Reforma Financiera en México: El sobreendeudamiento de los hogares

Publicado el mayo 9, 2013, Bajo Nacional, Noticias, Política, Autor Pepe.


Emmanuel Ameth/LosÁngelesPress

La iniciativa de Reforma Financiera presentada por el presidente de México Enrique Peña Nieto en su calidad de promotor del Pacto por México “no lleva por intención disminuir las tasas de interés”, tal como lo expresó textualmente su Secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP) Luis Videgaray. Lo que pretende, se dice, es fomentar el crecimiento del sistema bancario creando las condiciones jurídicas y financieras necesarias mediante la implementación de diversas acciones en 4 ejes fundamentales. Sin embargo, esta iniciativa promoverá el sobreendeudamiento en los hogares y no el crecimiento de la economía.

Lo más preocupante del sistema financiero mexicano es que a pesar de su aparente ‘estabilidad’ este no mejora las condiciones crediticias para sus usuarios, es decir, los esfuerzos deberían ir encaminados a abaratar su costo. Según los datos del banco mundial, el financiamiento privado en México pasó de representar el 21% del PIB en 2008 al 26% en 2011; sin embargo, este crecimiento promedio de 8% anual no redujo las tasas de interés al mantener el Costo Anual Total (CAT) en niveles similares y/o superiores en el periodo citado. La tarjeta de crédito Click de Santander por ejemplo, registró un Costo Anual Total de 47.53% en 2007 mientras que para este año, ascendió a 53.6%. Si su cuota de mercado creció, es evidente que cuentan con solidez, luego entonces no existe pretexto alguno para que su oferta al cliente empeore.
De hecho, México cuenta con las tasas de interés más costosas del mundo como bien afirmaba el hoy titular de la CONDUSEF Mario Di Constanzo: mientras el CAT de una tarjeta de crédito emitida por Citibank es del 10%, su filial de México (Banamex) la ofrece en 47%; cuando en España la de BBVA cobra un CAT de 27%, aquí Bancomer lo da en 32%; en Canadá Scotiabank Inverlat registra un CAT de 18%, pero en tierra azteca es del 45%; en Inglaterra la de HSBC tiene un CAT de 18% comparado con el 53% que aplican en este país.

El incremento en el crédito suele traducirse en una economía en crecimiento siempre y cuando el crédito sea usado para inversiones. Como sostiene Carlos Capistrán, economista en Jefe para México de BofA-ML. “la clave está en promover el crédito sin crear un gran desequilibrio fiscal o de los hogares, por ejemplo, mediante la reducción artificial de los costos crediticios…”, cosa que es imposible bajo las condiciones actuales y también sobre las que propone la Reforma Financiera. Facilitar el acceso a estos instrumentos de endeudamiento en condiciones de verdadera usura, sólo llevan a la descapitalización del ingreso familiar y en muchos de los casos, al quebranto.

La banca en México debe ser ajustada y regulada, no consentida. Para que las tasas bajasen mediante libre mercado y competencia, la teoría económica es muy clara: el consumidor debe tener pleno conocimiento sobre las opciones con las que cuenta –aquí servirían los indicadores de CONDUSEF si todos tuvieran acceso a ellos- pero sobre todo, que haya libertad y movilidad para poder decidir entre un producto y otro. Los productos financieros no llegan a todas las regiones e incluso los básicos, tampoco son accesibles a la gran mayoría. No hay forma de que el mercado, por sí mismo, lleve los costos a un punto de equilibrio sin la acción rectora de un Estado. Además, el consumidor no cuenta con elementos que promuevan su organización para la defensa justa y legítima de sus intereses, por lo que, por sí mismos y bajo las condiciones actuales, sería también imposible que se enfrentasen solos a la banca: es una condición naturalmente desigual entre el demandante y el ofertante que el gobierno de Peña Nieto deja a su suerte en un laissez faire que quedó rebasado y obsoleto hace por lo menos 80 años en la historia mundial.

La banca siempre gana

De registrarse un mayor crecimiento económico, ello pondría presión sobre los precios mediante la inflación, haciendo encarecer las tasas. Si el crecimiento se desacelera, el riesgo también presiona las tasas por la especulación de que no se regrese el capital prestado. La economía necesitaría mantenerse fija para que las tasas paulatinamente bajaran, aunque ello derivaría en un menor interés por prestar. El negocio del banco es prestar con mayor riesgo para cobrar mayores dividendos, porque además, en México la banca no pierde su capital –aunque cobre como si lo hiciera-: el sistema de garantías de la banca de segundo piso interviene para devolver casi la totalidad de los adeudos además que le permite deducir el quebranto y vender esta otra deuda a otra entidad financiera.

Si esta otra entidad es ‘recuperadora’ puede repetir el proceso una vez más mediante alguna empresa filial. Y si las cosas no salen como esperaba el banquero, siempre contará con un gobierno dispuesto a rescatarle, que además se ofrece también como su cliente para que le venda su propio dinero… por ello la banca igualmente lo explota. No olvide estimado lector, que los banqueros comparten el riesgo con los gobiernos, nunca las utilidades (incluso mienten sobre sus ingresos para pagar menos impositivos).

La diferencia abismal que existe entre un mercado de capitales y uno de dinero, se debe especialmente al jugoso negocio de la banca. Mientras las empresas que operan en bolsa deben rendir una serie de informes entre los cuales, comprueban sus activos y se hacen proyecciones respecto a sus utilidades para valuar sus cupones, a la banca le basta con emitir ‘promesas de pago’ de sus certificados para lucrar, es decir, físicamente pueden respaldar muy, muy poco. Contrario a lo que se piensa, una menor parte del capital que prestan lo hacen del dinero que obtienen de los cuentahabientes mientras que el resto, simplemente lo consiguen de especular cuánto puede ingresar por efecto de sus préstamos. Los gobiernos en general son cómplices de este fraude.

