Análisis Político: RUINAS DE REYNOSA por Miguel Treviño Rábago (@migueltrabago)

Publicado el mayo 8, 2014, Bajo Columna de opinión, Autor MonaLisa.

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RUINAS DE REYNOSA

Columna semanal por el Profr. y Lic. MIGUEL TREVIÑO RÁBAGO

Cd. Reynosa, Tamaulipas; 8 de mayo de 2014.

HOY ME propuse dar un brinco en el tiempo 45 años atrás cuando llegué a Reynosa con un nombramiento de Profesor de Educación Primaria sin más equipaje que mis conocimientos de normalista recién egresado de la Escuela Normal “Cuauhtémoc” de Nuevo Laredo, Tamaulipas.

VENÍA SEGÚN me dijeron por un año nada más. Luego iría de cambio y regreso a mi natal Nuevo Laredo. Pero 45 años después aquí estoy en Reynosa todavía.

Llegué asustado a mi primera escuela y mi primer grupo en la Escuela Primaria “Profa. Eva Sámano de López Mateos” frente a la Plaza de Toros de ésta ciudad. Y mi primera aula donde trabajé en bancos destartalados y un pedazo de pizarrón verde fueron precisamente los pasillos de la Plaza de Toros, porque no había aulas suficientes dentro de la escuela mencionada. Allí estuve un año con mis alumnos aguantando fríos y calorones y el recreo era dentro del redondel donde se lidiaban los toros. Yo los cuidaba desde las tribunas. Allí mismo se celebraban las espectaculares “Rondas Infantiles” que congregaban a miles de niños alegres y ruidosos.

REYNOSA ERA una ciudad tranquila y ordenada. Alegre, segura, limpia. Tan limpia que se multaba a las amas de casa que no barrieran y regaran el frente de sus casas. Sí señor. Las plazas se llenaban de familias y cientos de norteamericanos visitan el Mercado “Zaragoza” abarrotado de “mexican curios”. Los restaurantes y bares se llenaban de gringos y gringas comiendo y tomando cerveza helada. Los cafés se llenaban de amigos por las tardes, había corridas de toros, desfiles patrióticos llenos de alegría y entusiasmo con miles de personas en las aceras aplaudiendo a cada contingente, los presidentes municipales daban vueltas en la plaza principal acompañados de sus esposas, y todos mundo los saludaba y se acercaba a pedirles favores, siendo atendidos amablemente y con respeto por los alcaldes amistosos y dicharacheros.

MANUEL “MEME” GARZA GONZÁLEZ era el Presidente Municipal y todo mundo se arrimaba a saludarlo con toda confianza. Además era un tipazo simpático, inteligente y valentón en el buen sentido de la palabra. La cárcel se llenaba sólo de borrachitos escandalosos o de raterillos de poca monta. Al “Meme” -como se les dice acá a los Manueles- lo podías ir a ver a la hora que fuera y te recibía. Salía de su oficina y se iba a comer caminando a cualquier restaurante del centro con uno o dos amigos. No lo seguían “guaruras” ni pistoleros, ni siquiera otros funcionarios. Terminaba la jornada y cada quién para su casa. Lástima que no le dejaron llegar a ser gobernador de Tamaulipas por el PRI y sin embargo nunca traicionó a su partido. Le ha sido fiel toda su vida porque creo que aún vive en su rancho.

TUVE LA fortuna -siendo un simple profesor de escuela- de conocer a varios ex-presidentes municipales como JOSÉ CRUZ CONTRERAS, RODOLFO GARZA CANTÚ, EL ING. RAFAEL SIERRA DE LA GARZA, ROMERO FLORES SALINAS, RAMON PÉREZ GARCÍA, ERNESTO GÓMEZ LIRA y otros. De algunos fui amigo y de otros simple conocido. Te los encontrabas en todas partes. Te saludaban amablemente, te preguntaban por tu familia, te tendían la mano y te daban el abrazo amistoso que acostumbramos los norteños, sabían en que trabajabas y muchas veces hasta donde vivías. Era una Reynosa llena de familias conocidas, tranquila, segura, llena de gente trabajadora y con una Refinería de Petróleos Mexicanos (PEMEX) que daba empleo a miles de trabajadores. Reynosa era una ciudad próspera y rica. Había mucho dinero y mucho negocio.

AHORA QUE me he puesto a pensar en esa Reynosa de una manera nostálgica, no entiendo cómo fuimos a terminar con la ciudad en las lamentables condiciones que hoy está. Y 45 años después siento tristeza de ver la creciente ola de violencia que nos asusta y nos arrolla irremediablemente. En lugar de crecer, nos disminuimos. En lugar de avanzar, la ciudad está prácticamente paralizada, destruida, abandonada, sucia, endeudada, saqueada, alterada y desordenada. Inmersa en un clima de balaceras, enfrentamientos, bloqueos, granadazos, muertos, persecuciones de militares, federales y marinos, cateos, estallidos, asesinatos, etc. La lista de actividades ilícitas es interminables. Todo mundo tiene una historia de horror que contar de conocidos o familiares. Reynosa es hoy una ciudad fea, triste, llena de sangre y de muerte.

