#Dedican Palabras para el desencuentro al fallecido Ernesto de la Peña

Publicado el septiembre 13, 2012, Bajo Nacional, Autor Nonoy.

Ernesto de la Peña Homenaje en Bellas Artes. Sus restos descansarán en la iglesia de la Bola
CIUDAD DE MÉXICO (12/SEP/2012).- Como un polígrafo insaciable, una suerte de Dios infantil perene, que jamás conoció el aburrimiento y que se divertía al jugar con las palabras, fue recordado el escritor Ernesto de la Peña (1927-2012), durante el homenaje de cuerpo presente que se le rindió en el Palacio de Bellas Artes.

Ante cerca de 100 personas, autoridades del INBA, el Conaculta y la Academia Mexicana de la Lengua (AML), elogiaron la personalidad y el trabajo literario del autor fallecido el pasado lunes a los 84 años.

Al tomar la palabra, el presidente de la AML, Jaime Labastida, lamentó su muerte y con voz quebrada evocó con cariño al amigo, al hombre de letras, al Dios niño; un hombre sabio, humilde y sereno.

Conmovido, el también director de Siglo XXI Editores lo recordó también como un Sócrates de silencios y palabras precisas, un Confucio, del que manaban constantes enseñanzas, un hombre bondadoso que se prodigaba en la amistad; un hombre dulce que no imponía su indudable autoridad.

En su oportunidad, el poeta Eduardo Lizalde, amigo por más de 40 años del erudito, se refirió a él como un hombre sabio y generoso y aseguró que con su muerte desaparece un hombre excepcional y con él, todos los enormes tesoros que con su prodigiosa memoria guardaba en su cabeza.

“Desaparece Ernesto de la Peña y con él un pozo de sabiduría y una fuente de luz, lo deploramos de veras, sus amigos más fraternales y cercanos, dijo en tono grave quien es considerado el mayor poeta de México, y luego leyó un par de fragmentos del libro Palabras para el desencuentro (de la autoría del fallecido)”.

La música del cuarteto Carlos Chávez acompañó al intelectual, cuyo féretro estuvo franqueado por sendos arreglos florales.

Al lado de su hija

María Luisa Tavernier, viuda de De la Peña, adelantó que luego de ser incinerados, los restos de su esposo descansarán en la iglesia de la Bola, ubicada en la colonia San José Insurgentes, “al lado de una de sus hijas”.

Además, Tavernier dijo “que la Academia Mexicana de la Lengua le manifestó su apoyo y solidaridad, para que se publiquen varias de las obras del intelectual mexicano, entre ellas, un ensayo extraordinario sobre Rebelais y algunos poemas inéditos”.

A pregunta expresa sobre que le deja la partida del intelectual, expresó “se trató del amor de mi vida”.

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