Dónde quedó la bolita

Publicado el mayo 7, 2014, Bajo Noticias, Autor Gloriamlo.

Arq. Laura Itzel Castillo J.

Arq. Laura Itzel Castillo J.

EN CONCRETO
Laura Itzel Castillo
7 de Mayo de 2014

Con gran despliegue de propaganda se aprobó en la Cámara de Diputados el seguro al desempleo como parte de los beneficios que traería las reformas estructurales a los trabajadores mexicanos.

No obstante, que esta figura existía ya en la ley del ISSSTE, Art.77 fracción II y en la Ley del IMSS en el Art. 191 fracción II Ley del IMSS. El dictamen establece lo siguiente:

“En el caso de la Ley del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores, la iniciativa del Ejecutivo Federal sólo previó una reforma relacionada con el financiamiento del seguro de desempleo, ajustando el porcentaje del monto de las aportaciones patronales a vivienda del 5% al 2% sobre el salario de los trabajadores, para dar cabida a la nueva cuota patronal del 3% destinada a la subcuenta mixta”.

Esto se traduce en que le quitan presupuesto al Infonavit. Lo que le recortan a la institución lo pasan a una cuenta mixta de donde saldrá el Seguro al Desempleo y la Pensión.

El dinero proviene de la aportación que, de acuerdo al artículo 123 constitucional, el patrón destinaba a un fondo de vivienda (5%), y por otro a un fondo de pensión, cesantía y vejez (3%).

Si el trabajador usa el seguro al desempleo, se queda sin la posibilidad de acceder a su derecho a la vivienda, a través de un crédito, ni tampoco a tener derecho a la Pensión. Una de las tres solamente de la subcuenta mixta.

¿Dónde quedó la bolita? Pues en el mismo 8% de la nueva “cuenta mixta”.

La afectación directa a la vivienda es obvia. Es ilógico, e incluso ilegal, financiar un derecho recién elevado a rango constitucional como el seguro al desempleo, disminuyendo el financiamiento de otro derecho constitucional.

De acuerdo con lo señalado por el artículo 5, último párrafo de la Ley del Infonavit, las aportaciones a la subcuenta de vivienda son PATRIMONIO de los trabajadores. Por tanto, el legislador (con todo y su espíritu) no debiera disponer del patrimonio de los trabajadores. En mi pueblo a esa acción que pretenden, le llaman atraco.

Fuente: El Gráfico

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