Autodefensa popular por John M. Ackerman

Publicado el enero 20, 2014, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

Autodefensa popular

John M. Ackerman

El levantamiento armado de las autodefensas” en Mi­choacán demuestra una vez más que las acciones colectivas contundentes desde la sociedad civil son la única forma de realmente “mover a México”. Algunos descalifican a los nuevos alzados como una supuesta creación de Enrique Peña Nieto y de su asesor Óscar Naranjo en su afán por reproducir el “modelo colombiano” en nuestro país. Si ello fuera el caso, literalmente les salió el tiro por la culata a los gobernantes.

El apoyo que el pueblo humilde ha dado a los nuevos grupos armados demuestra que no son simples “guardias blancas” al servicio del poder y el dinero. Y las profundas contradicciones que han caracterizado la reacción de las autoridades gubernamentales, tanto nacionales como internacionales, evidencian que la situación las ha tomado totalmente por sorpresa.

México no es Colombia y aquí el narcotráfico no está del lado de la guerrilla, sino del gobierno. Las acciones de las autodefensas han exhibido las complicidades de los tres niveles de gobierno y de los tres principales partidos políticos con Los caballeros templarios y otros grupos del crimen organizado. Cómo explicar de otra forma el hecho de que apenas hoy el gobierno empiece a actuar, aunque sea de manera simulada, contra las cabecillas del narcotráfico en Michoacán. ¿Por qué tuvieron que pasar más de seis años del inicio del Operación Conjunta Michoacán para que Monte Alejandro Rubido, funcionario de “seguridad” igualmente con Felipe Calderón que con Peña Nieto, anunciara que “el margen de maniobra de los delincuentes está prácticamente reducido a cero”?

Los vaivenes entre negociación, represión, auspicio y amonestación del gobierno hacia las “autodefensas” demuestran que el levantamiento ha puesto en jaque al régimen. Miguel Osorio no se cansa de señalar que la portación por civiles de armas de uso exclusivo del Ejército será castigada en “estricto apego a la ley”. Sin embargo, las autoridades simultáneamente se reúnen con líderes civiles armados como José Manuel Mireles y Estanislao Beltrán y trabajan de la mano con ellos, incluso facilitando a ambos acceso a atención médica de alta calidad. Y este pasado viernes, apenas dos días después del nombramiento de Alfredo Castillo, 80 integrantes armados de los grupos de autodefensa fueron acompañados de un contingente de la Policía Federal en su toma del municipio La Huerta.

“El gobierno, los soldados no sirven para nada. Más bien quieren desarmar a los muchachos, por lo que ellos [los militares] no han hecho”, denuncia María Ibarra Ramírez, integrante de las autodefensas. “No los queremos ver en Buenavista ni en todo Michoacán”, agregó para después anunciar que no darán “ni un paso atrás”, informa La Jornada. Esta actitud, y no la acción del narcotráfico, es lo que genera la “extrema preocupación” del gobierno de Barack Obama y su disposición para expandir su intervención en México.

La novedad en Michoacán no es el lamentable nivel de violencia ni la inaceptable cantidad de muertos en la entidad. A lo largo de los últimos seis años todos hemos atestiguado una infinidad de escenas más sangrientas, caóticas y violentas que no generaron el mismo nivel de consternación internacional o multiplicación de comisionados y voceros nacionales como la actual. Lo que marca la diferencia hoy es el surgimiento de una sinergia positiva entre la sociedad civil y las autodefensas que abona el terreno para el fortalecimiento del poder popular.

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