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El deterioro aún palpable del mercado laboral global

Publicado el enero 29, 2013, Bajo Noticias, Autor TONATIUH MALDONADO.


lunes, 28 de enero de 2013
POSTED BY: TONATIUH MALDONADO.

Masiel Fernández Bolaños (PL)

El deterioro del mercado laboral en el orbe sigue hoy palpable, a un quinquenio del inicio de la crisis de proporciones mundiales que comenzó en 2008 con el estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos.

Tasas de cesantías históricamente elevadas en importantes polos industriales como la nación norteña y la Unión Europa han caracterizado el entorno en los últimos años.

Resulta preocupante el hecho de que los analistas avizoran un agravamiento de la situación, sobre todo porque el crecimiento económico es considerado insuficiente para paliar la magnitud del problema.

La incertidumbre en torno a las perspectivas económicas podría empeorar las condiciones laborales en 2013, advirtió la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En su informe sobre las tendencias mundiales del empleo, reveló que a cinco años del inicio de la crisis los mercados laborales continúan deprimidos, haciendo cada vez más evidentes las diferencias existentes.

La entidad precisó que el aumento del número de desocupados se produjo principalmente en los países desarrollados, aunque también hubo perjuicios en regiones como Asia y África Subsahariana.

A mediano plazo, añadió, las previsiones sugieren que el avance no será lo suficientemente fuerte como para reducir el desempleo con rapidez, y se estima que el número de personas en busca de trabajo superará los 210 millones durante los próximos cinco años.

Jóvenes bajo la lupa

La OIT remarcó que el panorama es especialmente desalentador en el caso de los jóvenes, con casi 74 millones de personas entre 15 y 24 años desempleadas en el mundo, una tasa de paro juvenil de 12,6 por ciento.

Experimentar períodos de desocupación tan largos, de seis meses o más, o abandonar el mercado de trabajo al comienzo de la carrera profesional, perjudica las perspectivas a largo plazo, erosiona las competencias profesionales y sociales e impide que ese grupo poblacional acumule experiencia laboral.

De acuerdo con estudios especializados, millones de jóvenes alrededor del mundo han abandonado la búsqueda de trabajo a causa del pesimismo.

En tal sentido llama la atención la situación de aquellos que no trabajan, ni estudian ni reciben algún tipo de formación, un fenómeno que ha crecido desde el comienzo de la recesión y que acrecienta el riesgo de marginación social.

En el mundo desarrollado, dicho grupo suele tener un bajo nivel de educación, escaso ingreso familiar o ser de origen inmigrante.

Algunos países buscan una solución al problema a través de medidas dirigidas a la educación, el empleo y la transición de la escuela al trabajo.

Para ello ofrecen incentivos como la desgravación fiscal con el fin de estimular a las empresas a formar y contratar jóvenes y, si es posible, a crear empleos adicionales.

Las políticas basadas en estrategias de asociación más allá del sector público también han demostrado ser bastante eficaces.

Otro aspecto a tener en cuenta, refieren analistas, es el de la proliferación de los contratos temporales, un hecho que casi se ha duplicado desde 2008.

En el 2000 los jóvenes en la Unión Europea tenían cuatro veces más probabilidades que los adultos de ser empleados temporales, con 35,2 por ciento con ese tipo de contrato, comparado con 8,9 por ciento de los adultos (mayores de 25 años).

Sin embargo, la importancia cada vez mayor del trabajo con esas condiciones como una opción de último recurso (en las economías avanzadas), es confirmada por el hecho de que más de uno de cada tres jóvenes declaró que no podía encontrar un empleo permanente.

Por otra parte, los expertos señalan que en las economías en desarrollo, es probable que un número relativamente alto de ellos se dedique a quehaceres familiares no remunerados e inicie su vida laboral colaborando con empresas familiares de la economía informal o en granjas.

La transición de la escuela al trabajo puede incluir además períodos de inactividad o de empleo temporal o casual.

Ante dicha situación, los entendidos en la materia proponen medidas como el desarrollo de servicios públicos de empleo; subsidios y reducciones de impuestos para las personas que contratan a jóvenes, así como programas de capacitación empresarial que integren formación profesional, orientación y acceso al capital.

Respuestas coordinadas

Al respecto, el director general de la OIT, Guy Ryder, explicó que la persistente incertidumbre y las inadecuadas políticas implementadas debilitan la demanda agregada, lo cual frena las inversiones y la contratación.

Tal situación prolonga la crisis del mercado laboral, reduciendo la creación de puestos y aumentando la duración del desempleo aún en países que con anterioridad tenían bajas tasas de cesantía y cierto dinamismo en ese apartado, agregó.

Ryder subrayó que la naturaleza global de la crisis significa que las naciones no pueden resolver el impacto de manera individual y sólo con medidas internas, por lo cual consideró necesario encontrar respuestas coordinadas.

Para la OIT, los responsables de la formulación de políticas deberían además concentrarse en tres cuestiones esenciales:

Emprender una acción coordinada con el objetivo de apoyar la demanda agregada, en especial a través de inversiones públicas en infraestructura; abordar los crecientes problemas de desajustes en el mercado laboral a través de programas de formación y recapacitación; y prestar atención especial a los jóvenes desempleados.

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