#Tabasco: el asalto de los piratas

Publicado el marzo 2, 2013, Bajo Columna de opinión, Autor Nonoy.


Mario Delgado, Excelsior Sábado 2 de Marzo de 2013.

Fui a Tabasco porque me resultaba difícil creer la información que el gobernador Arturo Núñez ha dado a los medios sobre las finanzas estatales que le heredaron. En medio del debate que hay en el Senado para redefinir el modelo de deuda local y nacional, me pareció útil pedirle una cita para escucharlos a él y a su secretario de Finanzas directamente y recabar información de primera mano que oriente el trabajo legislativo.

En septiembre del año pasado, a 90 días del cambio de poderes, la calificadora internacional Fitch Ratings otorgó el grado AA al estado de Tabasco porque “de acuerdo a las estructuras de los financiamientos, se observa una deuda manejable”. El monto reportado: mil 728 millones de pesos. Un edén de las finanzas públicas. Para noviembre el cuento se había vuelto insostenible. El 13 de ese mes, el gobernador Granier envió una iniciativa de decreto en “un ejercicio de responsabilidad presupuestal y de planeación financiera de largo plazo” al Congreso del Estado, para que le autorizaran un endeudamiento hasta por cuatro mil 130 millones de pesos y ofrecer como garantía las participaciones federales correspondientes al periodo de vigencia de los créditos. La mayoría priista lo autorizó el día 15 y el 17 ya estaba publicado en el periódico oficial. Al 31 de diciembre de 2012, la deuda pública de Tabasco era de seis mil 286 millones de pesos.

Este movimiento financiero, que duplicó la deuda estatal en menos de 60 días, fue un intento irresponsable de disimular un manejo financiero con cualquier cantidad de excesos e irregularidades. La Constitución de la República consigna en el Artículo 117 que la deuda de los estados debe destinarse a inversiones públicas productivas; la Ley de Deuda Pública de Tabasco guardaba mucha coincidencia con ese señalamiento, hasta que cambió por completo a finales de 2008. Al concepto de deuda pública se introdujo la posibilidad de contratar financiamientos con vigencia menor a un año y con un límite de hasta 8% de los ingresos ordinarios. Este límite se aumentó hasta 15% en mayo de 2010. Lo que ocurrió en diciembre es que la deuda de corto plazo se pasó a largo plazo y se regularizaron los hoyos que ya no se podían seguir tapando.

Los fondos federales que se envían a las entidades deben manejarse bajos ciertos lineamientos: debe haber una cuenta para cada fondo y no pueden desviarse del destino para el cual están etiquetados. En Tabasco, los fondos federales para salud, educación, seguridad pública, seguro popular y Oportunidades, fueron manejados como una gran caja chica de la que se sacaban y metían recursos a placer. La fiesta llegó a su fin y la cuenta asciende a mil 918 millones de pesos. Nadie sabe dónde están esos recursos. En diciembre pasado los directores de los principales hospitales de Tabasco se declararon en emergencia médica debido a los adeudos con proveedores y médicos. Los recursos depositados por el gobierno federal en la Secretaría de Finanzas del estado nunca llegaron a la Secretaría de Salud: mil 200 millones de pesos. La emergencia no era médica, era financiera.

La lista de pasivos descubierta desde enero crece más rápido que el caudal del Usumacinta en temporada de lluvias: pagos pendientes a proveedores, deudas con CFE, ISR retenido por el gobierno y no enterado, aportaciones por pagar, etc, etc. Total: 17 mil 737 millones de pesos, diez veces más que el poema septembrino de Fitch Ratings.

Hace más de 370 años los pobladores de las costas tabasqueñas remontaron el río Grijalva hasta encontrar un lugar seguro para fundar lo que ahora conocemos como Villahermosa. Huían de más de dos siglos de ataques constantes y saqueos despiadados a manos de piratas ingleses y holandeses. Hoy, a pesar de su gran riqueza natural, 57% de la población sigue viviendo en pobreza. La historia que protagonizó el último gobierno no es de malos administradores… es de ladrones, de piratas disfrazados de servidores públicos y no debe repetirse en el país. Como hace más de tres siglos, los tabasqueños tendrán que pelear nuevamente contra el asalto de los corsarios, evitar que huyan y recuperar el botín antes de que aparezca en Inglaterra, Holanda o tal vez Miami.

*Senador por el PRD
Mario.Delgado@senado.gob.mx
Twitter: @Mario_Delgado1
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