Maquiladora Cartagena, otro atentado contra el gremio de las costureras.

Publicado el mayo 16, 2014, Bajo Nacional, Noticias, Autor Ocelotl.

Fuente: www.subversiones.org
Agencia Autónoma de Comunicación
Por Lucero Mendizábal-15 mayo, 2014

Si entras a la calle relojeros ubicada sobre calzada de La Viga en la colonia El Retoño, del lado derecho verás a pocos metros una pequeña tienda hecha con lonas y algunos tubos. Al interior una estufa muy sencilla con dos parrillas, algunos letreros con la palabra «huelga» y escritos alusivos a sus exigencias junto a algunas imágenes religiosas. Alrededor varias lonas en solidaridad con el plantón. Es ahí donde desde hace casi un año un grupo de mujeres sostiene un plantón al exterior del que fuera su lugar de trabajo, la Maquila Cartagena[1].

Estas mujeres que rondan entre los 40 y 60 años de edad y que forman parte del Sindicado Nacional de Trabajadores de la Industria de la Costura, la Confección, Vestidos y Similares y Conexos 19 de Septiembre, llevan desde el 26 de junio del 2013 exigiendo se les «pagué lo justo». Y es que cuenta Araceli Aguilar «el 21 de junio llegó el dueño y dijo se hundió el barco totalmente». Araceli, quien pronto cumplirá 60 años de edad, se traslada sola desde Ciudad Nezahualcóyotl para hacer su guardia pese a que está a punto de perder la vista y no cuenta con ingresos para poder consultar a un especialista.

Ángela Váquez entró a la maquiladora desde los 16 años pues ya no tuvo oportunidad para solventarse los estudios. En total laboró 29 años con 8 meses en dicha fábrica. Incluso explica que cuando ingresó a trabajar la situación era distinta, el pago era puntual, en ese momento el director de Cartagena era el señor Daniel Kuri pero al morir éste y dejar en manos de su hijo Ernesto Kuri Serú la maquila fue en detrimento. «Se fue para abajo, no se apuraban, no sacaban la producción. De 400 camisas que se acostumbraban a hacer por día llegamos a costurar algunas cuantas, si bien nos iba hasta 17 por día». Ángela vive al día y con la angustia de que sus hijos puedan seguir estudiando —No quiero que se queden de costureras como yo —dice entre risas. Ella tiene una hija y un hijo.

Las camisas de buen corte y material eran para las marcas Paco Rabanne y Nina Ricci, ambas con nombre de diseñadores de fama internacional y cuyo costo por prenda al público ronda de los $300 pesos para arriba. Tomando en cuenta la producción inicial de 400 camisas por día con la hechura de tres el dueño desquitaba el salario que recibían las costureras de manera semanal y le sobraba.

Antes de ser despedidas estuvieron semanas sin pago, no recibieron utilidades por algunos años «pues finalmente tenían trabajo y ya estaban acostumbradas». A la lista de violaciones a sus derechos laborales se suma que se les dio de baja desde el 31 de marzo del 2013 (sin su consentimiento, ni como parte de un acuerdo y sin aviso) del IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social); por lo que también dejaron de cotizar. Una de ellas tuvo que buscar una opción urgente para atenderse un tumor otras no han tenido esa posibilidad.

El descuento para el Infonavit (Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores) era realizado mes con mes, «crédito que algunas compañeras de la fábrica utilizaron para adquirir una vivienda el cual también dejaron de pagar y al menos una de ellas fue embargada de su casa». Otro caso más, el de otra compañera a la cuál le seguían reteniendo en la maquila el pago de Infonavit, $550 pesos mensuales, y llevaba años de haberlo finiquitado, se enteró al ir a realizar una gestión.

Identidad combativa

Para estas mujeres su vida ha cambiado, reconocen han aprendido mucho sobre sus derechos, cosas que desconocían con anterioridad. Dicen que no habían protestado ni participado nunca en alguna acción similar pero que les parecía lo justo pues solo piden lo que es suyo. Saben que ha sido muy difícil sostener el plantón pues varias son mujeres mayores, madres solteras y muchas de ellas con enfermedades crónicas. Han llegado a desesperarse: dormir ahí, hacer guardias, cubrirse de la lluvia, del granizo, del sol; su objetivo es bloquear la salida para que no saquen la mercancía. Se sostienen gracias al apoyo familiar, a su gran coraje que las sostiene porque frente a una injusticia aprendieron lo que es dignidad. Para muchas de estas 20 mujeres su vida era “normal” hasta hace un año, su futuro lo tenían “asegurado”, creían que se jubilarían ahí pues ya eran tantos años de esfuerzo, de entrega y compromiso; años de aceptar promesas patronales como «no podemos pagar horas extras, les abonaremos un poquito», «No puede aparecer ese pago en su nómina porque entonces tenemos que pagar más impuestos y no hay dinero». Su confianza y lealtad no fue retribuida de igual manera. A los cincuenta, a los sesenta consideran que es muy difícil conseguir trabajo: «¿quién nos va a contratar, y así de salud como estamos?». Margarita López trabajó por 39 años, horas de dedicación, de hacerse parte de un espacio, de un colectivo, toda una vida y de repente expulsada de una manera despiadada, ni liquidación y cero recompensa por su mano de obra, por poner su tiempo y habilidades en la elaboración de una ropa que detrás tiene esta historia y también rostro de explotación, rostro de mujer.

[1] Primero se llamaba Maquilas Madrid, S.A. de C.V, después Maquilas Ebro, S.A. de C.V, y posteriormente Maquilas Bari, S.A de C.V. Actualmente su empresa es Maquilas Cartagena, S.A. de C.V.

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One Reply to "Maquiladora Cartagena, otro atentado contra el gremio de las costureras."

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Flix Cavez  on mayo 17, 2014

Hasta el último momento debemos hacer lo necesario.
Cuenten con mi apoyo. Es inmoral que se desestime la contribución de los trabajadores en la creación de riqueza y crecimiento del País. El día que hagamos valer nuestra fuerza vital encontraremos el camino.