¿Hay que jalar parejo?. Paquetazo y clase política. ¿Austeridad? No gracias.

Publicado el septiembre 11, 2013, Bajo Columna de opinión, Autor Ocelotl.

¿Austeridad?, y los aviadores que cobran sin hacer nada como Ángel Gurría quien cobra más de 457 mil pesos mensuales; los más de 12 ex directores del IPN que cobran casi 100 mil pesos mensuales cada uno, y qué decir de los más de 940 hijos de altos mandos militares a quienes se les paga su beca académica en el Tec de Monterrey, las altas pensiones hereditarias de la clase militar, las altas jubilaciones de los magistrados de la Suprema Corte, las altas pensiones de los ex presidentes, y agreguen los casos que estén enterados. RNR

Niño trabajando metro
La Jornada / México SA / Carlos Fernández-Vega

Eso de que la patria es primero y de que hay que jalar parejo tiene sus asegunes, con los de la clase política en primera fila. En este zarandeado 2013, desde el micrófono oficial reiteradamente se transmite que, por el bien de la nación, es menester aplicar medidas dolorosas, pero necesarias, por lo que cada mexicano debe poner su parte, aunque en la letra chiquita de cada uno de los muchos decretos de ajuste que acumula la nación aparece la leyenda hágase la austeridad en los bueyes de mi compadre.

Con el reciente paquetazo fiscal que a los clasemedieros mexicanos recetaron gobierno y pactistas, los ajustes en el presupuesto familiar están a la orden del día (les aumentaron la tasa del ISR, les cobrarán impuestos por educar a sus hijos y por tener vivienda, entre tantas otras gracias, aunque por el momento libraron los impuestos por comer y enfermarse), mientras que en las micro, pequeñas y medianas empresas se comen las uñas por el ataque nervioso que les provocó la nueva tanda de consabidas medidas dolorosas, pero necesarias.

A su vez, los tradicionalmente correctos organismos cúpula del sector privado –siempre de luna de miel con el gobierno en turno, mientras no los toquen– agradecen el detalle de desaparecer el IETU, pero, por si las moscas, ponen sus barbas a remojar y ahora emprenden tremenda campaña a favor de la clase media (a la que históricamente han contenido por medio de salarios acotados), y sus cabezas visibles salen a declarar en contra del citado paquetazo, por no ser el que el país necesita.

En fin, de una u otra suerte cada parte hace su luchita para ver si en una de esas pega su crítica y le aligeran, así sea mínimamente, la abultada carga que gobierno y pactistas (no se menciona al Congreso, porque nunca como antes cumplen a cabalidad su función de levanta dedos; sólo hay que ver el fast track que le aplican a las reformas, como ayer a la financiera) les acaban de subir a su de por sí recargada espalda. Y en este contexto ahora se entiende por qué los responsables del paquetazo decidieron dejar exento de IVA a las funciones del circo. Sería suicidio.

Mal que bien, pues, todos pondrán su parte… menos los autores, promotores y aprobadores del paquetazo. Los dos primeros no se descontarán un solo centavo de sus voluminosos salarios ni reducirán un milímetro sus monárquicas prestaciones, y los segundos continuarán con la práctica de que sea el presupuesto del Congreso (el cual pagan los mexicanos) el que cubra la responsabilidad fiscal que les corresponde, amén de que los partidos políticos que los avalan permanecerán gozando el sinfín de exenciones que la ley fiscal les garantiza.

Así es muy fácil armar paquetazos, desplumar a unos y otros, y exigir a terceros que hay que jalar parejo, porque la patria es primero, cuando en los hechos gobierno (federal, estatal y municipal), pactistas, levanta dedos (federales y estatales) y partidos políticos deberían ser los primeros en acordar y explicar a los mexicanos en qué consiste el recorte y la austeridad que aplicarán en sus salarios y en sus respectivas áreas de gasto. Ello, desde luego, en el país de las maravillas, pero no en México. Por ejemplo, ya entrados en austeridad, ¿cuántos legisladores dejarían de beber vino Petrus, como si fuera agua, a costillas del erario, porque hay que jalar parejo?. Y a ello sume lo que quiera, que, total, lo pagan los mexicanos que jalan parejo.

De poco sirve que el inquilino de Los Pinos asegure que la transformación de México, lo he dicho de forma reiterada, debemos hacerla entre todos, de manera solidaria y corresponsable, cuando, en pleno sacrifico, su salario se mantiene intocado. De hecho, para 2014 aumenta, muy poquito, pero aumenta: en 2013, su ingreso oficial bruto anualizado como Presidente de la República fue de 3 millones 379 mil 740 pesos; para 2014, su propuesta es que le suban 6 mil 429 pesitos, para quedar en 3 millones 386 mil 169 pesos (las cifras son del proyecto de presupuesto de egresos 2013 y 2014, respectivamente).

Lo anterior, desde luego, no incluye los demás gastos (que asume el erario y que no son pocos), que van desde alimentación y vestido, hasta transporte, aparato de seguridad, una que otra fiesta y mucho más. Sin embargo, en otro apartado del proyecto de presupuesto se detalla que la remuneración total neta del Presidente de la República será de 3 millones 54 mil 974 pesos. ¿Cuál es la cifra buena: la bruta o la neta, sin albures?

También está el caso de quien formalmente presentó la reforma fiscal, es decir, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray. En 2013 su ingreso oficial bruto anualizado sumó 3 millones 313 mil 792 pesos; para 2014 la propuesta es que se incremente a 3 millones 319 mil 524 pesos, aun aumentito de 5 mil 732 pesitos. Al igual que el inquilino de Los Pinos, ese monto no incluye todo lo demás. Y así están todas las dependencias del Ejecutivo. ¿Dónde quedó el jalemos parejo?

Por lo que toca al Legislativo, la Cámara de Diputados se despachará con 7 mil 110.7 millones de pesos, y la de Senadores con 3 mil 907.2 millones. Además, la Auditoria Superior de la Federación recibiría mil 813.7 millones, un incremento presupuestal conjunto de 3.5 por ciento en términos reales (ya descontada la inflación). Cada uno de los diputados obtendrá un ingreso neto total de un millón 495 mil 881 (más otros dineros para los monchis), mientras que en el caso de los senadores ese monto será de un millón 982 mil 726 pesos. El auditor Superior de la Federación va más allá, pues sus percepciones anualizadas sumarán 3 millones 355 mil 806.62 pesos. ¿Y el jalemos parejo?

Cada uno de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación se embolsará en el año 6 millones 343 mil 460 peso, mientras los consejeros de la Judicatura Federal recibirán la misma cantidad, al igual que los integrantes del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Por si a alguien le interesa, cada uno de los consejeros del Instituto Federal Electoral se embolsará 3 millones 33 mil 870 pesos netos en 2014. El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos obtendrá 2 millones 968 mil 802 pesos, y el presidente del Inegi 2 millones4 03 mil 549 pesos. Y los partidos políticos reciben voluminosas cantidades de dinero del erario (que ponen todos los mexicanos, les guste o no). Por si alguien no lo recuerda, el salario mínimo (Zona A) es de 64 pesotes diarios.

Las rebanadas del pastel

En fin, en esta danza de los millones faltan los gobernadores y los congresos locales, pero por ninguna parte se ve dónde es que la clase política jala parejo.

Twitter: @cafevega

D.R.: cfvmexico_sa@hotmail.com

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