PERFILES: La jodidez de “la Chayo”

Publicado el mayo 13, 2014, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

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Por : Lilia Arellano

Me han dicho una y otra vez que “no hay peor enemigo de una mujer que otra mujer”. Tal vez si, tal vez no. En el caso del periodismo no me parece que sea válida esta expresión porque, lo leemos todos los días, los tundemáquinas expresamos nuestras opiniones o damos la información sin importar si se trata de “chiquillos o de chiquillas” y, al momento de adjetivarlos y de calificar comportamientos tanto personales como en su calidad de funcionarios o de ejemplares del reino animal públicos, el sexo es lo que menos importa, como también deja de tener interés si lo tienen definido, si su práctica es doble o si permanecen en el closet.

 

Si usted considera que lo anterior es una justificación para lo que leerá a continuación, tiene razón. Una lluvia de calificativos se han vertido sobre la titular de la Secretaría de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga. Día a día durante la semana anterior ha sumado denuncias que se hicieron públicas a través de los medios de comunicación o en grandes foros y actos. Ella, ni se disculpa, ni admite el error y solo expresa una y otra vez que ya se ha acostumbrado a los ataques, a los señalamientos, a todo tipo de manifestaciones de rechazo a su comportamiento y que, en tanto goce del apoyo de su padrino y de la confianza del titular del Poder Ejecutivo, nada pasará porque conoce y sabe de los planes y acciones de la desdibujada izquierda mexicana y de cómo debe tratarse a los jodidos.

 

De entrada digo que es una mentirosa, que se alejó desde hace mucho de la izquierda y que, pese a ser miembro honorario de la jodides, debido a su origen y pasado, sigue sin aprender del respeto y del trato que debe brindárseles a quienes, los gobiernos a los que antes criticó y para los que ahora trabaja, les negaron toda oportunidad de desarrollo. Todo esto surge a raíz de su encuentro con mujeres indígenas nayaritas y expresarles así, de bote pronto, sin ninguna consideración y mucho menos cortesía: “todas esas mujeres que son beneficiarias de oportunidades, solamente, a lo largo de su vida pueden tener tres hijos. Es decir, luego sacan uno adelante, y ya es más grande y entonces hay otro. No: solo tres”. Les agregó, “así como era con el ISSSTE, que sólo podías tener una casa toda tu vida, así, igual, solo tres hijos con derecho a Oportunidades.

 

“Eliminamos la parte para las nuevas familias que se incorporan, del dinero que recibía un niño al nacer, porque los estudios dicen que alienta a una mayor población. Y lo que estamos viendo es que, en los sectores más bajos de la población, es donde la tasa de natalidad es más alta. Entonces estamos reproduciendo la pobreza”. Ya encarrilada en el tema no dudo en expresar el slogan de Luis Echeverría, cuando en efecto la tasa de natalidad era de las más altas en el mundo y resultaba necesario elevar a política pública el control natal: “la familia pequeña, vive mejor” dijo al  señalar, “así que no se me equivoquen, no me hagan cuentas multiplicando diez por cinco. No eso ya se acabó”.

 

Fue ante una etnia cora que cuenta con una población de 350 habitantes en donde entregó un comedor comunitario en el cual 12 mujeres le cocinan a 154 niños desayuno y comida diariamente, es en donde se produjo este escándalo que su gran cuate, chalán, mecenas y celestino, Ramón Sosa Montes, trató de desmentir pero que tuvo que aceptar la triste realidad cuando se dio cuenta que parte de estas declaraciones ya aparecían en la página oficial de la Secretaría. Y es que hay que partir del pasado. Doña Rosario tiene 57 años y estudió en economía en la UNAM, en donde participó dentro del Sindicato, del STUNAM. Las reuniones sindicales eran y siguen siendo muy divertidas, sobre todo si se tiene una mente abierta y una gran sensibilidad en las extremidades inferiores.

