Privatización petrolera: ¿con Peña o con Cardoso? – Antonio Gershenson “La Jornada”

Publicado el septiembre 23, 2012, Bajo Columna de opinión, Nacional, Noticias, Política, Autor Pepe Garduño.

Ya tenía Peña Nieto sus experiencias en la Universidad Iberoamericana. También en la Feria del Libro en Guadalajara, y ahora tiene otra más en Brasilia. Llama a Petrobras un modelo que sin duda que inspira lo que queremos hacer en México, y que tiene la aspiración de que tuviera Pemex capital privado. En México y a raíz de lo anterior, el coordinador de los senadores priístas, dijo que Peña enviará en breve una iniciativa para que la empresa privada participe en Pemex.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó ayer la privatización parcial de la petrolera Petrobras y prometió fortalecerla y prepararla para la nueva era energética del país.

Tenemos 62 por ciento de las acciones vendidas. El Gobierno sólo tiene 38 por ciento de las acciones. Menos mal que no le quitaron al Presidente de la República el derecho de designar al presidente de Petrobras y la directiva porque, si no, eso sería hecho en la bolsa de Nueva York, se quejó Lula.

La principal empresa de Brasil fue vendida parcialmente en el año de 1995 por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1994-2002), en medio de una ola privatizadora y neoliberal que predominó en una América Latina en estancamiento económico.

Según Lula, fue un error deshacerse del patrimonio público en momentos en que Brasil tenía problemas de balanza de pagos.

En crisis uno no debe vender nada porque va a vender más barato. Nunca acepté la idea de que para resolver un problema habría que crear otro problema, dijo el mandatario durante un acto oficial en una nueva plataforma petrolera de Petrobras.

Debemos aclarar una cosa. Si Petrobras, la empresa estatal brasileña, puede realizar tareas que aquí no se hacen, en eso nada tienen que ver los accionistas. Ninguno de ellos trabaja en Petrobras, ni saben de petróleo. Compraron las acciones y ahora cobran sus utilidades. Es dinero sale de la Nación, del gasto público, pero los accionistas nada tienen que ver con el trabajo que se desarrolla. No es de balde el enojo de Lula por la venta de acciones hace años.
os gobiernos de Lula y de Dilma Rousseff no vendieron nada de Petrobras. Peña se equivocó de siglo, la venta la hizo Cardoso, en 1995, en el siglo veinte. A eso es a lo que aspira Peña.

Los gobiernos brasileños recientes, no sólo el actual de Dilma sino el anterior, porque además de estar encabezado por Lula, tuvo un papel muy importante en este asunto Dilma, aumentaron el peso del Estado en la industria petrolera, y aumentaron su importancia en varios ámbitos.

Se establecieron leyes especiales en relación con pre-sal, yacimientos muy profundos pero a la vez muy ricos en petróleo, al punto de que no hay perforaciones que fallen. El Estado fija las normas, sólo Petrobras puede operar las excavaciones y en todo caso contratar a quienes se requiera para un trabajo u obra. Fue creada una empresa totalmente estatal, llamada informalmente Petrosal. Su nombre oficial es Presal Petróleo, SA. Tiene funciones de control y supervisión de la actividad petrolera. A ninguna empresa le vendieron acciones.

Se crea un fondo social con las ventas de dos tercios del petróleo descubierto en pre-sal. El fondo social, por ley, se emplea en el combate a la pobreza, en la educación y la formación, en la ciencia y la tecnología, y en la preservación del medio ambiente. De todo este conjunto, 50 por ciento irá a la educación. De aquí, 80 por ciento irá a enseñanza básica e infantil. Nada de esto es para ninguna empresa privada.

Cuando en México se iniciaba la discusión en torno a la refinería, que finalmente no se hace por el gobierno que lo prometió, en Brasil, el Consejo de Administración decide la construcción simultánea, por Petrobras y para ella, de cinco refinerías. Una de ellas es parte de un Centro Petroquímico, y también se decide su construcción.

La construcción de refinerías es otra muestra de que no se está privatizando Petrobras. El régimen casi en situación fúnebre, muestra su carácter entreguista al no empezar la refinería.

Se vio muy contento Peña al ver lo de Petrobras. Como en los dos ejemplos iniciales, no se dio cuenta de lo que estaba pasando en la realidad. ¿Se regresa al siglo pasado? ¿No se enteró de quién hizo la venta de acciones?

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