Raúl Salinas, del hermano incómodo al hermano impune (Primera Parte)

Publicado el agosto 4, 2013, Bajo Columna de opinión, Política, Autor Gloriamlo.


Jenaro Villamil
04 de Agosto de 2013

Raul Salinas Símbolo de la corrupción durante el gobierno que prometió llevar a México al primer mundo, Raúl Salinas de Gortari se ganó el sobrenombre del “hermano incómodo” el 21 de noviembre de 1994, cuando Proceso publicó por primera vez el recuento pormenorizado de las andanzas, negocios, tráfico de influencias y riquezas del primogénito de una dinastía que encumbró a Carlos Salinas en la presidencia de la República.

Han pasado casi dos décadas de esa edición. Transcurrieron 17 años y 3 meses de complicados litigios contra Raúl Salinas de Gortari, incluyendo una década en la cárcel, acusado de ser el autor intelectual del asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, su ex cuñado y secretario general del PRI. El priista Ernesto Zedillo lo encarceló y mandó a Carlos Salinas de Gortari al exilio. Durante la docena panista de Vicente Fox y Felipe Calderón, Raúl Salinas fue liberado y exonerado de cuatro de los cinco delitos que pesaban en su contra: homicidio, peculado, defraudación fiscal y lavado de dinero, al mismo tiempo que su hermano, el ex presidente, “normalizó” su vida pública, publicó libros, se convirtió en socialité y se autonombró un protagonista del “debate de las ideas”.

El 31 de julio pasado, la Procuraduría General de la República anunció que apelaría la sentencia del 19 de julio del juez 13 de distrito en materia penal, Carlos López Cruz, quien exoneró a Raúl Salinas de Gortari del último delito que pesaba en su contra: enriquecimiento ilícito. Ese mismo día, Enrique Peña Nieto, el político mexiquense que protagonizó el retorno del PRI a la presidencia de la República, fue intervenido quirúrgicamente de un mal en la tiroides.

En los últimos 17 años, la PGR ha perdido en todos los procesos contra Raúl Salinas. Exonerado del delito de enriquecimiento ilícito al “hermano incómodo” le serían devueltos un total de 224 millones de pesos depositados en 12 cuentas bancarias, así como 41 propiedades inmobiliarias en 24 entidades del país, incluyendo el Distrito Federal, Estado de México, Guerrero, Jalisco, Morelos, Querétaro, Oaxaca, Baja California Sur y Puebla.

El juez López Cruz admitió en su sentencia que Raúl Salinas acumuló en menos de diez años una fortuna inexplicable para alguien que vivía de su salario como burócrata: pasó de tener 17 inmuebles y bienes por 60 mil dólares, en 1983, antes de ser nombrado gerente general de Distribuidora Conasupo S.A. de C.V., a acumular, en abril de 1992, un total de 52 millones de dólares, 49 inmuebles y fondos de inversión en el extranjero.
Sin embargo, el juez admitió que “al no acreditarse que los bienes que fueron adquiridos por el servidor público Raúl Salinas de Gortari son el producto del abuso de las atribuciones conferidas” es innecesario el delito de enriquecimiento ilícito.

Símbolo de Impunidad de la Clase Política

De esta manera, Raúl Salinas de Gortari pasaría de ser un símbolo de la corrupción a un símbolo de la impunidad, “la máxima derrota de la procuración de justicia en este país”, advierte el historiador y ensayista Lorenzo Meyer, entrevistado por Proceso para analizar las repercusiones políticas del caso.

No hay espacio para el optimismo en el análisis de Meyer, autor de La Segunda Muerte de la Revolución Mexicana y crítico puntual del salinismo:

“Para entender este proceso, es necesario ver a los Salinas casi como un accidente. Si no hubieran sido Carlos y Raúl, serían otros. El problema de fondo es la calidad y la cantidad de la corrupción, independientemente de partidos políticos, de la alternancia o del cambio de gobiernos. Algo está encallecido en nuestra clase política.

“En el caso de mexicano, resulta que la clase política fracasa una y otra vez y no le pasa nada. En otros países, la clase política que fracasa debe terminar en el basurero de la historia. Así está sucediendo con Silvio Berlusconi en Italia. Así sucedió con Menem en Argentina, con Collor de Mello en Brasil, con Fujimori en Perú, pero en México, no pasa nada. Al contrario, a Raúl Salinas hasta le devuelven sus millones.

Coautor de la Historia de la Revolución Mexicana, 1928-1934, conocedor del periodo cardenista, especialista en las relaciones entre México y Estados Unidos, Meyer va articulando una hipótesis: a diferencia del valor que se le da a la competencia en el mercado económico, en el caso político, la incompetencia y la corrupción “es lo que conviene”.

“Hay solidaridad en la impudicia de una clase política que fracasa una y otra vez en su cometido fundamental que debe ser el bienestar del país, pero a ellos les va muy bien. Se han montado en una tendencia que es histórica en México: la incompetencia de la clase política y su impunidad”.

-¿El caso de Raúl Salinas indica que la corrupción durante el periodo neoliberal fue mayor que durante el estatismo mexicano?

-No es mayor. Siempre ha sido igual. Lo terrible es que, por un momento, algunos pensamos que México había dado un salto cualitativo con la alternancia y no fue así.

“El mensaje que envía la clase política a la sociedad con el caso de Raúl Salinas de Gortari es tremendo: ‘miren bola de babosos, la situación política real es ésta. Hagan lo quieran. Al final, nosotros, la clase política, entendemos la naturaleza de la corrupción en este país y no va a cambiar”.

-¿Es un mensaje de impunidad total?

-Sí. La principal responsabilidad es de la PGR. Quizá porque su trabajo no es procurar la justicia sino la injusticia. La impunidad es la mayor de las injusticias.

-Sin embargo, Raúl Salinas pasó algunos años en la cárcel, dirían algunos.

-Sí, estuvo por una cosa que no se le comprobó (la autoría intelectual del crimen de Ruiz Massieu), pero eso todavía sirve para hacer más cínica a la sociedad mexicana.

“Es una pedagogía muy bien hecha por la clase política: no hay que hacerse ilusiones, aquí no pasa nada.

“El fenómeno de Raúl Salinas le conviene a la clase política. Sin decirlo explícitamente, nos indica que nunca habrá posibilidades de transformar el enorme castillo de corrupción que es el sistema político mexicano.

-¿Por qué entonces encarcelan a personajes como Granier, Elba Esther Gordillo, etc?

-Porque Granier es un advenedizo en la clase política tradicional. Al sistema político le sirve muy bien, de vez en vez, que alguien caiga, como pasó con Jorge Díaz Serrano, pero a los de a deveras, como al señor Montiel del Estado de México, a esos no les quita ni se les toca.

Continúa mañana……

Fuente: http://homozapping.com.mx/2013/08/raul-salinas-del-hermano-incomodo-al-hermano-impune/#more-31633

Post: Gloriamlo

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