 

Por lo tanto la vida personal de la “chayito” era muy popular bajo el esquema de sus compañeros de que “en tiempos de guerra todo es trinchera”. Luciendo su baja estatura, anteojos de fondo de botella, cuadrados, el pelo grasiento, morral, zapatos de piso de muy baja calidad y todos del mismo modelo, vestimenta adecuada para la izquierda de esos tiempos que gustaba de lucir una sucia apariencia que decían los acercaba a la intelectualidad, no era precisamente del gusto de los mejores galanes por lo que daba cabal cumplimiento al dicho: “lo que caiga es bueno y lo que escurra, ganancia”.

 

Y así llegó a la fundación del PRD en 1989 y se fue a las nubes cuando la registraron como “socia fundadora”, bueno, lo cierto es que en esos tiempos todos eran “socios”, no llegaba aun a ponerse de moda la separación creada por Vicente Fox para dirigirse a unos y unas. Se hizo amiga cercana de los nietos del “Tata”, los unían muchos elementos e ideas, de entre ellos, la fealdad, la fachosa vestimenta y el gusto por la tertulia a la cubana, el alcohol, la motita y el sexo libre. Sus nuevos amigos la presentaron con su señor padre y la llenaron de alabanzas para que su cercanía produjese nombramientos inmediatos y, así fue al grado de sustituir a Cuahtémoc Cárdenas, en la jefatura del Distrito Federal cuando se decidió a participar como candidato a la presidencia, posición que perdió por segunda ocasión frente a Vicente Fox –la primera fue teniendo como competidor a  Carlos Salinas y en la que curiosamente empezó a hacerse chiquito, a no reclamar, a conformarse-.

 

Fue entonces que en su equipo empezaron a notar ya muy en serio que su apariencia no era la adecuada y dieron inicio modificaciones que la llevaron a lucir como secretaria y no precisamente ejecutiva sino, del montón. Sosamontes, empeñado en hacer cambios y mucho dinero la presentó con Carlos Ahumada, el príncipe que convirtió a la sapa (o es válido decir sapo hembra), en princesa. Eliminó los anteojos gruesos, compró ropa de marca y accesorios diferentes, cambio el morral por la bolsa de broche, dejó de hablarle de tu al chofer, a la cocinera, de tener relaciones sexuales con los compañeros de partido y los ex sindicalizados universitarios. Cambió, cambió y cambió.

 

Y llegó al extremo de asegurar que su gobierno fue mucho mejor que el del propio Cárdenas y le dio gran difusión a su expresión: “tengo las faldas bien puestas” y pagó inserciones en los medios impresos para que se asegurara que había superado al michoacano. Le entregó el mando de la capital de la República al tabasqueño López Obrador y se empeñó en convertirse en líder nacional del Sol Azteca lo cual, ya con una nueva personalidad alcanzó y para lo que mucho le sirvió el “cochinito” bien lleno de recursos sustraídos de las arcas del gobierno capitalino y del reparto de “moches” que lograba su pareja quien, además, le daba comisiones por los contratos de obra y asesoría que le eran asignados.

 

Pero estas transformaciones no llegaron a la médula, a lo realmente importante en la conducción de quienes se respetan a sí mismos y tienen, aunque sea escondidos, algunos valores. Empezaron las componendas, entró el gusto por las mansiones, por las reuniones con funcionarios de todos los partidos bajo el argumento de las relaciones de una lideresa nacional perredista con las organizaciones políticas fuertes, las visitas a los Pinos, los viajes en aviones particulares puestos a su disposición por el príncipe que los rentaba con el dinero de los perredistas, las mesas con alimentos abundantes y adquiridos en los restaurantes de gran fama, vinos y toda clase de bebidas embriagantes caras,  el servicio de mucamas al por mayor y de asistentes de todo tipo, y la ambición de alcanzar la presidencia de la República alimentada por la imposición de la banda tricolor, en una reunión llevada a cabo en el despacho de Salinas de Gortari.

 

Los jaloneos para impedir que Andrés Manuel López Obrador fuera candidato de ese partido a la candidatura que ella ambicionaba, fueron múltiples y el respaldo para lograrlo lo obtenía, sin rubor, de la organización antagónica a la izquierda. Pero se desataron los demonios, se descubrió al señor de las ligas, se supo de sus relaciones y de la bigamia de Carlos Ahumada, de la huida de éste, del lío en el que ya la había metido y de nuevo fue a refugiarse con sus cuates los Cárdenas para que ayudaran a su príncipe a lograr una estadía aceptable en Cuba, país en donde nació la esposa de Lázaro, el todavía por entonces, gobernador de Michoacán.

