Estado de los ESTADOS: Irremediable crisis

Publicado el marzo 28, 2014, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

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Escrito por Lilia Arellano

Marzo 27, 2014.- Según Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, después de seis años de haberse presentado una fuerte crisis económica, no puede decirse que se ha superado la etapa. Al parecer el ex titular de Hacienda olvida que no es un evento de hace seis años, sino que ha sido recurrente y que la última sacudida, la que nos llevó a menos cero, se presentó en 1994 y que es de esa de la que el país no ha logrado salir adelante, ya sea por las disposiciones de antes de esa fecha o las que se dieron después, a todas luces fallidas ambas dadas las críticas situaciones por las que han atravesado millones de mexicanos durante estas décadas.

Sin embargo este escabroso tema no figuró en su comparecencia ayer ante la Cámara de Diputados en donde el tema central fueron las transferencias financieras y el anuncio de que les quitan a 6 bancos el control sobre las cámaras de compensación. Es decir, las primeras medidas del renglón financiero y bancario de la Ley de Competencia Económica.

Tanto el ex titular de Hacienda como Jaime González Aguadé, titular de la CNBV, presentaron las bondades de una nueva cadena en la cual puedan realizarse las operaciones financieras por línea y de nuevo, como ha ocurrido sexenio tras sexenio nos seguiremos conformando con que se señale al régimen anterior de los males que aquejan. Esto es durante los primeros dos años; la pareja que le sigue habla de empezar a lograr estabilidad y, al final, el último tramo es ya la salida y es cuando tiene lugar la presentación del “año de Hidalgo”, una tradición que no se pierde y de la que todos hablan con gran conformismo, como si el saqueo fuera un deporte en el que podrá criticarse a los jugadores pero se aplaude el resultado y tan es así que se vuelve a votar por los mismos. En todo este tiempo se ha tratado de salvar la macroeconomía y de sostener al dólar; solo que en los meses que lleva el gobierno de Peña Nieto ya ni siquiera esos renglones están ausentes de las fuertes sacudidas.

Dentro de lo macro encontramos que los grandes empresarios están amparados ante el incremento y los nuevos impuestos y que la fuga de capitales está en su apogeo. El dólar ya sobrepasó esa barrera que se antojaba inalcanzable, la de la vuelta a los 12.50 por billete verde, para llegar a casi 14 pesos por uno. Hablan de control inflacionario cuando a la vista de los consumidores se encuentran incrementos de precios todos los días y de la mayoría de los productos, sobre todo de los alimentos y de artículos de primera necesidad. Extraña que ante una recaudación que va notoriamente en disminución, el titular del Ejecutivo continúe anunciando millonarias obras de las cuales no ha colocado, en 18 meses, ni siquiera una primera piedra o dado el banderazo de arranque y la única explicación existente es que no se cuenta con el dinero para llevarlas a cabo y que los créditos que solicitan son para el gasto corriente, o sea que el gobierno se está comiendo los fondos que se obtienen y que pagan intereses.

Según don Agustín, las crisis financieras son el resultado de desbalances financieros que se pueden ir generando en el tiempo, sin que uno se dé cuenta de ellos, pero terminan en una situación en donde las finanzas públicas se cuestionan, la estabilidad de la moneda se cuestiona y las autoridades tienen que hacer cosas anormales para estabilizar y éstas generan costos sociales bastante altos. Más clara la culpabilidad gubernamental no puede estar. No midieron ni estuvieron pendientes de mantener un balance financiero. Dejaron que pasara el tiempo y el sexenio disfrutando del poder y de los excesos en gastos.

Se presentaron los déficits y por ende la necesidad de ocultarlos hasta el momento en el que, en efecto, se cuestionan severamente las finanzas públicas; los efectos llevan a la desestabilización de la moneda y con ello disminuyen las exportaciones y crecen los adeudos por importaciones, se generan préstamos y su liquidación o el pago de los intereses que generan disminuyen la capacidad de inversión pública. Los costos de tanto error y dispendio y desequilibrio los pagamos los ciudadanos cuando decretan el pago de nuevos impuestos y aumentan los existentes.

