Ataque a CIA es del Narco – ASSOCIATED PRESS

Publicado el octubre 2, 2012, Bajo Noticias, Política, Autor Pepe Garduño.

MEXICO (AP) — Un alto funcionario estadounidense dijo que hay contundentes pruebas circunstanciales de que policías federales mexicanos que dispararon contra un vehículo de la embajada de Estados Unidos en México, en el que viajaban y resultaron heridos dos agentes de la CIA, trabajan para el crimen organizado.

Mientras, un funcionario mexicano que conoce la investigación sobre dicho ataque ocurrido el 24 de agosto dijo el martes que fiscales investigan si el cartel de los hermanos Beltrán Leyva están detrás del atentado.

“Aquí no se trata de un operativo del tipo `vamos a pedir un soborno por una infracción de tránsito'”, dijo a The Associated Press el funcionario estadounidense que conoce la investigación”. Aquí es de que `vamos a matar específicamente a esta gente en este vehículo’. Aquí no se trata de que `Ay, caray, nos equivocamos de blanco”.

Tanto los funcionarios estadounidense y mexicano hablaron a la AP bajo la condición del anonimato porque se trata de un tema diplomático muy sensible.

El funcionario mexicano dijo que la posible participación de ese cartel de las drogas es una de varias líneas de investigación que están trabajando sobre el tiroteo contra una camioneta blindada con placas diplomáticas en un camino rural cerca de Cuernavaca, al sur de la ciudad de México.

La Policía Federal mexicana, históricamente conocida por estar infiltrada por los carteles de la droga, ha dicho que el ataque fue producto de una confusión cuando agentes investigaban el secuestro de un empleado gubernamental en esa misma zona.

Fotografías de la camioneta Toyota, un modelo conocido por ser usado por agentes de la DEA que trabajan en México, así como otros empleados de la embajada estadounidenses, mostraban que habían recibido disparos de armas de alto poder.

La embajada estadounidense calificó el ataque como una “emboscada”.

Interrogado por la AP sobre si los policías federales mexicanos involucrados en el ataque estarían ligados al crimen organizado, el funcionario estadounidense dijo: “la evidencia circunstancial es muy fuerte”.

Tanto el funcionario estadounidense como el mexicano hablaron bajo condición de anonimato por la sensibilidad del tema.

La Policía Federal mantuvo el martes su posición de que sus agentes dispararon contra el vehículo por error al pensar que pertenecía a un grupo de secuestradores a los que buscaban, de acuerdo con un funcionario de la corporación no autorizado a ser identificado porque no está autorizado a hablar sobre el tema.

El Departamento de Estado estadounidense declinó discutir detalles del caso.

“No comentaremos sobre una investigación en curso”, dijo William Stock, portavoz del Departamento de Estado. “Este es un tema de gran significado para ambos países y continuaremos cooperando con las autoridades mexicanas en su investigación”.

El funcionario mexicano dijo que una de las líneas de investigación es que miembros del cartel de los hermanos Beltrán Leyva estaban interesados en atacar a las personas dentro del vehículo, porque algunos de sus vigilantes (conocidos en México como “halcones”) los habían visto pasar por el área anteriormente y tuvieron la impresión de que estaban investigando a ese grupo criminal. Es posible que no supieran que eran estadounidenses, dijo.

El camino rural cerca de Cuernavaca donde tuvo lugar el ataque es conocido como un territorio donde operan remanentes del cartel de los Beltrán Leyva, antes considerado un poderoso grupo del narcotráfico y que es encabezado por Héctor Beltrán Leyva desde que la Marina abatió a su hermano, Arturo, a finales de 2009.

El cartel de los hermanos Beltrán Leyva alguna vez estuvieron alineados con el poderoso cartel de Sinaloa, dirigido por el fugitivo Joaquín “El Chapo” Guzmán. Los grupos se separaron en 2008 y dados los golpes policiales, el cartel de los hermanos Beltrán Leyva se atomizó en pequeños grupos que se disputan el control de la zona.

