derecha neoliberal), y, por tanto, en qué lado deben estar sí o sí quienes los atacan, cuando los atacan de verdad (en la izquierda combativa y revolucionaria). De ahí el titular de Libertad Digital.

ÉXITO DE CONVOCATORIA, ¿Y AHORA QUÉ?

Lo de ayer, no cabe duda, fue un éxito rotundo de convocatoria. Eso siempre pone nervioso al poder. Hoy sus medios tratan de quitar importancia a las marchas vendiéndolas como pacíficas manifestaciones de jóvenes cabreados y con razones para estarlo, pero que más allá de unas cuantas pancartas alusivas a los bancos, y unas cuantas consignas anti-partidos, se dedicaron a pasar la tarde dando saltos y bailando al ritmo de las batukadas. Algo que es pintoresco, pero que, en esencia, no va más allá de eso. Y lo peor de todo es que, probablemente, no les falte razón. Porque ¿mañana -por hoy- qué?

Una organización desde planteamientos de izquierdas de toda esa cantidad de personas que salieron ayer a las calles a mostrar su indignación con el sistema político, financiero, económico y hasta cultural en el que vivimos, es decir, contra los desvanes totalitarios del capitalismo, sería el comienzo de una verdadera batalla contra el enemigo, que tiene nombre y apellidos, viste corbata y no es otro que la oligarquía financiera, auténtico gobierno en la sombra que impone sus políticas neoliberales al estado español, para beneficio de sus intereses económicos, y perjuicio de nuestros intereses sociales, laborales y económicos como miembros de las clases trabajadoras.

Tú quizás no lo sepas (aún), ellos, sin embargo, lo saben, y muy bien. No hay mayor dolor de cabeza para las clases dirigentes, que pensar en una oposición popular organizada desde planteamientos de izquierda revolucionaria. Por eso te llaman extremista, radical, antisistema, de cualquier manera. Por eso, cuando llega el momento, si ven que algo así va creciendo, no dudan en usar cualquier arma de combate que tengan a mano, desde la justicia represiva, a los policías antidisturbios, o, llegado el caso, el golpe de estado, como tantas y tantas veces ha sucedido en tantos y tantos lugares del mundo.

Ellos, lo puedes tener tan claro como el agua limpia, no temen tus batukadas-protestas, ellos temen tu organización para la lucha, y, sobre todo, temen que te organices de verdad para promover lo que siempre ha promovido la izquierda revolucionaria: acabar con los privilegios de la oligarquía, los banqueros, los políticos y demás rostros visibles del capitalismo. En una palabra: luchar para derrocar el sistema, acabar con el capitalismo. En otra: un mundo más justo. Eso temen como una vara verde.

No es una crisis del capitalismo, es un ataque brutal a los derechos de las clases trabajadoras

Amigos, amigas, compañeros y compañeras, lo que estamos viviendo en la actual coyuntura de crisis económica, que no es una crisis del capitalismo como falsamente quieren hacernos creer, sino una crisis generada por el capitalismo pero que estamos pagando únicamente las clases trabajadoras, mientras el capitalismo, los grandes capitalistas, siguen ganando ingentes cantidades de dinero cada vez mayores, es un ataque directo, frontal y brutal de las clases oligárquicas contra los intereses de las clases trabajadoras. Nada más, y nada menos.

Es, en definitiva, por llamarlo de alguna manera a dicho ataque, una crisis de las clases trabajadoras. Una crisis que ellos nos han impuesto con sus políticas y que no tienen intención alguna de solucionar hasta que no alcancen los objetivos que se han propuesto: que te jubiles cada vez más tarde, que te puedan despedir cada vez más barato, que tengas que pagar el colegio y el hospital de tus hijos primero con el copago y luego con el pago entero, que tus sueldos se reduzcan al mínimo para que sus beneficios aumenten, que tu hipoteca sea cada vez más pesada, que las subvenciones y las prestaciones sociales estén cada vez más condicionadas, que trabajes en precario según las necesidades productivas de cada momento y en las condiciones que mejor le vengan a ellos, en definitiva, que tus derechos sociales y laborales, que tanto esfuerzo le costó ganar a tus abuelos/as, queden reducidos a su mínima expresión; que el estado no sea más que un cuerpo jurídico al servicio de sus intereses de clase, y del cual, eso sí, brote el dinero público hasta las manos de sus intereses privados, cual aspiradora de tu futuro. Porque lo que aspiran es lo tuyo. Lo que te recortan a ti, se lo llevan ellos. Lo que tú pierdes, ellos lo ganan, de una manera o de otra, pero lo ganan, siempre lo ganan.