De las pérdidas patrimoniales que se sufrieron en 1994 miles no se levantaron. Y así hemos seguido década tras década, levantando el menos cero y pretendiendo crecer siquiera a un 3 por ciento, que no significa avance. A todo ello se agrega la pérdida de competitividad en varios mercados y la falta de producción agrícola y ganadera propia que lleva a la importación de grandes volúmenes de alimentos que ya superan en cifra económica la de los combustibles, particularmente de la gasolina.

Frente a los errores internos cometidos en un territorio que ha tenido todas las bendiciones de la naturaleza para ubicarse en los primeros lugares de todo tipo de producción en el Mundo, siempre están las debilidades financieras de otros países y si se trata del vecino del Norte, es más fácil lanzar la culpabilidad. Para comprobar que han sido los dispendios, los abusos, los saqueos, la corrupción lo que ha dañado en extremo a este país que sabe tanto de la incapacidad gubernamental, solo hay que recordar que Ernesto Zedillo sostuvo que le entregaba a Vicente Fox un país blindado económicamente, que no sufriría la sacudida que, sostuvo entonces, se había llevado como consecuencia de los errores de su antecesor, sin embargo al momento de entregar la banda ya estaba en puerta la crisis del 2007.

Y de ella no se dijo que era por los múltiples errores de don Vicente, quien ya recibía excedentes en los precios y en la exportación petrolera, sino que se habló de la debilidad del sistema financiero norteamericano y en el presente se advierte que los periodos de turbulencia son a causa de la corrección de políticas en otras Naciones. Así las cosas dicen que hay recetas para salir pero las que proponen las autoridades no tienen nada que ver con la inversión interna, con regresar a una macro producción en el campo, con la disposición de incentivar al inversionista nacional, al pequeño y mediano empresario. Se propone todo lo contrario, la importación de todos los alimentos y ahorcar a quienes proporcionan el mayor volumen de empleo a través de persecuciones fiscales y hasta por “sospechosismo”.

Según Carstens hay tres posibilidades de enfrentar la volatilidad: mantener los fundamentos macroeconómicos fuertes con inflaciones bajas, preservar la deuda pública en niveles sostenibles, es decir, por debajo del 40 por ciento del Producto Interno Bruto. Como segundo punto, mantener un sistema bancario estable y que se aumente el crédito con mucha prudencia y en un tercer lugar se encuentra el mantener el sector externo bajo control con reasignación de portafolios y tener un régimen cambiario de flotación, flexibilidad en las tasas de interés sobre todo en un entorno donde puede haber ajustes de portafolios y tener reservas internacionales altas.

Suponemos que si don Agustín es un especialista en efecto esos tendrán que ser los controles, lo que extraña es que en una situación como la que se tiene en México ninguno de sus argumentos genere lo que tanto se necesita, empleo y producción, lo cual dentro de un círculo que ya se antoja maligno es lo que promueve una mayor recaudación y da equilibrio a la economía. Las finanzas públicas son otro renglón que tampoco se vislumbra en este recetario para lograr un desarrollo que, visto así, hasta parece inalcanzable.

Porque por otro es también el propio Banco de México el que reconoce que no se recupera ni el consumo ni la inversión y que se mantiene la desaceleración de la economía que empezó a registrarse el año pasado. Según sus reportes, el gasto público ha mostrado un mayor dinamismo pero no así las exportaciones, ni el consumo, ni la inversión privada. La economía en su conjunto y el terreno laboral siguen en condiciones de holgura, es decir, debajo, muy por debajo de su potencial.

Al conocer esta información, al darse a la opinión pública, se antoja la pretensión de irnos preparando… para otra crisis.

