¿Por qué nos oponemos a esta nueva reforma energética?

Publicado el julio 26, 2013, Bajo Nacional, Noticias, Política, Autor Gloriamlo.

Claudia Sheinbaum Pardo

Publicado en Voyconmorena.mx

Viernes, 26 julio 2013 17:17 – Por Claudia Sheinbaum

El petróleo y el gas son recursos naturales de altísimo valor. No es casual que la Constitución Mexicana reserve a la Nación su dominio y prohíba la celebración de contratos para la extracción. La ganancia o renta generada por la explotación de los hidrocarburos, pero particularmente del petróleo, representa para México, cerca del 35% de los ingresos del presupuesto federal. Transferir parte de la renta petrolera a empresas transnacionales es un sinsentido.

La refinación y la petroquímica le dan al petróleo su posibilidad de uso, pues el petróleo no puede consumirse en su estado primario, requiere refinarse para convertirlo en productos útiles como la gasolina o el diésel o en petroquímicos que son la base de la industria química mundial.

Suponer que el único valor del petróleo está en su venta como crudo, es un gran error. La gran mayoría de las empresas petroleras transnacionales mantienen la cadena de valor completa, pues la venta de productos petrolíferos les genera un inmenso valor agregado, indispensable para su consumo.

En Pemex se ha generado una absurda división administrativa artificial entre la producción de crudo y la refinación. Bajo este régimen, la subsidiaria de Pemex encargada de la producción de crudo (PEP) vende el crudo a su valor en el mercado de Texas, a la subsidiaria de Pemex encargada de la refinación (PR) y Pemex refinación no puede obtener ganancias, pues el precio al que vende la gasolina, por estar controlado, puede ser menor al de la materia prima.

Este absurdo, que no ocurre en ninguna empresa transnacional, es con el que se genera el argumento de que “la refinación no es negocio”. Con este absurdo “sustento” y a pesar de que la demanda de gasolina y diésel en México ha crecido a tasas anuales sumamente altas, la capacidad de refinación se ha mantenido constante, provocando que el 40% del consumo de estos petrolíferos sea importado. México debe refinar su crudo y Pemex es la entidad del estado mexicano encargada de hacerlo. México tiene capacidad técnica suficiente para afrontar los retos derivados de la extracción y procesamiento de los hidrocarburos.

La industria petroquímica nacional ha seguido un camino similar al de la refinación y bajo diferentes esquemas pretenden privatizarla aún más, renunciando al valor agregado que genera y teniendo que importar productos que pueden ser producidos en México.

La privatización de las actividades de extracción, la refinación, petroquímica y transporte, eleva los costos de producción. Es falso que los disminuya. La privatización de la generación de la electricidad es la mejor muestra de ello.
Aun cuando las actividades petroleras formalmente representan cerca del 7% del PIB, los derivados del petróleo y el gas natural hacen funcionar el 80% de las actividades productivas y no productivas del país. Sin hidrocarburos no funcionaría el 70% de las plantas eléctricas del país, el 100% del transporte de carga y pasajeros yel 90% de las cocinas de nuestros hogares. El petróleo no es cualquier bien. Es un recurso natural de enorme influencia en la economía nacional y nuestra vida cotidiana.

El desarrollo de nueva tecnología para la exploración, extracción, refinación y procesamiento del petróleo, así como para nuevas fuentes de energía puede hacerse en el país. Es falso el argumento de que se requieran a las industrias privadas y en particular extranjeras porque México no tiene tecnología. La propia historia de Pemex y del Instituto Mexicano del Petróleo, es muestra del desarrollo científico y tecnológico de México en materia petrolera. Más bien el problema es que desde hace cerca de 30 años, se ha abandonado a Pemex a contratistas privados abandonando la principal tarea del desarrollo científico y tecnológico en materia energética.

