Decenas de miles reciben en Tegucigalpa al derrocado ex presidente Manuel Zelaya

Publicado el Mayo 29, 2011, Bajo Noticias, Autor MonaLisa.


En la imagen, parte del multitudinario recibimiento de ayer / Foto Ap, Afp, Dpa, Pl y Reuters

* La resistencia logró vencer al golpe de Estado del 28 de junio de 2009, dijo a sus simpatizantes
* Destaca la gestión del mandatario hondureño Porfirio Lobo, quien logró el regreso del ex gobernante
* Nicolás Maduro, Martín Torrijos y Piedad Córdoba acompañaron el retorno del dirigente a Honduras

Periódico La Jornada / Domingo 29 de mayo de 2011
Tegucigalpa, 28 de mayo. El ex presidente hondureño Manuel Zelaya saludó hoy a decenas de miles de seguidores que le dieron la bienvenida a su regreso al país, y afirmó que se logró vencer en esta resistencia al golpe de Estado que lo derrocó el 28 de junio de 2009, por lo que agradeció a todos los que “día y noche caminaron reclamando los derechos de la democracia”.

“Gracias a ustedes por regresar a la tierra que me vio nacer, gracias a su lucha, gracias a su esfuerzo, compañeros”, dijo en el primer contacto con sus seguidores luego de bajar del avión venezolano que lo trasladó desde Managua, junto con el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, el ex presidente panameño Martín Torrijos y la ex senadora colombiana Piedad Córdoba, entre otros.

Por separado, los presidentes venezolano Hugo Chávez y el boliviano Evo Morales saludaron el fin del exilio de Zelaya. Chávez dijo que es “una gran victoria del pueblo” de Honduras, y Morales destacó el esfuerzo internacional y responsabilizó al “imperialismo” estadunidense por el golpe.

Sólo el presidente de Ecuador, Rafael Correa, defendió la decisión de su gobierno de no apoyar el regreso de Honduras a la Organización de Estados Americanos (OEA) mientras no se castigue a los autores del golpe de Estado.

“Venimos llenos de optimismo y de esperanza a buscar salida a la crisis. En un momento teníamos casi todo perdido, pero nunca nos derrotamos”, dijo Zelaya, quien habló en un escenario instalado en una plaza cercana al aeropuerto capitalino de Toncontín, donde lo recibió una de las más grandes concentraciones populares vistas en la historia del país, según informaron periodistas hondureños.

Con su tradicional sombrero blanco, rindió “tributo a los caídos en esta lucha y en esta batalla, a los que derramaron su sangre” no en vano, y mencionó a tres personas, entre ellas a Isis Obed Murillo, de 18 años, muerto en esa plaza –ahora bautizada con su nombre– una semana después del golpe de hace casi dos años, propinado por militares y la derecha.

Tras 16 meses de exilio en República Dominicana, agradeció en especial a los miles de sus simpatizantes y del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) por “mantenerse en pie de lucha” y “trabajar incansablemente para su retorno”, por lo que prometió que continuará su campaña para alcanzar los cambios que trató de impulsar cuando fue depuesto.

“Sí se pudo, Mel, amigo, el pueblo está contigo”, “de la resistencia vamos al poder”, corearon los manifestantes al acto organizado por el FNRP, que estimó en más de medio millón de personas. Los manifestantes ondeaban las banderas rojiblancas del Partido Liberal de Zelaya y rojinegras del FNRP, una coalición de izquierda formada después del derrocamiento del entonces mandatario.

Zelaya, de 58 años, quien retornó junto con su esposa y otros familiares con un gran capital político, aseveró que los problemas de pobreza y corrupción sólo se combaten con más democracia y transparencia, pero jamás con “golpes de Estado, bases militares o bombardeos”. En esta línea, se comprometió a “trabajar por la reconciliación de Honduras”.

El ex mandatario, quien llegó al poder en 2006 y se había acercado a la izquierda latinoamericana encabezada por el venezolano Hugo Chávez, hizo también un reconocimiento al actual presidente hondureño de derecha, Porfirio Lobo, por haber hecho posible su retorno tras firmar el domingo pasado el acuerdo de Cartagena, y merced a los auspicios de Colombia y Venezuela.

Puntualizó que el acuerdo de reconciliación con Lobo no sólo abre las puertas para el reingreso de Honduras a la OEA, que el próximo miércoles efectuará una asamblea general extraordinaria al efecto, sino también a la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba).

El convenio no sólo garantiza la restitución de los derechos políticos del ex mandatario tras la anulación de su persecución judicial, sino que además contempla el retorno de todos los exiliados, el respeto a los derechos humanos, el reconocimiento del FNRP como una fuerza política y beligerante y promueve la convocatoria a una Asamblea Constituyente.

Zelaya regresó con planes de convertir al FNRP en un partido político para competir en las elecciones de 2013. Para ser candidato, Zelaya debe lograr una reforma constitucional, pues los ex presidentes no pueden postularse. El tema fue incluido en el acuerdo firmado con Lobo, aunque no resultará fácil instrumentarlo pues es necesario convocar a un plebiscito, que puede ser complejo.

Si fracasa la reforma constitucional, el FNRP pretende levantar como candidata presidencial a la esposa de Zelaya, Xiomara Castro, de 51 años, quien “se ha ganado ese derecho en las calles desde el golpe”, dijo el subcoordinador del FNRP, Juan Barahona.

Luego del multitudinario acto de bienvenida, Zelaya se dirigió a la casa de gobierno para ser recibido por Porfirio Lobo, junto al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, y la canciller colombiana María Ángela Holguín.

“La gran mayoría del pueblo quiere un proceso pacífico (en Honduras), todos quieren hacer las cosas con tranquilidad”, declaró Insulza a los medios de prensa.

Lobo se comprometió a trabajar junto con Zelaya para el entendimiento de Honduras, citó la ex senadora colombiana Piedad Córdoba, quien asistió a la reunión. “El presidente Lobo acaba de decir: ‘trabajare de la mano con el presidente Zelaya’”, y afirmó que hubo muchos aplausos.

Zelaya fue derrocado el día en que haría una consulta nacional para avalar un referendo dirigido a cambiar la Constitución. Sus enemigos dijeron que buscaba la relección y la consulta fue declarada inconstitucional por el Congreso y la Corte Suprema, que contaron con apoyo del ejército para detenerlo y expulsarlo a Costa Rica.

Hizo dos intentos fallidos de regresar a Honduras, hasta que volvió subrepticiamente y se refugió el 21 de septiembre de 2009 en la embajada brasileña. Allí permaneció hasta que se exilió el 27 de enero de 2010, día en que culminó su mandato constitucional y Lobo asumió la presidencia.

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