Amor con Esencia de Durazno – Novela corta de @JoseCruz777

Publicado el septiembre 26, 2014, Bajo Columna de opinión, Autor MonaLisa.

Durazno
Amor con Esencia de Durazno
Autor: José Cruz Pérez Rucobo

Los frondosos y turgentes árboles de la Av. Benito Juárez, cobijaron el naciente amor de Braulio y Marisol. Él era un joven prometedor que hubo de dejar inconclusos sus estudios de ingeniería en el tecnológico local, naciente institución de la que era destacado alumno.

La difícil situación económica no le permitió seguir adelante, Braulio con ese carácter indomable, consideró que tan solo era un impasse en su vida, que muy pronto retomaría sus estudios y concluiría su carrera, de momento, lo urgente era ayudar a su familia y contribuir para que sus aún menores hermanos completaran, al menos su educación básica.

El sueldo del padre como jornalero en una de las muchas huertas productoras de durazno de la región, era notoriamente insuficiente, con lo que Braulio se empleó en un negocio de compra, venta y reparación de computadoras.

Ella, una bella y talentosa jovencita, había sido compañera de escuela de él, sólo hasta la preparatoria, no de banca, debido a que Marisol dos años menor, iba precisamente dos años atrás en los estudios. Ella era muy esforzada y trabajaba desde muy temprana edad, el dinero en su hogar tampoco abundaba.

De sus juegos infantiles, de su trato cotidiano, nació primero una estrecha amistad, misma que con el tiempo -que todo madura- se convirtió en un amor resplandeciente. Eran la típica y bonita pareja de adolescentes-jóvenes, sus aspiraciones consistían en vivir una existencia sosegada y feliz.

Sus paseos más lejanos eran a la comunidad de Madero -alejada a 17 kms. de la ciudad- la que es un vergel por la profusión de árboles frutales, o bien a la pujante y próspera Colonia Juárez -a 20 kms. de distancia- puerta de entrada a la imponente Sierra Madre Occidental.

Braulio y Marisol, deciden unir sus destinos por medio del vínculo matrimonial, trasladándose ella al hogar paterno de su ahora flamante esposo, después de dos años de dicha, esta es coronada con el nacimiento de la pequeña Adriana, bautizada así en honor de la abuela materna.

La mala fortuna hizo su aparición por medio de un defecto congénito de Adriana, tenía el paladar hendido, provocando el visible y lastimoso labio leporino. No conformes con los dictados de la naturaleza, la pareja decidió enfrentar la situación buscando para ello la atención médica que su pequeña requería.

La intervención quirúrgica no podía ser efectuada en la localidad por falta de especialistas, se requería viajar ya sea a Ciudad Juárez o bien a Ciudad Chihuahua, con los elevados costos que eso significaba, desembolso que la precaria situación económica de ambas familias no se los permitía.

Braulio, en medio de su desesperación decide irse a trabajar a los EUA como indocumentado, quizá porque su fin era casi heroico, recibe la ayuda del rector del universo y logra su cometido. Misma empresa que ha cobrado tantas vidas de paisanos que se arriesgan a todo con tal de mejorar su destino.

Logra llegar hasta la importante población de Phoenix Az. de inmediato comienza a trabajar de; lavaplatos, jardinero, ayudante de cocina… de lo que haya, de lo que pueda, con tal de reunir la cantidad necesaria para la operación de Adriana.

Marisol atesora cada dólar enviado porque intuye el esfuerzo sobrehumano de su esposo. Casi al año se reúne al fin la cantidad necesaria, se traslada con la nena a Ciudad Juárez donde se realiza la operación con éxito.

Ahora, la nueva meta de Braulio es reunir lo suficiente para que su esposa e hija sean trasladadas hasta donde él radica. Pero… un desafortunado día se suscita un violento asalto en una empresa de comida rápida cercana a su lugar de trabajo.

Por su ascendencia hispana y por el terrible delito de carecer de documentos migratorios, Braulio es injustamente involucrado, y es recluido en la prisión estatal, la que le niega el derecho de comunicarse con los suyos allende el Río Grande -Bravo nuestro-.

Aquí, las cosas son incomprensibles para Marisol, abruptamente cesa toda comunicación con su esposo y por consiguiente el flujo de dinero. Se hacen muchas conjeturas a cual más de fantasiosa y mal intencionada, la mayoría de estas por Juan su eterno y despechado pretendiente y su malvada familia; a) se cansó de ti, b) se murió, c) se casó con otra, d) está preso por asesinato.

Tales infamias eran con el evidente fin de quebrar el espíritu de Marisol, cosa que después de cuatro años de no recibir ninguna noticia ni señal de vida de Braulio, lograron. Con sus 24 años Marisol toma una pésima decisión, acepta los galanteos de Juan, lo que constituye un gran error, Juan era un haragán y vicioso.

Sin haber matrimonio de por medio, Juan la lleva a vivir a la miserable casa de sus padres, después de los primeros meses, cuando se le acaba la ilusión, la empieza a tratar mal, con palabras soeces le reclama que haya amado a quien la abandonó, lo peor de todo… la embaraza.

Nueve meses después nace Juan -como su padre- pero el desobligado progenitor sigue en las mismas, convirtiendo la vida de la aún joven mujer en un verdadero calvario.

En los EUA hay una revisión del caso de Braulio, las nuevas investigaciones exoneran de toda responsabilidad penal al inculpado, el que de inmediato es liberado, dotado además de una generosa cantidad de dinero como indemnización o compensación por sus años de injusto cautiverio.

Braulio, se traslada de inmediato a su ciudad con su mujer e hija.
Siendo el mes de julio, desde la entrada a la ciudad, los ojos se le empañan de lágrimas al ver y oler las huertas de durazno que tan generosamente produce esta tierra. Juan que de alguna manera sabía “todo” acerca de Braulio y su regreso, huye en forma precipitada.

Llega Braulio, explica su desventura y por medio de los suyos se entera de la desgracia de Marisol, de que le ha crecido la familia. Se encuentra con ella y… decide empezar de nuevo, con su esposa, con sus dos hijos en otra ciudad, él no falló, Marisol tampoco, son, ¡cosas de la vida!

Autor: José Cruz Pérez Rucobo

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