 

Este escándalo por supuesto que afectó la campaña de López Obrador, quien hoy califica lo dicho por la Robles en Nayarit de ofensivo y racista;  se vio en pantallas, se registró en fotos, se describió por radio, la asistencia de la enamorada mujer en las filas que hacen los que van de visita al reclusorio en donde ya estaba como inquilino su gran amor. En esta cola también estaba muy formadita la auténtica, y oficial, señora Ahumada y, sorprendentemente la “chayito” cínicamente se aceró a saludarla sin lograrlo porque la mano se quedó extendida, el ceño fruncido y la cabeza baja. Se inició el declive y por lo menos ante mí no fue posible que se negara que la ex jefa de gobierno del DF, contaba con una considerable fortuna personal ya que tanto Carlos Navarrete como los “chuchos” hablaban de su riqueza, de los fondos sustraídos, de la deuda del partido y de la forma en la que tendrían que taparle todo porque la desacreditación sobre su organización sería dramática y los llevaría a registrar derrotas que no tenían contempladas dada la popularidad de su candidato presidencial.

 

Por ahí anduvo la doña apareciendo en pantallas de televisión y haciendo grandes esfuerzos para volver a captar reflectores. Su vestimenta de nuevo sufrió cambios y dejó de lucir adecuada para ser confundida con quienes ejercen uno de los más bendecidos y viejos oficios del mundo. Sus medias negras caladas y las faldas rojas no se hicieron esperar hasta que llegó el momento de convertirla en la titular de la Secretaría de Desarrollo Social y buscar crearle una imagen que ya no podrá tener. Tal vez sin quererlo, Peña Nieto encontró en ella lo mismo que Felipe Calderón en Elba Esther Gordillo: la mujer a la cual redimir, perdonar, darle una segunda oportunidad bajo la consigna “el que esté libre de culpa, que lance la primera piedra”.

 

La Robles no sabe pedir disculpas, eso no está en su lenguaje, no aparece. Solo se limita a señalar que han sido exageradas las interpretaciones a su mensaje a las indígenas y de ahí que tanto Acción Nacional como otras organizaciones sociales la demanden por condicionar un programa gubernamenta,l que se paga con los impuestos de todos los mexicanos, ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. En el presente, nuestro país no se encuentra con registros de aumento poblacional alarmante y es vergonzoso que, conociéndose públicamente la serie de desfalcos, de robos, de sustracciones y malos manejos que hacen funcionarios públicos y de todos sus antecedentes, sea una mujer la que se presentara al mejor estilo hitleriano evitando, a través de un hambre mayor, la proliferación de quienes tienen, como ella, los rasgos de nuestros olvidados indígenas y que carecen, como no sucede con la funcionaria, de una educación que les permita planear a su familia.

 

“¿Y si decimos que estamos enamoradas?” fue la respuesta hecha caricatura de las mujeres amenazadas por la “chayo”. Nunca se ha olvidado aquella respuesta real surgida ante la ausencia de pan para el pueblo francés: “si no hay pan, denles pasteles”. Como pasará para el registro lo expresado por quien reparte un kilo de frijoles, otro de sal, dos bolsas de sopa de pasta, un litro de aceite del más corriente, del que se transforma en colesterol, condicionado para que las mujeres se priven de cumplir con lo que exigen sus instintos, con aquello con lo que ella cumplió a cabalidad, de sobra y con la barriga bien llena.

 

 

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2 Replies to "PERFILES: La jodidez de “la Chayo” "

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Soledad Derechos Humanos  on mayo 13, 2014

Bueno, para ser justos, en el "Semanario Sin Límites" (digital, panista), salió una foto de la RosAria aparentemente exclamando "¡ME EQUIVOQUÉ! como si ello no fuer razón para renunciar inmediatamismo a su puesto.

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Soledad Derechos Humanos  on mayo 13, 2014

Sra C…..a como pocas, ella seguramente gozó siempre del uso en toda libertad de la anticoncepción para planificar su propia familia.