PERFILES: Las pensiones (y la credibilidad) perdidas de los magistrados del Trife

Publicado el mayo 26, 2014, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

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Críticas y recriminaciones al por mayor se recibieron al darse a conocer la pensión vitalicia de la que gozarían los magistrados del Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Y no es para menos al saberse los años que gozarían de tal prestación, de la percepción un salario envidiable que lo lleva a uno a preguntarse ¿qué se necesita para ocupar un puesto de esos? Porque los requisitos han cambiado; con anterioridad era indispensable no solo un profundo conocimiento de las leyes electorales sino mantener registros sin mancha y mas aún, estar alejados de las organizaciones y partidos políticos, lo cual también era una exigencia para ser Consejero del IFE, hoy, INE, aunque de ninguna manera se dejaba inoperante al “gran dedo”.

En el presente, la relación entre el que decide y reparte posiciones se ha hecho mucho más marcada y de ella dan cuenta diversos personajes registrados en ese Tribunal. Calificativos de toda índole surgieron cuando los legisladores “descubrieron” las letras chiquitas de las leyes secundarias de la reforma electoral en las cuales se inscribía esta decisión. Se expuso que fue un pago por anticipado, por el trabajo que tendrían que desempeñar en el 2015, al calificar los procesos electorales que se llevarán a cabo. Como la propuesta resultó con toda espectacularidad marcada con la etiqueta priísta, es claro que tal asunto ha sido debidamente aprovechado mediáticamente por los partidos opositores.

No sin cierta dosis de razón, los magistrados se quejaron del mal trato que recibieron y de ahí que decidieran que, aunque el final de las discusiones de los legisladores les otorgaran el bono de retiro, no lo aceptarían. La decisión es buena, solo que muy tardía ante el daño provocado y que se inició con la irritación de la población, de los que trabajan y de aquellos inscritos en las estadísticas del desempleo. Antes de hacer un planteamiento que no solo garantizara cobrar sin trabajar, sino que es totalmente contrario a lo que viven millones de trabajadores que tienen que ir formando mes a mes, descuento tras descuento, su propio fondo para el retiro, debieron haber tomado medidas que evitaran críticas que serán mucho más duras en el futuro.

Ante una población mayoritaria que intenta no dejarse arrastrar por la crisis económica, el monto de las percepciones resultó insultante. Y lo fue también para pequeños y medianos empresarios y comerciantes que no suman ingresos propios mensuales superiores a los 20 mil pesos y que continúan sacrificando utilidades para no despedir a sus empleados. Sin embargo el golpe más duro se lo dieron a la mínima credibilidad, que aún no se asentaba del todo, en la limpieza de los próximos comicios y en la calificación de los resultados. En los renglones políticos cada vez se mira con mayor preocupación el retroceso en muchos renglones y el incremento de la mala fama, de la que los ubica en terrenos en los que la corrupción y los abusos son los que reinan.

La emisión de fallos en contra de los partidos opositores al PRI representará, en el 2015, el recordatorio de que aquellos que calificaron tienen resentimientos por haberles negado el bono de retiro, por haberlos expuesto al juicio de la opinión pública y, con ello, la credibilidad habrá de derrumbarse y, como hasta ahora no han tenido ningún genio que plantee con seriedad los daños que van causándose con estas acciones, nadie que les maneje un recuento de opiniones adversas para, con un lenguaje claro, explicar motivos que los llevaron a plasmar una prestación de esa índole para después dar reversa si es necesario, los ciudadanos utilizarán todos los medios a su alcance para emitir opiniones negativas que ocuparán, de nuevo, el contexto internacional ante la presunción de manipulación electoral y de impedir una real democracia.

El “chistecito” les va a salir mucho más caro que los millones que, acumulados por años, recibirían los magistrados. Y abonan a que la decisión reciba más y más rechazos cuando, ellos mismos, dicen no pelear por ser los favorecidos pero sí por aquellos de nuevo ingreso. O sea, en palabras claras, la protección de las pandillas y nada más. O ¿será de nuevo el indicativo de la prolongación de los poderes? Aunque habrá que anotar que, en el presente, unos y otros son prácticamente lo mismo y, al agotar sus propias ideologías, borraron las diferencias y enterraron cualquier posibilidad de cambio.

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