México no merece la democracia

Publicado el julio 10, 2012, Bajo Política, Autor Pepe Garduño.

La farsa sexenal para elegir presidente de la República está por concluir. Una vez más, el IFE, la FEPADE, la PGR y el Tribunal Electoral fueron incapaces de cumplir el mandato constitucional dispuesto en el artículo 41, particularmente en su obligación de brindar a los mexicanos unos comicios con certeza, legalidad, independencia, objetividad e imparcialidad.

Los Ángeles Press by Luis Martín Ángeles Lozano

Así lo demuestran la falta de equidad en tiempos y recursos de campañas, los denuestos e infundios jamás censurados contra partidos y candidatos, los recortes y “rasurados” al padrón electoral, las inexplicables cifras de casillas que según los conteos superaron hasta el 500% de votantes y una absurda negativa de abrir todas las casillas inconsistentes ―sólo el IFE contabilizó más de 110,000― para esclarecerlas, el manejo mediático jamás arbitrado de las encuestas demoscópicas para influir en la percepción del electorado, el uso perverso de la mercadotecnia como elemento “democrático”, la desatención y ceguera ante los múltiples delitos electorales; compra y coacción descarada de votos, orquestada incluso desde los Poderes Ejecutivos estatales y con recursos públicos; uso de contabilidad paralela de los partidos no regulada por la autoridad; contratación de campañas para fortalecer la imagen pública de un candidato al margen de la ley; y un larguísimo etcétera que ocuparía varias páginas más) así como la intromisión descarada y reiterada del Ejecutivo Federal en el proceso electoral, entre un sinnúmero de irregularidades. En suma, las elecciones más desaseadas y cínicas de los tiempos recientes.

Sin embargo, la gravedad de todo lo antes enumerado, palidece ante la estupidez manifiesta de una gran mayoría de ciudadanos, incapaces de estar a la altura de las circunstancias que la patria demanda. Las instituciones son el reflejo de lo que debiéramos ser capaces de exigir; y no hemos exigido nunca nada. Por el contrario, nos conformamos con los resultados mediocres y llenos de excusas que nuestras “autoridades” farfullan. En vez de alzar la voz para exigirles su cumplimiento y movidos por los comentarios tendenciosos de una gran cohorte de editorialistas, opinadores y “críticos” lambiscones y obsecuentes al régimen, proferimos insultos contra quienes se atreven a exigir los derechos de todos, buscamos descalificar la legitimidad de sus acciones ciudadanas, entretejiendo burdas e increíbles tramas dignas de bodrios telenoveleros. Tal es el caso de los infundios y sospechas vertidos contra el movimiento estudiantil #YoSoy132.

Demostramos, con el comportamiento cívico, profundas carencias educativas. Olvidamos las lecciones que la historia nos enseña, considerándola una asignatura escolar, en vez de la síntesis de nuestro presente. Creemos absurdamente que al cursar esta materia, devino con ella nuestra reflexión. De forma insulsa nos reímos de un candidato “amoroso”, sin analizar que hace cien años, Francisco I. Madero actuó ante razones idénticas y en forma muy parecida a la de AMLO, a excepción de que uno ― el “apóstol de la democracia”― concitó al pueblo a un levantamiento armado, mientras el otro ha sido conciliador y organizador de la energía ciudadana.

Bien pronto fueron olvidados los asesinatos y represiones que, a manos del PRI se orquestaron sexenio tras sexenio. Se ignoraron las advertencias ante el retorno de los poderes fácticos más abyectos, encabezados por la inequívoca presencia de Carlos Salinas de Gortari. Se omite el recuerdo de los peculados nunca esclarecidos ―ni siquiera juzgados en ocasiones― de personajes como Arturo Montiel, Tomás Yarrington, los gobernadores Moreira, los líderes sindicales Carlos Romero Deschamps o Elba Esther Gordillo. Se calla complacientemente ante la estulticia manifiesta del “candidato” que los medios de comunicación y los fingidos opositores panistas ―Josefina Vázquez Mota incluida― ya impusieron como “presidente electo” aún antes del desahogo de impugnaciones y la ulterior declaratoria del Tribunal Electoral.
Y peor aún, la incultura política de esa mayoría del electorado, jamás atendió las graves alertas en torno a la promulgación de las “reformas estructurales” que terminarán por desmantelar los derechos laborales y las garantías individuales, imponer gravámenes fiscales más severos a los contribuyentes menores y exenciones a la oligarquía, enajenar los bienes nacionales en favor de grupos de inversionistas privados (predominantemente extranjeros), privatizar la educación pública y militarizar el país en previsión a un levantamiento popular. Al fin que ellos ―los priístas― se llevaron “carro completo” y tendrán mayoría para decidir los asuntos cruciales de su agenda de intereses y contubernios pactados.

Mientras tanto, en todas las naciones del orbe, los medios de comunicación divierten a sus auditorios ante la desmemoria manifiesta del pueblo mexicano. Periódicos como The Washington Post, Der Spiegel, Le Monde e Il Corriere della Sera aluden al retorno de lo más retrógrado y pestilente de la caterva política mexicana. Algunas televisoras francesas, venezolanas, argentinas y hasta Al Jazeera, presentan reportajes donde entrevistan a mujeres reconociendo haber vendido su voto por dinero.

Una gran parte de ciudadanos vendió su voto por 1500 pesos promedio (entregados en tarjetas de prepago Soriana ―negociadas por el grupo financiero Monex, del accionista Emilio Gamboa Patrón― o por láminas de cartón, bultos de cemento o tinacos), que distribuidos equitativamente entre los 2191 días del sexenio que aún no comienza, corresponderán a 68 míseros centavos de peso diarios. Seríamos ingenuos si creyéramos que la llamada “Dictadura Perfecta” (Vargas Llosa dixit) sólo gobernará seis años.

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One Reply to "México no merece la democracia"

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Raul  on julio 11, 2012

SOLO NOS ESPERAN OTROS 840 MESES DE DICTADURA DESPUES OTRO POCO DE ATOLE CON EL DEDO Y SEGUIRA EL CIRCULO VICIOSO, TENEMOS LO QUE MERECEMOS, GOBIERNO CORRUPTO PUEBLO ABYECTO