 

ASUNTOS ENTRE PARTICULARES

Por más que don Jesús Murillo Karam insista en que el caso de Oceanografía y sus trastupijes con los Bancos es “entre particulares”, estando a la vista la negociación de las leyes secundarias tanto en materia energética como en el ramo de las telecomunicaciones, la posición de Amado Yañez Osuna, se torna en importantísima para el gobierno federal, de ahí su arraigo domiciliario en el lujoso fraccionamiento acapulqueño Las Brisas, de ahí que se marquen tiempos para que haga declaraciones y descubra todo el lodazal de los panistas, el que tiene sumergidos a Fox, a los Bribiesca, a los Bueno Torio, a los Calderón, a los Nava, a los Mouriño, a los Reyes Heroles, a los Ramírez Corzo, a los Suárez Coppel y debajo de ellos decenas más como los Ávila Lizárraga.

Porque si se quisiera aplicar la Ley y no establecer negociaciones que seguramente intentarán ocultar mediante la entrega de “chivitos” expiatorios, de funcionarios o empleados de mucho menor jerarquía a los que se les vendrán encima una serie interminable de cargos, la punta de la hebra está en la aprobación, por ejemplo, de los Estados Financieros de Oceanografía, en el visto bueno generado por algún despacho de contadores públicos, lo cual permitió que los bancos dieran por buenos documentos falsificados o supuestas deudas o se tomaran como activos barcos rentados.

Los panistas saben que les pueden esperar sorpresas indeseables a estas alturas en las que su partido se está desmoronando, que están inmersos en una serie de señalamientos. Solo que, también del otro lado tienen información y muy amplia, que contempla lo registrado durante los 12 años que tuvieron acceso a todo tipo de expedientes. En la mesa de las negociaciones están las bandolerías de unos y de otros y en ese impase están los que van armando la quiebra de la empresa para cerrar el asunto y sin mayores explicaciones a los ciudadanos, porque lo del fraude bancario es otro asunto que, tal vez, tampoco nos enteremos del fin y no precisamente porque se busque justicia sino porque no les gustará dañar su imagen y quedar a merced de quienes reclamen que también les autoricen créditos sin tanta averiguación.

Ahora que, un caso diferente que sí es “entre particulares”, es el que se refiere al Dragon Mart. Han sido los accionistas de la empresa que pretende llevar a cabo este proyecto los que no dan cabal cumplimiento a todas las reglamentaciones existentes para obtener los permisos que se requieren y son los que tampoco aceptan las negativas que pueden surgir en vista de los graves daños que no solo en materia ecológica sino económica se generarían. Tan es así que no logran levantarse del fallo que entregó la Coordinación Nacional de Protección Civil a la Secretaría de Gobernación, mismo que les fue entregado a los diputados, en el cual se advierte que la zona donde se pretende construir este complejo es insegura. “Dragon Mart estará expuesto en una zona de peligro algo a las contingencias ciclónicas”, sentencian.

Por este tipo de determinaciones de la autoridad y otros como el que la propia Segob sugiera revisar la licencia de construcción que otorgó el Ayuntamiento presidido por Julián Ricalde, que ni siquiera han logrado conformar un grupo sólido de inversionistas; los nombres de quienes aportarán el dinero van y vienen y saltan de una nacionalidad a otra sin negar la presencia de los chinos. Deberán revisarse, se agrega en documentos oficiales, los aspectos técnicos del diseño de construcción así como el tipo de uso de suelo existente en el predio “El Tucán” y que éstos se encuentren definidos en el Programa de Desarrollo Urbano que se encuentre vigente.

Este asunto no debe politizarse, debe dejarse bien claro que aún y cuando los asiáticos que pretenden establecer sus residencias junto al Dragon Mart provengan de zonas que son sacudidas hasta por Tsunamis y por lo tanto sus temores son menores frente a catástrofes también menores, debe prevalecer la Ley que nos rige, ninguna otra y menos aún si se trata de convertirnos en los mercenarios de América.

