Piden a la ONU y la SCJN intervengan en casos de desaparecidos en Querétaro

Publicado el junio 18, 2014, Bajo Nacional, Noticias, Autor @gabriel_Mzuma.

Foto: Vanguardia

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Familiares de desaparecidos pidieron la intervención de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU y de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para que el gobierno de José Calzada Rovirosa atienda los casos, y la PGJE agote las investigaciones hasta localizarlos.

Con información de Agencia Proceso

► Querétaro, Qro – Las familias de Héctor Rangel, desaparecido en 2009 luego de ser sacado con engaños de Querétaro hasta Monclova, Coahuila, y del estudiante de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) Jesús Almaraz Esquivel, de quien se ignora su paradero desde el 1 de junio pasado, expusieron sus casos a Jesús Peña Palacios, representante de ONU-DH, durante la presentación de los documentales ganadores del certamen “Género y justicia”, convocado por la Suprema Corte y ONU-Mujeres, entre otros.

La familia de Héctor Rangel ha solicitado entrevistarse con el gobernador José Calzada infructuosamente, sobre todo después de la liberación de uno de sus secuestradores, integrante de Los Zetas, una vez que una juez reclasificó el delito con lo que pudo abandonar la prisión.

En el caso del estudiante Almaraz Esquivel, quien desapareció en Cadereyta de Montes, la PGJE sólo levantó una constancia y, en una reunión sostenida con la familia, el 7 de junio, el procurador Arsenio Durán dijo que quizá el joven “decidió irse a conocer el mundo”.

Incluso, el alcalde de Cadereyta, Rodrigo Mejía, ordenó retirar una manta donde se pide la colaboración de la ciudadanía para localizar al muchacho, alumno destacado de la carrera de Administración de Empresas de la UAQ, porque “se estaba generando alarma” entre la población, denunció Adriana, la novia de Jesús.

La UAQ convocó a la presentación de los documentales en el foro “Justicia con equidad de género”, donde participaron Peña Palacios; Adriana Ortega Ortiz, de la Unidad de Igualdad de Género de la SCJN, y Adriana Apud Porras, responsable de comunicación de ONU-Mujeres.

El documental ganador del primer lugar en esta categoría del certamen, 4 veces desaparecida, aborda precisamente los casos de niñas y mujeres desaparecidas en los últimos años en esta entidad; la forma en que el gobierno estatal ha intentado ocultar las estadísticas al respecto a través de candados en materia de transparencia, y el desempeño de la PGJE, que ha desestimado líneas de investigación en varios casos al anticipar juicios sobre las víctimas, porque éstas “discutieron con sus padres y se fueron de la casa” o “ya habían tenido problemas familiares”.

4 veces desaparecida fue ideado y producido por Viviana Beltrán y el periodista Eric Pacheco, director del semanario local Libertad de palabra. Incluye testimonios de familiares de jóvenes desaparecidas que han tenido que asumir la búsqueda, así como la canalización, de varios casos.

En contraste, la PGJE sólo se limita a levantar constancias de hechos en lugar de iniciar las averiguaciones previas correspondientes.

Sin abundar en una investigación, la dependencia presume que varias de estas desaparecidas huyeron de sus hogares o “se fueron de vacaciones”, como lo declaró el procurador Arsenio Durán en una entrevista también incluida en el documental.

También se proyectaron los documentales que ganaron el segundo y el tercer lugar en el concurso: Las rejas de la voz, de Uriel López España, que cuenta la historia de la indígena maya Basilia Ucan Nah, apresada y sentenciada a 12 años por trata de menores y lenocinio, quien fue tomada como chivo expiatorio y procesada sin ser acompañada por un traductor de su lengua.

Además, Mujeres luchando por la justicia, de Wilma Gómez Luengo, filmado a los siete años de la movilización social contra la construcción del aeropuerto en Atenco, en cuya represión se desató la tortura sexual contra 11 mujeres, quienes fueron ultrajadas por policías.

Estos documentales, junto con los reportajes y ensayos que concursan en las otras dos categorías del certamen, le ponen rostro y voz a las mujeres acusadas injustamente o que son víctimas de delitos, y sus historias son mostradas a los jueces para avanzar en la impartición de justicia con igualdad de género “y sirven como una especie de reparación del daño”, explicó Adriana Ortega, de la Unidad de Igualdad de Género de la SJN.

El concurso ha cobrado una dimensión que rebasó sus expectativas iniciales, puesto que las piezas ganadoras han detonado procesos como ocurrió en Veracruz, donde a raíz de uno de los documentales participantes se creó el área de justicia especializada en violencia intrafamiliar, destacó Ortega.

“Esperamos que el documental sobre las desaparecidas en Querétaro detone los mecanismos para visibilizar a
as víctimas; tenemos la oportunidad de lograr justicia para ellas” aquí, agregó.

El representante adjunto de la Oficina del Alto Comisionado de DH de la ONU, Jesús Peña, recordó las dificultades que prevalecen para acceder a la justicia en México.

Estos documentales, sostuvo, contienen “un grito contra la indiferencia de la autoridad” que encuentra la forma de eludir sus responsabilidades en la investigación y búsqueda de las desaparecidas y desaparecidos en todo el territorio nacional, incluyendo Querétaro.

“Frente a la autoridad que niega el problema, hay una voz que grita” por cada uno de los desaparecidos, una hija, un esposo, un pariente.

El funcionario de DH de la ONU recordó que en la mayor parte del país la desaparición forzada de personas no es todavía un delito tipificado en las leyes, además de que tampoco existe una adecuada coordinación entre los niveles de autoridad ni un adecuado protocolo de búsqueda.

También ratificó que las desapariciones no se pueden adjudicar exclusivamente al crimen organizado, “ni que se fueron con el novio. Eso es inaceptable, máxime cuando las autoridades no han hecho una suficiente investigación para demostrar eso”, fustigó.

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