El mundo depende en un 33% del petróleo y en un 22% del gas natural para la industria, el transporte, las actividades de los sectores agropecuario, comercial y residencial y la generación de electricidad. Esto hace que estos recursos tengan un valor tan importante a nivel internacional. Estados Unidos es el principal consumidor de petróleo en el mundo. Su consumo alcanzó en 2012, los casi 19 millones de barriles de petróleo diarios, cerca del 20% del consumo mundial. El 45% de la demanda de petróleo de Estados Unidos se cubre con importaciones. He ahí la principal explicación de su necesidad de controlar el medio oriente, principal región productora de petróleo en el mundo y la producción de petróleo nacional.

Dicen que debe seguirse una estrategia como la de Petrobrás (empresa petrolera de Brasil) que tiene en su consejo de administración a inversionistas privados y permite la explotación petrolera a empresas transnacionales, que eso es lo que le permitió a Brasil convertirse en una potencia petrolera. Nada más falso. La privatización de Petrobrás se dio con el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, previo a Lula y no fue hasta el periodo de Lula que la importancia de Brasil en el sector petrolero comenzó a crecer. Lula siguió una estrategia de inversión pública en el desarrollo de ciencia y tecnología, de prohibir la extracción de petróleo a empresas diferentes a Petrobrás, en las zonas de Brasil con mayores reservas de este hidrocarburo, de obligar a Petrobrás a que la contratación de cualquier tipo, se hiciera en porcentajes mayores al 50% (actualmente es más del 90%) a la industria brasileña, aun cuando eso significara mayores costos, pero a la larga mayor desarrollo para Brasil. También promovió utilizando la renta petrolera, investigación y desarrollo en fuentes renovables de energía. Ese tipo de políticas y no las de mayor privatización, fueron las que hicieron que la industria petrolera de Brasil creciera.
El que el petróleo y el gas natural sean de la nación y la industria petrolera esté en manos de entidades del Estado mexicano, le da al país soberanía. Permitir nuevamente la entrada de empresas transnacionales en la explotación de petróleo coloca al país en una enorme vulnerabilidad frente a intereses ajenos a la Nación. Parece que olvidamos la historia. El general Lázaro Cárdenas expropió la industria petrolera, entre otras razones, por la estratégica defensa de la soberanía nacional.

El shale gas y el shaleoil son hidrocarburos regulados por la Constitución. Son parte del contenido de los artículos 27 y 28 constitucionales. Además su explotación debe evaluarse en función de sus impactos ambientales en el corto y largo plazo. Las cantidades de agua necesarias para la extracción de estos hidrocarburos, en regiones de escasez del vital líquido es una estrategia irracional.

El petróleo y el gas natural son recursos no renovables. Esto significa que son recursos finitos que deben protegerse. Es absurdo proponer una política energética sólo basada en una mayor extracción de hidrocarburos. La riqueza que generan estos hidrocarburos deben permitir a México una transición energética hacia otras fuentes de energía, particularmente las renovables, que brinden al país, soberanía, seguridad y menores impactos ambientales.

El petróleo y el gas natural generan impactos ambientales locales y son fuentes de energía fósil, principal promotor del cambio climático global. Una política energética mexicana sustentable debe promover la eficiencia energética y el uso de fuentes renovables de energía, esto implica disminuir la demanda de los productos petrolíferos sin comprometer el crecimiento y el bienestar de los mexicanos, es decir, generando una transición energética que brinde seguridad a los mexicanos en todos sentidos.

Dicen que nos oponemos a la nueva reforma energética y a la inversión privada en el petróleo porque somos nacionalistas trasnochados que miramos al pasado. Los que miran al pasado son ellos. Al pasado previo a 1938, cuando las empresas petroleras transnacionales se llevaban la riqueza nacional generada por la explotación del petróleo, violaban las leyes laborales del país y propusieron la intervención militar estadounidense en México cuando Cárdenas expropió el petróleo. Ellos son los que miran al pasado. Los vendepatrias trasnochados.

La verdad nos hará libres, ¡Comparte!

Fuente: http://voyconmorena.mx/secretaria/soberania-patrimonio/por-que-nos-oponemos-a-esta-nueva-reforma-energetica/

Post: Gloriamlo

COMENTA TAMBIÉN SIN FACEBOOK: