Canadá, la colonia abastecedora de energéticos a Estados Unidos

Publicado el septiembre 6, 2014, Bajo Internacional, Autor LluviadeCafe.

 
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Alina Rosas Duarte / @ARD3_0


(06 de septiembre, 2014).- En días pasados, se alertó el incremento de la dependencia alimentaria de México con Estados Unidos al registrar compras agrícolas y pecuarias del 79 por ciento en el marco del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), sin embargo, este lunes, también se informó sobre la dependencia energética de Canadá con Estados Unidos en el mismo contexto.


La subordinación hacia Estados Unidos en el marco del TLCAN, llevó al Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA) de la Cámara de Diputados a señalar que las importaciones agropecuarias de México contabilizan 28 mil millones de dólares, mientras que el valor de Estados Unidos y Canadá, llegan a 142 y 39 mil millones correspondientemente.


En ese ámbito, “esas cifras muestran que México es más dependiente que Estados Unidos y Canadá de la región del TLCAN, en cuanto al intercambio comercial de productos agropecuarios”.


Sin embargo, la dependencia de Canadá en materia energética y la “lógica imperialista” de esta nación -similar a la de Estados Unidos-, no se queda atrás, señala Tony Clarke, activista canadiense y miembro del Instituto de Investigaciones Polaris, Canadá.


Durante el “Seminario Internacional Subordinación de México bajo Estados Unidos en el marco del TLCAN, despojo, guerra social y violación masiva de derechos humanos”, Clarke enfatizó que la economía extractivista canadiense ha logrado salir de sus fronteras en un afán imperialista que a pesar de ello, al interior no ha podido superar una condición de desarrollo subordinado a la explotación de recursos naturales.


Incluso, declaró, es necesario hacer una prospectiva histórica para explicar este modelo de desarrollo, pues desde la década de los noventa, la promesa de libre comercio fue repetido por toda la clase política canadiense “y a más de veinte años de distancia, se demostró que es una enorme mentira”.


“Sin embargo, se optó por exportar materia prima y readquirirlos en forma de productos transformados […] con el TLCAN se optó por caer en una trampa, ahora Canadá se encuentra atrapada en una economía extractivista, dependiente”, declaró.


Para Clarke, lo que ha logrado el TLCAN, es reformar el modelo económico de extracción, ahora erigiéndolo como una “Constitución económica” para América del Norte, pasando por encima de cualquier tratado económico.
“En el artículo 315 del Tratado se establece que en caso de emergencias, Canadé debe continuar exportando sus fuentes de energía hacia Estados Unidos, aún cuando esto no fuese benéfico para el propio Estado canadiense”, enfatizó Clarke.


Aunado, rememoró el artículo 605 donde señala que Canadá no sólo no pueden dejar de exportar energéticos, sino que deberá priorizarse el comercio de productos en bruto, sin ser transformados, entre otras disposiciones como:


“Cuando una de las Partes adopte o mantenga alguna restricción a la importación o a la exportación de un bien energético o petroquímico básico desde o hacia un país que no sea Parte, nada de lo dispuesto en este Tratado se interpretará como impedimento para que la Parte: a) limite o prohíba la importación, desde territorio de cualquiera de las Partes, de dicho bien energético o petroquímico básico proveniente de un país que no sea Parte; o b) exija como condición para exportar el bien energético o petroquímico básico de la Parte a territorio de cualquier otra Parte, que el bien sea consumido en territorio de esa otra Parte.”, establece el Tratado.


Sin embargo, al pie de la letra, éste establece que “Las disposiciones del Artículo 605 no se aplicarán entre las otras Partes y México, no obstante cualquier otra disposición en este capítulo”, esto debido, señala Clarke, a la importancia que podía –en ese momento se tomó en cuenta- entregar recursos estratégicos de México y sus repercusiones nacionales permanentes, razón por la que México se negó a entrar en ambos artículos del Tratado.


La realidad de la subordinación canadiense a Estados Unidos se traduce en que si éste último modifica sus requerimientos de materias primas, Canadá debe atenderlo, tal y como ocurre con la actual crisis hídrica en Estados Unidos, precisó Clarke.


“Estados Unidos está viviendo condiciones extremas de sequía, en medio de la cual,a pesar de haber analizado alternativas y propuestas, algunos políticos están pensando en la transferencia de agua en bloque de Canadá a Estados Unidos”, un modelo congruente con la lógica extractivista canadiense y estadounidense.


“Canadá se ha convertido en una colonia abastecedora para el poder económico de Estados Unidos, basada en una petroeconomía, un petro Estado y también con un petrodólar”, concluyó Clarke

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