Los agentes de la CIA se dirigían el día del ataque a una instalación militar con un capitán de la Marina mexicana que los acompañaba en el vehículo, cuando hombres armados abrieron fuego desde otro carro y se inició una persecución.

El vehículo de la embajada intentó escapar, pero otros tres carros se unieron al vehículo del que originalmente fueron atacados y comenzaron una persecución, según un comunicado de la Marina divulgado después del ataque.

“Se trata de alguien con un arma automática de alto calibre que descarga un cargador, recarga y continúa disparando al mismo punto, claramente con la intención de penetrar el blindaje y presumiblemente matar a quienes están dentro”, dijo el funcionario estadounidense a la AP.

Cámaras de seguridad en el área grabaron a dos vehículos civiles que perseguían a la camioneta de la embajada, dijo el funcionario mexicano.

Hasta ahora, las autoridades mexicanas sólo han dicho que policías federales dispararon contra el vehículo diplomático.

Los dos oficiales de la CIA resultaron con heridas que no amenazaban su vida y regresaron a Estados Unidos. El capitán de la Marina no fue lesionado y al momento del ataque pidió apoyo oficial por radio.

Doce policías federales permanecen en prisión preventiva en las instalaciones de la Procuraduría General de la República en la ciudad de México a la espera de que les formulen cargos. 51 policías han testificado en dicha investigación.

Raúl Benítez, un experto en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México, dijo a la AP que fuentes militares le habían dicho que el ataque “no fue una equivocación” y que “el objetivo era aniquilar a los tres pasajeros del automóvil”.

“El mismo auto con las mismas personas ya llevaban una semana yendo al campo de entrenamiento de la Armada”, comentó el experto.

“Entonces a lo mejor algún `halcón’ (informante) que trabaja para el narcotráfico informó a la Policía Federal o al propio cartel de los Beltrán”, añadió Benítez.

Consideró que los policías federales debían haber sabido que atacaban un vehículo diplomático.

El funcionario estadounidense dijo, sin embargo, que “no creo que estemos todavía en condiciones de decir definitivamente quién lo hizo, quién les pagó y por qué lo hicieron”.

“Nos han asegurado repetidamente en privado y en público que el gobierno de México investigará hasta el final y dará una respuesta definitiva sobre lo que ocurrió y creo que nuestra postura en esta etapa es tomarles la palabra”, añadió.

La policía federal mexicana, a la que el presidente Felipe Calderón ha dicho que es la más profesional y la mejor capacitada del país, se ha visto afectada por denuncias de irregularidades cometidas en los últimos meses.

En agosto, los 348 policías destacados en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México fueron remplazados a raíz de un tiroteo, ocurrido en junio, donde tres policías federales resultaron asesinados por otro policía que, presuntamente, estaba involucrado en el envío de drogas desde la terminal aérea.

En 2011, diez policías federales fueron detenidos en la ciudad fronteriza de Ciudad Juárez acusados de dirigir una red de extorsionistas en la ciudad.

En el pasado, los ataques contra el personal diplomático estadounidense destacado en México se consideraba extraños, pero el ataque a los agentes de la CIA constituye el tercer incidente en dos años.

En 2011, un agente de la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas murió y otro resultó herido en un tiroteo protagonizado por un grupo de narcos al norte de México.

En 2010, otro tiroteo realizado por otro grupo de narcos en la fronteriza Ciudad Juárez mató a una empleada consular estadounidense, a su esposo y a otro hombre.

Los incidentes podrían ser el resultado de atomización de los grandes carteles de la droga, dijo Andrew Selee del Washington Institute, con sede México.

El analista cree que, históricamente, lo que menos buscan los narcotraficantes es llamar la atención que implica un ataque a la integridad de funcionarios estadounidenses en el país.

“Líderes de más bajo rango en los carteles están tomando decisiones que líderes más experimentados no tomarían”, dijo Selee. “Son esos líderes de bajo los que creen que pueden ordenar estos ataques”.

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