Un Estudiante Difícil – Por @JoseCruz777

Publicado el septiembre 2, 2014, Bajo cultura, Autor MonaLisa.

Estudiante dificil
Autor: José Cruz Pérez Rucobo

Un Estudiante Difícil

Jorge más que difícil era quizá incomprendido, ¿no entendía las asignaturas? Si las entendía, tal vez su problema era todo lo contrario, exigía de sus maestros universitarios un mejor nivel de enseñanza.

El origen de ese embrollo fue la educación secundaria de Jorge, la que empezó a los 17 años en la excelente, Secundaria Federal Nocturna Para Trabajadores, la que contaba con una planta de Maestros que eran unas verdaderas luminarias y dominaban ampliamente las materias que impartían.

Jorge era de los menores de aquel glorioso tercero “C” (“C” por la edad, no por el nivel de aprovechamiento), grupo en donde había un colorido mosaico de alumnos, nada ortodoxo ni convencional.

Recuerda con cariño al Grandfunk (hombre cercano a los 60 años), dos monjas religiosas de medio siglo c/u, Lucero Terrazas (descendiente directa de Don Luis Terrazas), el chino Juvenal Kong (el fortachón y pendenciero del grupo), Max (filósofo que rivalizaba con Jorge en aptitudes literarias), Juanita esposa de Max y bondadosa enfermera, un boxeador profesional, las bellas Dina, Olivia y Olga, los inseparables Ávila, Olague y Cortéz, Fco. Javier Rodríguez, el Jimmy Hendrix (amigo con acentuados rasgos africanos, muy útil para amedrentar a los rivales en el básquetbol), la memoria no le da para mas y se disculpa con los omitidos.

Por todo lo anterior, Maestros de primer nivel y alumnos ávidos de aprender, las clases se convertían en verdaderas conferencias., el error fatal de Jorge fue suponer que la preparatoria sería mejor. Cuando accede a esta, se topa con la desagradable situación de que el nivel de la misma, era notoriamente inferior en todos sentidos a su querida escuela secundaria.

¿Cómo puede ser esto posible? En México las cosas mas absurdas adquieren carta de naturalización. Nuevamente Jorge el iluso supuso que “ahora si” en la Universidad encontraría un verdadero ambiente educativo superior, ¡nuevamente se equivocó!

La Universidad ni de chiste alcanzó el nivel de excelencia de la “su” secundaria. Jorge jamás entendió (ahora casi en la tercera edad, sigue sin entender) como se puede llegar a ocupar una importante posición de maestro universitario, sin siquiera dominar la materia (s) que imparte.

Peor aún, en algunos casos extremos adoleciendo de los conocimientos básicos en el tema ¿así no vamos a llegar a ningún lado! Decía. Nuestro personaje ganó cierta notoriedad en la Universidad por entrar por la escalera principal a bordo de su motocicleta y seguido de cerca por agentes de vialidad, en igual medio de transporte.

Quedándose estos con un palmo de narices al, queriendo o no, tener que respetar la autonomía universitaria, sintiéndose como un vengador del indefenso automovilista fronterizo sujeto a frecuentes sobornos (mordidas).

Hubo situaciones simpáticas en su vida universitaria, como aquella donde el Maestro de Sociología (este si, una verdadera autoridad en su materia) Sergio Américo Lastra, egresado de la U.A.G (Universidad Autónoma de Guadalajara) ¿sería posible que mas maestros universitarios fueran como este señor?

De regreso al tema, un buen día el Lic. Lastra, del que se debe decir era todo corrección, tanto en su aspecto físico como en su vocabulario y maneras de conducirse, le comenta a Jorge, “voy a realizar un panel de discusión con el tema de la discriminación en México, he pensado en ti, en fulano, en zutana y perengana, ¿a quién más estaría bien que invitemos?”

Le contesta Jorge, invite también a Edwards (estudiante de intercambio originario de Costa Rica, de raza de color) dice el Lic. Lastra, todo circunspección, “Así le ponemos más sabor al caldo”, causando la hilaridad de los ahí reunidos. Quizá sería bueno mencionar que un ensayo de Jorge, llamado “Las Razas Humanas”, le gustó tanto a Sergio Américo, que se lo pidió para ser incluido en la biblioteca universitaria.

Las dos anécdotas principales, corresponden al mismo profesor, un limitado licenciado de evidente origen rural (usaba incluso la patilla en forma de bota).

La primera de ellas fue cuando el sedicente profesor, platicaba con un grupo de estudiantes de sus supuestas aventuras. Contó que en una ocasión tuvo un enfrentamiento con unos pistoleros, que al ponerle uno de ellos su arma (de fuego) en la sien, del hasta ese momento héroe de la película, este, lejos de amilanarse, (ahí engrosó la voz y con un tono a la Arturo de Córdoba), le dijo, “nada más te voy a pedir un favor, ¡no me dejes vivo!”

La mala fortuna de ese vaquero-profesor-licenciado, era, que entre su azorado público cautivo se encontraba el incrédulo de Jorge, quien con sorna le espetó “mire, mire, mire” no le creyó ni maiz (con acento en la “a”), desmitificando con ello lo épico del relato.

Segunda anécdota.- el mismo desafortunado profesor impartió la materia de; Introducción al Estudio del Derecho, en el primer semestre de tronco común, con tan pocos elementos jurídicos.anímicos que en lugar de dar cases, daba lástima., Jorge tomó la materia, la que no era optativa, y no necesitó de aplicarse mucho para asimilar los pobres elementos impartidos.

Llega el examen semestral y sorpresivamente la calificación de Jorge fue un 7.0 (mínimo aprobatorio), le dice muy airado al maestro, está mal revisada mi prueba, estaba demasiado fácil ¡muéstremela! El mentor se niega y a su vez le dice, sacaste un 7.0 entiéndelo.

Jorge contesta, enséñeme la prueba y dígame en que fallé, de otra manera voy a llevar el caso a Consejo Técnico (órgano dedicado a estas controversias), el pobre maestro se acobarda y le dice, “mira Jorge, tu si estudiaste pero desgraciadamente muchos de tus compañeros no, hubo muchos reprobados, ¿qué hice? Tomé las pruebas, sumé los resultados, los dividí y… ¡ni modo mano te tocó un 7.0!”.

No conforme con tan patética explicación, Jorge se inconformó (característica que aún conserva) consiguiendo su calificación correspondiente. ¿Qué se puede esperar de una Universidad con ese profesorado, y con estudiantes poco exigentes? Alumnos mal preparados para competir en un mundo laboral cada día más complejo.

Jorge fue un estudiante difícil, muy difícil, de viejo es… imposible.

Autor: José Cruz Pérez Rucobo

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