LOS ÚLTIMOS cinco alcaldes saquearon con singular alegría la presidencia municipal. Difícilmente se les puede acercar el pueblo. Viajan en camionetas blindadas llenas de “gorilas” armados, viven en McAllen, Texas -de lado norteamericano- pues temen ser víctimas de las bandas organizadas, apenas si pisan el Palacio Municipal, las obras públicas no se observan por ninguna parte, pagan millones de pesos de publicidad a los medios informativos, se han enriquecido bestialmente, han hecho grandes negocios, han practicado el tráfico de influencias, todos sus familiares, amigos y cuates, se han incorporado a las nóminas municipales y llevan un tren de vida de nuevos millonarios que de la noche a la mañana se sacaron la lotería con una alcaldía, una regiduría, una diputación local o federal, o una Senaduría. Del pueblo que desgraciadamente “los eligió” ni se acuerdan.

LA SENCILLEZ de los alcaldes de hace años llegó a su fin. Hoy podemos observar a los nuevos ediles con actitudes de sangrones, infumables, pedantes, afrentosos, presumidos, viciosos, llenos de soberbia y lo que es peor, ignorantes de lo que significa servir al pueblo. Lo mismo sucede con diputados y Senadores que no realizan una sola gestión digna de mencionarse, en favor de los que dicen representar. Si están en sus distritos, se ocultan o se van al lado americano para que “nadie los moleste”. Están agotados de tanto levantar el dedo en las Cámaras. Eso sí, sus cheques salen bien abultados acompañados de muchos privilegios.

PEMEX se acabó. La Refinería es historia. Todo está vendido y rematado por el nuevo gobierno priista. Miles de trabajadores se quedaron sin trabajo y el comercio pujante que recibía millones en ventas, llegó a su fin. Miles de trabajadoras de maquiladoras extranjeras sobreviven hoy con salarios miserables que apenas les alcanza para comer con sus familias. En cambio los líderes sindicales todos son multimillonarios. Apenas queda la agricultura y decenas de ranchos están abandonados. La vida nocturna de Reynosa desapareció. La zona del Puente Internacional parece hoy una ciudad fantasma del viejo oeste. La ciudadanía ya no confía ni en policías ni en tránsitos porque muchos sólo andan disfrazados. Vivimos con miedo, con angustia, y no hay visos por ningún lado que las cosas vayan a mejorar. No señor. Todo lo contrario.

MI SOSPECHA es que aun cuando hay mucha violencia en todo el país, en Tamaulipas tengo la impresión que hay una “Guerra de Gobernadores”. Es cierto que hay delincuencia, pero creo que detrás de esos grupos hay políticos poderosos que están alterando la paz pública porque buscan furiosamente un botín político. Y además de los ex-gobernadores, también están involucrados políticos de primer nivel en el país, funcionarios, diputados, Senadores, líderes sindicales y de partidos políticos, hombres multimillonarios que tienen grandes intereses en Tamaulipas. De que otra manera no se explican las contundentes derrotas del PRI por parte de candidatos panistas desconocidos que se apropiaron de Senadurías, diputaciones federales y tres alcaldías fronterizas como las de Nuevo Laredo, Miguel Alemán y Matamoros.

AQUÍ YA se mezclaron políticos y delincuentes y sus enfrentamientos ya no son en las urnas, ya son con todo tipo de armas de fuego. Lamentablemente Reynosa retrocedió en todos los aspectos. No se diga Tamaulipas en donde gobierna el hermano de quién iba a ser gobernador y fue asesinado unos días antes de las elecciones. Los últimos alcaldes de Reynosa debieran estar hoy frente a los tribunales acusados de muchos delitos, pero hasta la fecha, en la historia de Tamaulipas, ningún alcalde o ex-alcalde ha pisado una cárcel. Y esa no es una señal muy buena. La impunidad brilla mientras Reynosa se apaga, se vuelve gris, se oscurece, la destruyen. Y mientras las ciudades del Valle de Texas florecen al otro lado del Río Bravo, las ciudades tamaulipecas a lo largo de la frontera son botín de ladrones y corsarios políticos para vergüenza de sus familias que si amaban ésta tierra tamaulipeca y más amaban a su Reynosa querida.

PARA FINALIZAR hay que subrayar que el gobernador de Tamaulipas ha sido rebasado. Su autoridad es nula. Ni siquiera las fuerzas armadas han podido contener la delincuencia. El gobernador debería considerar -aunque se rumora que ya se estudia esa posibilidad en la capital del país- de pedir licencia o renunciar al cargo para dar paso a un hombre con más peso político y más inteligencia, porque de seguir como van las cosas, el próximo gobernador no surgirá del PRI, sino emergerá del Partido Acción Nacional. Las elecciones están ya a la vuelta de unos meses. Y si no, al tiempo….porque sobre aviso, no hay engaño.

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Cd. Reynosa, Tamaulipas; Mayo 8 de 2014.

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