Cuando Jorge Saldaña dejó de fumar…

Publicado el julio 30, 2012, Bajo Columna de opinión, Autor Pepe Garduño.

Por: Joaquín Alcántara Hernández

Por delante va un saludo fraterno al buen amigo Jorge Saldaña quien nos ha regalado inolvidables momentos con su nostálgico programa televisivo que mucho tiempo deleitó a México entero.

Pero antes de abordar de lleno el tema, a manera de ‘aperitivo’ decimos que debería darles vergüenza a quienes dicen ser entrenadores deportivos y exigen disciplina a los jóvenes a su cargo siendo que muchos de estos supuestos instructores deberían empezar por disciplinarse ellos mismos, deberían enseñar con el ejemplo porque son ellos el espejo donde se ven sus alumnos.

Pero como ignoran las consecuencias de sus malos ejemplos y además están acostumbrados a vivir en el desparpajo, la milonga y la desfachatez, ahí los vemos ridículamente con su pitillo en la boca fumando como chacuacos; no vencen su complejo de locomotora.

Luego resulta que algunos chamacos sin criterio propio ven esa actitud como normal, más aún si en su casa tienen por padres a otros tristes derrotados y esclavos del cigarrillo, acaban por ser también otros pobres dependientes de la nicotina igual que su drogadicto “instructor” reforzado por la deplorable imagen de sus viciosos padres. ¡¡¡Uuuufff!!

Bien, después de este ‘aperitivo’ déjeme decirle que vino a mi mente aquel atardecer maravilloso de hace ya algún tiempo cuando degustamos platillos vegetarianos en la envidiable campiña que posee Jorge Saldaña en su natal Banderilla.

Fue una amena charla de sobre mesa cuando Jorge nos comentó, respecto al cigarrillo, que una ocasión hace 30 años, llegó una carta dirigida a Pablo Marentes, director en aquel entonces del Canal que transmitía su incomparable y relajante programa “Nostalgia”.

Resulta que en esa carta un televidente exponía: “Me acaban de detectar enfisema pulmonar. He sido un necio fumador. Ahora me quedan tres meses de vida. No me pierdo por nada este programa que me recuerda hermosas canciones de mi juventud. Pero por favor, señor director, exíjale a Saldaña que no fume ante las cámaras porque me atormento viéndolo sin poder hacerlo”.

Y en el último párrafo a manera de posdata decía: “Después de mi muerte, irá un familiar mío a avisarle para que Saldaña ya pueda volver a fumar en el programa” -hasta ahí la carta-. Nos comentó Jorge que fue tal el impacto que le causó esa bendita protesta, que son los mismos años que tiene hoy de no encender un cigarrillo, en ese instante decidió mandar al diablo ese carcinógeno vicio. Decidió no quemar más su salud. Incluso, mucho le agrada ahora la idea de modificar sus hábitos alimenticios. De consumir alimentos frescos, vitales, energéticos de origen natural, sin conservadores ni saborizantes artificiales ni químicos tóxicos. Nunca es tarde.

Pero hoy a pesar de que ya existe la ley antitabaco y que esta comprobado el brutal daño del tabaquismo, algunos conocidos comunicadores igual que políticos encumbrados se sienten ofendidos y desde sus trincheras defienden su derecho a fumar. Tienen absoluta razón en su derecho a autodestruirse si así lo desean, es más, no existe ley alguna que prohíba fumar a nadie y su vida y su salud valen el precio que ellos le pongan. Pero ignoran que la nariz no fue ni está diseñada para echar humo ni mucho menos para intoxicar nuestros pulmones, nuestra sangre, nuestro aliento.

El cuerpo humano, desde siempre, lo que ha necesitado es oxigeno, que es vida, que da energía, que aclara la mente. No nicotina que es conducto de muerte. ¡Que ellos son libres de fumar!, Claro, ¡que lo hagan!, que se los cargue ‘la chiflada’, muy su gusto; no nos interesa; pero que no se lleven entre sus mugrosas patas y su apestoso vicio a terceros inocentes. Y si ahora exigen respeto a su derecho a quemar su salud y hacer con su organismo lo que les de su regalada gana, ¿Por qué no respetan el derecho a respirar el aire puro de quienes no son viciosos?…

Y mire usted gentil lector, dentro de los grupos de Alcohólicos Anónimos alegan que lo ‘Prohibido es prohibir’ y no aceptan ni como sugerencia la terapia del tabaco. Dicen que su ‘problema’ es el alcohol, no el cigarro. Sus atrofiadas meninges cerebrales no dilucidan que la nicótica es una droga que también los mata. Ellos anuncian que son ‘Centros de recuperación de alcohólicos y drogadictos’, pero no aceptan que siguen siendo drogadictos al fumar como chacuacos.

Porque de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud la nicotina es droga. Y si “Lo prohibido es prohibir” ¿Con qué derecho prohíben el oxigeno a niños que ninguna culpa tienen de su pestilente dependencia? ¿Con que derecho contaminan el espacio donde hay gente que no fuma? ¿Se les olvida a estos atarantados que no son nadie para prohibirle a los no fumadores su derecho a oxigenar su sangre? Deberían tener presente que: “Tu derecho a fumar termina donde empieza el mío a respirar oxigeno”…

Y lo mismo sucede con el ‘alcoholímetro’ que disgusta a los borrachines que no saben medirse ni estar alegres sin la sustancia eufórica por excelencia; para luego terminar con el rostro babeante, idiotizado. Finalmente es lo de menos, lo malo es que borrachos provocan accidentes donde también se llevan entre las patas la vida de terceros. ¿Qué están en su derecho a embriagarse? ¡Por supuesto! Pero que respeten la vida ajena. Las estadísticas comprueban los constantes accidentes trágicos que provocan.

Para concluir creemos que de la misma manera que el gobierno ha exigido que se les ponga letrero con imágenes a las cajetillas de cigarros alusivas al daño que provocan, de la misma manera deberían exigir a las botellas de licor letreros y hasta fotografías del daño que ocasionan a pueblos enteros. Desde Zimpizahua que también es pueblo a todo pulmón gritamos: ¡Viva México señores! Ajúa

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