 

DE LOS PASILLOS

Será hoy cuando se sepa que determinación adoptó la Suprema Corte en relación a la consulta popular sobre la reforma energética. Hasta ahora las discusiones se han definido como duras y contradictorias. Sin embargo y dados los antecedentes que existen es de preverse que la negativa prevalecerá y que será otro el camino que deban tomar las manifestaciones de inconformidad ante esta reforma y las leyes secundarias que están tratando de imponerse con arreglos en donde lo que prevalece es la corrupción justo en la principal paraestatal, en la que sigue siendo la administradora de un petróleo que es patrimonio nacional.

Los de Televisa, a sabiendas de que las leyes secundarias no los perjudican o tal vez por eso mismo, reclaman ahora que las acciones duras sean en contra de Telmex porque según ellos están siendo afectados en el uso de su infraestructura, en la venta de publicidad, programación, distribución de contenidos, adquisición de exclusividades y participación en otros medios de comunicación. En cambio, la telefónica se verá beneficiada con la gratuidad de sus señales y de otros radiodifusores vía Dish, sentencian, al tiempo de pedir incorporar reglas de roaming entre concesionarios y la determinación de las tarifas telefónicas con base en el costo incremental puro. Ahora ya podemos explicarnos ampliamente las declaraciones del titular de la SCT ofreciendo para dentro de tres años llamadas de larga distancia en territorio nacional gratuitas. ¿Qué le dieron a Azcárraga?, todo.

Según los de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información, las leyes secundarias son toda una contrareforma porque contienen una omisión grosera en lo que corresponde a los medios públicos, al desestimar los principios en donde se garantiza la independencia editorial, la autonomía de gestión financiera, las garantías de participación ciudadana, reglas claras para la transparencia y rendición de cuentas, defensa de contenidos, opciones de financiamiento, pleno acceso a las tecnologías y reglas para la expresión de diversidades ideológicas, étnicas y culturales, además de excluir en los medio de uso público a los de las instituciones de educación superior.

En contra se establece un régimen francamente entreguista para los medios comerciales, a los que se les otorgan incentivos en materia de publicidad, contenidos y multiprogramación entre otras cosas, además de promover la subasta como mecanismo para decidir al ganador de una licitación, que, mención al margen, ya fue declarada inconstitucional por la SCJT. Según los legisladores que estudian estas leyes secundarias, lo planteado significa un grave retroceso que permitiría obviar los procesos de licitación para la convergencia de servicios y diluye la obligación de establecer límites a la concentración de frecuencias y a la propiedad cruzada.

¿Por qué José Murat sigue siendo sospecho en el caso del crimen de Colosio?… Aunque es mejor seguir paso a paso la nueva historia sobre la captura de “el chapo”, una en la que los marinos tienen estrellita de buena conducta, en la que hay un secretario particular revela que Guzmán Loera era muy cumplido con el gasto de su mamá, que la nómina de sus cercanos era de casi dos millones de pesos y que daba aguinaldos de a 10 mil dólares. Hoo Ramírez habla de las mujeres del célebre narco, de sus hijos, de los vivos y del muerto, de los que estudian y de los que ya andan en el negocio de la marihuana. De las pistas, de los pilotos. También revela la reunión con Caro Quintero y hasta da a conocer su supuesto de quien o quienes relevaran al capo. Pero nombres de autoridades, ninguno; de socios financieros, tampoco; de los aduaneros en 54 países que permitían la entrada de los estupefacientes, menos. Todo es puro chisme, de lo que debería conocerse y dar hasta el fondo con la cadena de complicidades, nada.

Los moches han despertado muchas reacciones entre diputados y senadores. Todos lo niegan, es natural. Casi todos hablan de ellos y dicen que no hay que pelarse con el que firma los cheques. Lo que salta a la luz es que en las grandes decisiones ya no les dieron ninguna oportunidad de obtener mayores recursos y por lo tanto incrementaron sus peticiones. Lo que rompió el saco fue, de nuevo, la ambición.

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