#ColumnaRNR por @a_ilizaliturri: Yakiri

Publicado el marzo 13, 2014, Bajo Columna de opinión, ColumnaRNR, Autor @Sociologuito.

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Radio la Nueva República | Columna RNR
Arturo Ilizaliturri | @a_ilizaliturri marzo 13 de 2014

Pasado el medio día del domingo nueve de marzo el silencio y el gris del cielo nublado dominaban las calles de la colonia Doctores en el centro del Distrito Federal excepto en una. En la calle Doctor Liceaga, cerca de 50 manifestantes, la mayoría mujeres, con el rostro tapado, recorrieron el mismo camino que Yakiri Rubí fue obligada a seguir por sus violadores hasta el hotel Alcázar en el que tras ser agredida se defendió (en exceso según las autoridades) y logró matar a uno de los sujetos.

Durante el recorrido, que culminó con la clausura del hotel Alcázar, los y las manifestantes golpearon y quemaron un muñeco que representaba a Miguel Ángel Ramírez Anaya, el violador de Yakiri que fue apuñalado por la joven con el mismo cuchillo con el que intentó matarla. “¡Despídete de tu verga, violador de mierda!”. Ese fue el tono de las consignas.

A Luis Omar Ramírez Anaya, hermano del violador asesinado, le advirtieron a gritos “¡Luis Omar, cuida tu yugular!” Y a todos los demás, a cualquier violador, feminicida, agresor, les dirigieron un mensaje muy claro “duerman tranquilos esta noche, pero atención, sepan que será la última vez que se sientan a salvo al amparo de su justicia patriarcal, de ahora en adelante sus cuerpos miserables sólo serán capaces de sentir el dolor que han sembrado”.

No fue una manifestación multitudinaria. Y es que no es fácil vencer el miedo. No es fácil adentrarse en las calles que esconden a violadores y otros delincuentes que destrozan a sus víctimas al amparo de autoridades omisas y empresarios sin vergüenza, como los dueños del hotel Alcázar en el que hace casi un año fue violado un niño de diez años.

El mérito de la manifestación radicó en la valentía de quienes recorrieron el camino de Yakiri para demostrarle a Luis Omar Ramírez Anaya y otros agresores sexuales que se encuentran en libertad, que hay mujeres que ya vencieron el miedo. Que ya no salen a marchar con cruces y lágrimas sino con fuego y tambores, con rabia. Con la misma rabia, la digna rabia como dirían los zapatistas, que motivó a Yakiri a usar el arma de su agresor en su contra para salvar su vida terminando con la de él.

La violencia machista en México sigue siendo regla general. Tan sólo unos días antes del Día Internacional de la Mujer, una defensora de mujeres agredidas sufrió un atentado en el Estado de México. Gabriela Sánchez López, quien ofrece refugio a víctimas de violencia intrafamiliar, ha sufrido amenazas que la llevaron a exigir la aplicación del mecanismo para la protección de defensores de derechos humanos y periodistas desde febrero de este año. El policía encargado de protegerla fue baleado por hombres desconocidos el 3 de marzo mientras custodiaba a Gabriela.

Pese a que la violencia feminicida sigue imperando en nuestro país, las calles de la colonia Doctores fueron abrasadas el domingo pasado por una llama que da esperanza. “Nunca más un golpe asestado contra nosotras. Nunca más una vida arrancada, ni una gota de sangre robada. Pues si alguna sangre correrá será la suya, sangre-guerra derramándoles la muerte, y la nuestra, sangre-luna rebrotándonos la vida.” Así se escuchó el domingo, pasado el medio día de una tarde nublada.

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