A más de un año, violencia disminuyó en Cruz Grande, Guerrero con autodefensas

Publicado el Septiembre 9, 2014, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.

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Foto: Hercilia Castro

Fuente: http://revoluciontrespuntocero.com/

Hercilia Castro / Guerrero 3.0

(08 de septiembre, 2014).- A 1 año y meses de formada, el mayor triunfo de las autodefensas de la Unión de Pueblos Organizados del Estado de Guerrero (UPOEG) en Cruz Grande, municipio de la Costa Chica, fue la disminución de los secuestros y las extorsiones, plaga que sufrían previo a su alzamiento señalaron los policías adheridos.

En su modesta oficina se reúnen los policías de las autodefensas, ciudadanos que no reciben pago alguno, se acercan a ver qué denuncias hay, saber dónde van a hacer su rondín y mientras esperan, se toman un agua de tamarindo para aminorar el calor infernal de la Costa Chica.

Esteban Ramos Gallardo no se apena ante la cámara y la grabadora y cuenta que se cansaron de que comunidades de Florencio Villarreal vivieran bajo la zozobra del secuestro, extorsiones, asaltos y vendedores de droga. Se cansaron de no tener libertad alguna.

“Aquí era pan de cada día las amenazas, secuestros, pedían cuota, no se podía vivir en paz, por eso nos levantamos, porque nos cansamos de esperar a que el gobierno nos escuchara, que hiciera su trabajo”, cuenta Ramos Gallardo, coordinador regional de la UPOEG.

Prosigue: “A las tres de la tarde era que ya cerraban todos los negocios, ahora bajaron los secuestros, las extorsiones, el robo de vacas, ya era que los chamacos no podían ir a la escuela porque luego luego hablaban para pedir dinero”.

Sin embargo, Santiago recuerda que el espíritu del movimiento de la UPOEG fue por la exigencia de que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) bajara las tarifas de la luz, pues los recibos que llegaban a los hogares eran altísimos.

También Ramos Gallardo acepta que en las exigencias de desarrollo de las comunidades “han hecho caso omiso” y la zona de Cruz Grande y las comunidades aledañas no tienen apoyo, tan sólo en éste año, las comunidades del municipio sufrieron pérdidas de las cosechas.

“Los campesinos somos los más olvidados, no tenemos apoyos, y el gobierno no dice de ayudarnos, todo el municipio perdió las cosechas”, reclama el comandante Gil Rosario.

Gil Rosario, es campesino y se unió a la UPOEG cansado de la ausencia gubernamental y de que no cubren las necesidades básicas como salud, educación, alimentación y caminos, ahora, todos en el pueblo lo ubican como el Comandante Gil Rosario.

Pero los hombres se ufanan al saberse en resistencia y ver que la gente los apoya, y les da su cariño: “Mire, somos 150 policías en esta zona. Nosotros no queremos competir, jamás hemos querido hacerle competencia al gobierno pero nos cansamos de que no cumpliera. El bloqueo que apenas hicimos (el 7 de agosto pasado) fue porque el gobierno de Aguirre ha incumplido, porque no se apoya al campo y no hay obra, no hay caminos, y por otras cosas. Cada región tiene sus demandas, pero el gobierno no cumple”.

“La corrupción viene del gobierno”, enfatiza Ramos Gallardo.

Al poco rato, más de una decena de autodefensas hacen cola para “comerse un taco” de arroz, frijoles, salsa y tortillas. El calor no baja.

Arriba de la oficina se lee en un cartel: Un territorio con seguridad, es un pueblo con justicia”, lema del Sistema de Seguridad y Justicia Ciudadana.

El surgimiento de las autodefensas comienza en enero del 2013, en la región de La Montaña, en municipio de Ayutla, y las comunidades de región Costa Chica como Tecoanapa, Cruz Grande y San Marcos. En pocos días, el efecto dominó de las autodefensas se extendió a varios puntos de la entidad.

La última, nació en los municipios de Chilapa, Zitlala y Hueycatenango, después de 15 años de intentar formarla y el pasado 27 de agosto en la comunidad de Ahuixtla, ciudadanos de cinco pueblos indígenas de Chilapa, dos de José Joaquín de Herrera y de la cabecera municipal de Zitlala acordaron la integración de su Policía Comunitaria de los Pueblos Fundadores (PC-PF) del Sistema de Seguridad y Justicia de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) instituida en 1995.

Pero Ramos Gallado cuenta que los pueblos unidos en esa región son Ometepec, Ayutla, Tecoanapa, Tierra Colorada, Buena Vista, Valle de Ocotito pues la violencia llegó al punto de que en pleno día extorsionaban, “levantaban” y asaltaban.

Rato después, Ramos Gallardo se despide: Bueno, se queda en su casa, yo voy a un mandado, voy a ver si compro un arma, cómo ve que soy el coordinador y ni arma cargo.

El Comandante Gil bromea “pura escopeta aquí” pues contrario a las autodefensas michoacanas, en los pueblos de Guerrero donde están los ciudadanos organizados, no hay barrets ni andan con chalecos antibalas o camionetas 4 x 4, ni donativos de paisanos del otro lado, ni todo lo que se muestra en televisión de la entidad vecina.

Las autodefensas en Guerrero, aún no se alinean a la Policía Rural que tanto insiste Ángel Aguirre Rivero para tener el control sobre los pueblos en lucha, que son los 81 municipios y la mayoría ya, con autodefensas o brotes de ellas, policías comunitarias, comunidades con problemas añejos.

La mejor arma de las autodefensas: La organización, y la resistencia ancestral que distingue a Guerrero, aún bajo un clima de represión a los luchadores sociales, que desde hace años, sólo buscan las mejoras para sus pueblos.

Afuera, en una fonda, los costeños opinan que ahora sí, se sienten seguros, mientras compartimos tortillas a mano, frijoles negros refritos y la típica salsa de molcajete de Cruz Grande.

A lo lejos, pasan los guardias de la Casa de Justicia, con sus pantalones raídos, y sus manos ajadas por los años de sembrar, pero orgullosos de saber que cuidan a sus pueblos.

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