Primer eje

Propone un nuevo mandato para que la Banca de Desarrollo propicie el crecimiento del sector financiero
Es cierto que impulsar la Banca de Desarrollo beneficia a las familias mexicanas pero ello no se logra bajo la segunda acción de este eje. No se puede esperar una maximización de los beneficios de los préstamos porque ello se antepone al fin de este tipo de banca, que es el de impulsar sectores vulnerables, no el de lucrar. Ciertamente y en sentido práctico mientras más pueda prestarse, será mejor para la población beneficiaria de estos esquemas en general, pero el camino no es buscar maximizar la maximización de beneficios por esa vía, sobre todo, repito, cuando se trata de grupos vulnerables.

Debe comprenderse lo que es una política social como agente equilibrador de oportunidades, no como una política ‘eficaz y eficiente’ en el cobro y dispersión de recursos que de obrar según lo pretendido, muy pronto dejaría de atender estos sectores vulnerables por no cumplir sus requerimientos para ser un beneficiario.

La situación anterior hace inconcebible el fomento del crédito privado cuando este exige tasas, incluso, más de 10 veces superiores a los de los productos de que ya ofrece la Banca de Desarrollo. Si hubiese la intención de mejorar/limpiar este sector, debería comenzarse por hacer a un lado los clientelismos pactados con supuestas organizaciones obreras, campesinas y empresariales en cuya factura política se desperdician estos programas.

Segundo eje

Fomentar la competencia en el sistema financiero para abaratar las tasas
Si bien los postulados que brindan de mayores facultades a entidades como la CONDUSEF para sancionar a la banca en caso de abuso o incumplimiento así como el facilitar a los cuentahabientes el cambio de proveedor de servicios financieros son acciones positivas, las otras dos propuestas que se observan en la página de la Presidencia de la República son de miedo.

El Buró de Crédito Universal (actualmente está el Buró Nacional de Crédito y el Círculo de Crédito) es una medida administrativa que facilitará el acceso al historial tanto de las personas como de las entidades financieras. Sin embargo, es el uso del Buró que las entidades dan lo que preocupa. A pesar de que el tener acceso a un trabajo digno –que incluye una vivienda digna- es un garante constitucional, este mecanismo es consultado para restringir tal derecho. Las empresas y en especial las entidades financieras, consultan el mismo, a pesar de ser una práctica prohibida, para condicionar el acceso a un trabajo. Recuérdese que el Buró fue idealizado como un instrumento mediante el cual se cuantificara el riesgo de realizar el préstamo a un solicitante, nunca como un factor discriminante a pesar de ser esa su función actual.

La Reforma Financiera pretende también ‘facilitar la transferencia de garantías crediticias’ incrementando la competencia entre las instituciones. Lo anterior significa vender lo que en los Estados Unidos se conoció en la Crisis Financiera como transferencia de ‘cartera radioactiva’ pues no llevaba mayores investigaciones, incentivando el crecimiento de la burbuja sobre estas carteras inservibles para finalmente encaminar la economía al desastre financiero. Antes de que ello suceda, será más frecuente lo que se observa en el Buró de una persona deudora: por condiciones de mercado laboral, aquella deuda que tuvo un atraso igual o mayor a los tres meses no sólo es reportada por la entidad financiera acreedora sino también por aquella a la que vendió la cartera, posibilitando la Reforma que esta ‘deuda’ se repita en más de dos ocasiones en el historial como ya actualmente sucede.

Tercer eje

Generar incentivos adicionales para que la banca preste más
Como se ha explicado anteriormente, realmente la banca no cuenta con riesgo para emitir préstamos, sino que este es un factor que ‘sostienen’ en la teoría para sostener altas sus tasas de interés. Simplificar los regímenes para el otorgamiento y ejecución de garantías crediticias en una banca como la mexicana quiere decir que podrán disponer de mayores recursos económicos facilitados por el gobierno mientras que de lado de los deudores, ahora sí estos observarán de manera permisiva e institucionalizada cómo les son embargados y rematados sus bienes derivado de una práctica absurda desde el principio: la insensatez de una ejecutoria para ellos justa, sobre un abuso en sus tasas a todos ojos, injusta.

Cuarto eje

Fortalecer al sistema bancario, para que el sector crezca de forma sostenida.
Como se puntualizó párrafos más arriba, de no estar el sistema bancario suficientemente fortalecido, no habría crecido anualmente 8 veces más de lo que hizo el PIB de nuestro país en los últimos años. Evaluar a los bancos periódicamente para que estos ‘presten más’ es una incompatibilidad con la realidad mexicana cuando se busca mejorar las condiciones –y las tasas, no olviden las tasas- de acceso al crédito por parte de la MiPYMES y no en el crédito al consumo. El primero condiciona el crecimiento mientras que el segundo, lo hace con el sobreendeudamiento. Uno produce, mientras que el otro satisface. Ambos son necesarios y deseables cuando se complementan, nunca cuando se alejan.

Con las quiebras bancarias actuales, los empresarios sueles salirse con la suya sin sufrir castigo alguno por parte de la autoridad ni respondiendo esta por los recursos de los mismos. Recuérdese el caso de la Financiera Coofia –que protegen los que hoy presentan la iniciativa de Reforma- y tantas otras más para reconocer que hace falta endurecer las leyes. Sinceramente no sé qué pueda ser de los ahorradores si los procesos se facilitan y suavizan aún más.

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