No te engañes compañero/a, los recortes de los derechos sociales y laborales que sufrimos, no nacen de la nada: son consecuencia de un plan político diseñado por las clases oligárquicas para acabar con toda la estructura social del estado, desmantelar el estado del bienestar, y, en consecuencia, poner toda la vida política y económica en manos de los “mercados”. ¿Y que son los mercados? Pues, simple y llanamente, el eufemismo con el que los medios de comunicación burgueses, cuya propiedad y línea editorial está en manos de la parte interesada, llaman a los intereses económicos que las clases oligárquicas imponen a las clases trabajadoras y a los pueblos del mundo entero, para obtener de ellos el máximo beneficio posible, un beneficio que es mayor, cuanto mayor sea el perjuicio que estos pueblos y estas clases trabajadoras sufran.

La ecuación, en realidad, es sencilla de entender, y se llama lucha de clases, aunque te hayan enseñado a creer que tal cosa ya no existe, que es algo así como un término obsoleto usado por los desfasados izquierdistas, pero que en realidad desde que el consumismo se impuso como sistema dominante, ya no tiene sentido. Pues sí, siento bajarte del burro a garrotazos, mejor, dicho, siento que te estés teniendo que bajar del burro a garrotazos neoliberales, pero existe. Existe, desde que hay propiedad privado ha existido, y en el futuro siempre existirá, al menos mientras haya clases sociales, unas que controlen el poder y los medios de producción, y otras que únicamente tengan la fuerza de su trabajo, ya sea por cuenta propia o ajena, para sobrevivir y salir adelante en esta vida nuestra.

Mientras exista la propiedad privada de los medios de producción, mientras unos la tengan para sí, y otros tengan que trabajar para ellos, habrá lucha de clases. Mientras haya bancos que generan dinero de la nada, y clientes que necesitan de sus créditos usureros para cubrir necesidades básicas como la vivienda, habrá lucha de clases. Mientras haya quienes pueden invertir en los mercados de alimentos mundiales, especular con el trigo o el arroz, subir su precio para ganar el máximo dinero posible, mientras miles de millones de personas pasan hambre, habrá lucha de clases. Y mientras en tu nación/país/estado gobiernen unos tipos que no has votado, pero que tienen la capacidad de imponer sus políticas económicas destinadas exclusivamente a proteger sus intereses, mientras acaban con los derechos de las clases trabajadoras, habrá lucha de clases. De hecho, ¡esa es la máxima expresión de la lucha de clases!

¡ES LA LUCHA DE CLASES, ESTÚPIDO!

Estos ataques del neoliberalismo contra las clases trabajadoras, por lo demás, no es nada nuevo. Ahora, ciertamente, lo estamos sufriendo en Europa con toda su crudeza, pero en América Latina, África o Asia, hace décadas que lo sufren, y bien sabemos ya cuál es el resultado final de todo esto: miseria, pobreza, hambre, desempleo, falta de oportunidades, emigración, y, por supuesto, aumento de la desigualdad social, encarecimiento de la vida y usurpación de los recursos económicos del estado por una centena de personas, llámense Emilio Botín, o llámese como se llamen: oligarcas, grandes empresarios, ladrones del futuro de los pueblos, y explotadores a gran escala de nuestra fuerza de trabajo, de nuestras vidas. ¡Es la economía, estúpidos!, ¡Es lucha de clases, estúpidos!

