Ante acoso y negativa de suspender el Acueducto Independencia, Yaquis renuevan resistencia

Publicado el julio 23, 2014, Bajo Nacional, Noticias, Autor @gabriel_Mzuma.

Foto - El Universal

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Con tres bloqueos escalonados al día de la carretera México-Nogales, además de replantear su defensa jurídica y de una caravana al Distrito Federal, la tribu Yaqui pasa a una nueva etapa en la lucha por el derecho al agua del Río Yaqui debido a las negativas de suspender la operación del Acueducto Independencia.

“Lamentamos que tengamos un volver a la resistencia, pero lo haremos siempre en el marco de la ley y sin violencia”, dice Mario Luna, Secretario de la Autoridad Tradicional del Pueblo de Vícam (uno de los ocho pueblos yaquis) y Vocero Oficial del Movimiento en Defensa del Agua de la Cuenca del Río Yaqui.

En esta nueva etapa, los yaquis enfrentan, además del acueducto, cuatro órdenes de aprehensión contra el propio Luna, contra Tomás Rojo, también Vocero de la tribu, y contra dos miembros de la guardia tradicional por “privación ilegal de la libertad agravada y robo cometido por dos o más personas respecto de vehículo de propulsión mecánica”.

Con información de masde131.com

Francisco Delgado Romo, integrante de la comunidad y acusado por Luna como operador político del gobierno de Sonora, cometió una falta mientras transitaba en su vehículo y se le trasladó a la comisaria del pueblo de acuerdo a sus usos y costumbres. De este incidente provienen las órdenes de aprensión.

“Teñimos una tregua en la resistencia porque teníamos confianza en ganar los juicios” dice Luna en referencia al bloqueo de ocho meses que realizaron en la México-Nogales y que levantaron unilateralmente hace cuatro meses.

“La señal que ha dado el gobierno es que no está dispuesto a cumplir con los ordenamientos judiciales, está reinterpretando revocarlos”, denuncia.

La Suprema Corte de Justicia otorgó a la tribu el derecho de ser consultados como pueblo por este tipo de proyectos, derecho garantizado en el Artículo 169 de la Organización Internacional del Trabajo.

El pasado 10 de julio el juez octavo de distrito, Octavio Bolaños Valadez, confirmó su sentencia del nueve de junio en la que exigía la suspensión de operaciones del acueducto y dio tres días hábiles para detener el trasvase de agua desde la presa de El Novillo. Sin embargo, el lunes 14 el tercer tribunal colegiado del quinto circuito desechó la decisión del juez argumentando que la ciudad de Hermosillo necesitaba de esta agua. Los yaquis anunciaron este 21 de junio que demandarían a dos magistrados de dicho tribunal porque, dicen, no se apega a la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

“Al contrario, esto nos da más confianza, y nos alienta a replanteare vemos que vamos por el camino correcto” dice Luna, “replantearemos la vía jurídica para evidenciar la aplicación selecta de la justicia”.

Luna fue elegido por las autoridades tradicionales junto a Rojo por los estudios universitarios que tienen, además de que fungen como traductores del castellano a la lengua yaqui. Veinte patrullas ingresaron al pueblo de Vícam el pasado sábado 12 de julio cateando casas sin orden de un juez. Oficialmente se dijo que era un operativo contra el narcotráfico, de acuerdo con Luna, el objetivo era detenerlo a él.

Sin embargo, advierte el vocero:

“Podemos demostrar que no tenemos ningún tipo de culpabilidad, pero conociendo al gobierno del Estado como lo conocemos, si es capaz de pisotear las resoluciones del la SCJN pues para nosotros no hay una garantía”.

Y aclara:

“No queremos arriesgar a ninguno de los que estamos acusados en esto, tanto mi persona como el compañero Tomás Rojo como otros dos miembros de la guardia tradicional para que no se desvíe la atención de la lucha. La lucha es por defender el agua de la cuenca del Río Yaqui y no meternos en la dinámica de tratar de liberar a un preso político”.

Los hijos del agua

Luna, relata que a mediados del 2010 se enteraron mediante la prensa que el gobierno estatal tenía el plan inicial de desviar agua del Río Yaqui al Río Sonora. Denuncia que hasta hoy no han sido notificados formalmente de esta decisión.

De acuerdo con Luna, el proyecto del Acueducto Independencia afecta a un millón de habitantes del sur de Sonora que hacen uso de la parte baja del río, cuya agua, acusa, iría a dar no a los habitantes de la capital, Hermosillo, sino a diversas empresas que pretenden asentarse en la región o ampliarse como la planta de Ford, la Holcim Apasco, Coca-Cola, Pepsico, y se instalará Heineken y Big Cola.

En contraste, la tribu yaqui tiene ocho comunidades con 56 localidades. De ellos el treinta por ciento apenas tiene agua entubada, por lo que el derecho al agua no se les ha garantizado con todo y que el agua significa, de acuerdo con Luna, un vínculo espiritual.

Del Río Yaqui los indígenas toman su concepción de la vida como la estructura de gobierno política, social y económica. Denuncia que la cuenca del río ha quedado seca y califica este hecho como un “golpe existencial”.

Explica que el ejercicio de la ley y justicia -normas tradicionales-, se tiene que hacer en un ambiente “cobijado” por el medio ambiente y la naturaleza. Los juicios públicos y políticos se generan en enramadas construidas con material tradicional con mezquite, carrizo, sauce, álamo. Todo esto nace en la ribera del río y sin ellos y su conjunción con el ser humano “se trastoca” el sistema de justicia, asevera.

Las danza del venado, danza del coyote, el día de San Juan, la Semana Santa, dependen del Río Yaqui y ahora se tienen que hacer en charcos artificiales con pipas y canales, denuncia el vocero.

“Es un golpe existencial de fondo porque aparte de trastocarnos en nuestras manifestaciones culturales están bloqueando que generaciones nuevas tengan acceso a estas manifestaciones”, explica Luna.

El mayor genocidio

“Soy perteneciente a la tribu yaqui, como ya lo dije, un pueblo originario de esa parte del mundo, con un territorio bien definido, una historia propia, una historia de lucha en la que desafortunadamente se han materializado sobre nuestro pueblo las peores intenciones genocidas que ha habido y que un gobierno ha ejercido sobre pueblo alguno”, cuenta Luna.

Relata que Porfirio Díaz exilió a parte de la población yaqui a Yucatán, Quintana Roo y Valle Nacional en Oaxaca: “Fueron vendidos como esclavos a las haciendas henequeneras”.

También relata que el ejército de Álvaro Obregón estrenó su fuerza aérea contra la población yaqui. Sin embargo, la falta de agua sería, cuenta: “el mayor genocidio contra nosotros”.

“No somos extranjeros en esta tierra, nosotros somos los originarios de este país y que esa parte del territorio la tribu yaqui ha pagado una cuota de sangre muy elevada”.

Y aclara:

“Y decirles que el único delito que tenemos nosotros en defender el agua es tener la necesidad de garantizarle un futuro a nuestras generaciones presentes y futuras”.

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