Lástima, de verdad lo digo, que una de las mayores explosiones de lucha de clases desde nuestra perspectiva de clases trabajadoras que se han dado en este estado en años, tal cual es lo que sucedió este 15 de Mayo, algunos la hayan querido convertir en simples macrobatukadas y fiestas (¿había algo que celebrar?), olvidándose con ello de la profunda naturaleza política y de clase que un acto así representa.

Pero, aunque le pese a muchos/as, incluso de entre los impulsores y organizadores de esta plataforma, la lucha de clases sigue siendo el motor de la historia, y, lo de ayer, como lo de las revueltas en el Magreb, o las luchas de resistencia en Italia, Grecia, Francia, Portugal o Inglaterra, no es más que una nueva demostración de ello. Si ellos ganan, nosotros perdemos. Si nosotros ganamos, ellos pierden. No hay más vuelta de hoja…

SI ES LUCHA CONTRA EL SISTEMA, ES LUCHA ANTICAPITALISTA

Ahora, quien quiera puede seguir jugando al romanticismo político, y hasta hacer uso del doble pensar orwelliano creyendo que es posible manifestarse contra el sistema, y no ser un anticapitalista, o, más orwelliano aún, que es posible pedir la cabeza de políticos y banqueros, de boca de precarios, parados y explotados, pero sin que tal hecho sea, pueda ser, lucha de clases.

No, no hay romanticismo que valga, y los neoliberales lo saben bien, como tan claramente demuestra Libertad Digital con su titular antes mencionado. Lo de ayer fue una jornada de lucha, de lucha de izquierdas, de lucha revolucionaria, aunque hubiese muchos/as entre los presentes que no lo supiesen, o no quisieran saberlo. Peor para ellos/as, ya se enterarán alguna vez, cuando su tabús ideológicos heredados de la propaganda política de ese sistema que ahora dicen aborrecer, desparezcan, tal vez a base de palos; de palos de la vida, claro.

Tal vez cuando, al igual que ahora se han dado cuenta de que todas las promesas de bienestar y futuro que les hicieron eran una patraña, se den cuenta de que, precisamente, eso de que la lucha de clases ha muerto, es la mayor patraña de todas, la patraña central sobre la que, una vez interiorizada convenientemente en la mente de los trabajadores y trabajadoras, poder articular cualquier otra patraña como la mencionada. Si crees que los intereses de la élite oligárquica, y tus propios intereses no son contrapuestos, antagónicos, entonces sí, puedes creer que quienes se forran con el capitalismo y sus injusticias, te brindarán un futuro dorado. Si no crees lo primero, jamás creerás lo segundo. Tan cierto como que sale el sol cada mañana.

Despierten pues, que después de la resaca por la fiesta de ayer viene la realidad: o vamos a un bloque a lo Griego, de izquierdas y anticapitalista, o no hay nada que hacer. Para salir de batukada, ya podemos hacerlo a los parques de cualquier ciudad, cualquier día del año. Eso no sirve para nada. Nos puede elevar el ego, y limpiar un poco las consciencias, hacernos creer que hemos hecho algo para acabar con tanta mierda que nos rodea, pero en realidad, saben que no es cierto: solo con eso, no cambia nada.
La organización hace la fuerza. La lucha es el único camino. Y la lucha contra el sistema capitalista y sus injusticias no es apolítica, ni es romántica. La lucha es, siempre será, de izquierdas y revolucionaria: anticapitalista. Así que nada, ¡a luchar compañeros/as! ¡Es lo único que nos queda!

* Pedro Antonio Honrubia Hurtado. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Granada (Andalucía). Socialista de corazón y andaluz de consciencia. Interesado especialmente en quebrantar, mediante la reflexión crítica activa, aquellas consciencias perturbadas por los efectos opiáceos de la nueva religión de masas de nuestros días: el consumismo-capitalismo, sin olvidar nunca por ello la denuncia de todos aquellos tormentos que amenacen a la clase obrera internacional en general, y al pueblo trabajador andaluz en particular. ¡Que la luz del socialismo sea con todos vosotr@s!

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