Carga Maldita – Cuento con moraleja por @JoseCruz777

Publicado el Diciembre 7, 2014, Bajo Noticias, Autor MonaLisa.

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Autor: José Cruz Pérez Rucobo

Esta es la historia de Ramiro, que si bien su desenlace no fue funesto, bien pudo haber pasado los mejores años de su vida en una prisión federal de los EUA. Por un grave delito que cometió en forma totalmente imprudencial y ajeno a su conocimiento.

El hecho se sitúa en la siempre peligrosa Ciudad Juárez en el lejano 1977. Ramiro tenía en esa fecha 22 años, ese mismo año había nacido su hijo primogénito Nelson y él, ingresó a la UACJ en la carrera de Economía. Al mismo tiempo laboraba como supervisor de control de calidad en una empresa maquiladora.

Cierto día, trasladándose Ramiro en su motocicleta Islo 250cc. a ICSA -Instituto de Ciencias Sociales y Administración.- a tomar sus clases, es interceptado por un grupo de personas las cuales iban a bordo de un elegante automóvil, mismos que le preguntan, ¿sabes manejar cualquier tipo de motocicletas? Contesta Ramiro orgulloso ¡de todas!
– ¿Te gustaría ganarte $80.00 en forma rápida?
– Si, pero ¿qué tendría qué hacer?
– Conducir una motocicleta Yamaha a la agencia de El Paso Tx. para que sea reparada.

Ramiro ingenuamente acepta y es acompañado a ICSA donde deja su moto, sus cuadernos y libros, enseguida aborda el auto. En una edificación de la Av. Lerdo, a unos cuantos metros del Puente Internacional Santa Fe -en el de regreso-. Tienen la motocicleta, siendo esta una flamante Yamaha 360cc. de último modelo.

La oficina en cuestión estaba vacía, sólo contaba con un destartalado escritorio como todo su mobiliario. Se la entregan, además de su casco protector -la moto trabajaba perfectamente-, le dan además la siguiente instrucción, “nosotros vamos adelante hasta la agencia -dándole entender que era para que no se la robara-, nos sigues.

El inocente joven iba deslumbrado por conducir una moto prácticamente nueva -esa inocencia fue lo que lo salvó-. Al llegar a la garita internacional, se dio el lujo de comentarle en Inglés al agente de inmigración, ¿cómo ve llegará? -presumiendo el tarado y le aceleraba al motor- el agente migratorio lo mira despectivamente, revisa su pasaporte, y sólo dice un lacónico ¡pasa!

El vehículo fue entregado a las puertas del taller de la agencia Yamaha en El Paso Tx. pero la persona que la recibió no la introdujo al mismo.
Ramiro es rápidamente conducido de regreso a Ciudad Juárez y luego a la Universidad, pagándole lo prometido, ¡míseros $80.00.

Por la tarde -cubría el segundo turno- en las instalaciones de la empresa maquiladora, les comenta orgulloso su aventura a un grupo de compañeros. Entre ellos se encontraba el avispado, Pancho “el menudero”, quien al escuchar el relato, se exalta y exclama ¡pero si serás pendejo Ramiro! ¿Qué crees que pasaste? Perplejo contesta el aludido, “la motocicleta que iban a arreglar”, -¡que arreglar ni que la tiznada, pasaste droga güey!

Hay una sacudida emocional en Ramiro, empieza a atar cabos -demasiado tarde-, a analizar las cosas extrañas y sin sentido, se pregunta ¿nadie sabía manejar motocicletas, y de que la iban a arreglar si trabaja bien? Un escalofrío recorre su piel, y, si, como dijo Pancho se da cuenta cabal de su pendejez.

Al día siguiente se presenta en la “supuesta” oficina, según él a reclamar, no había nadie ahí, reflexiona sobre la conveniencia de denunciar los hechos ante las autoridades y toma la mejor decisión ¡no hacerlo! Iba a exponer su vida, debido a la corrupción de las policías.

Surgen varias interrogantes; si lo detienen en el puente ¿le habrían creído las autoridades norteamericanas? ¿cómo un hombre de 22 años, puede ser tan inocente? ¿Cuántos presos habrá en prisión por hechos similares?

La historia -verídica- deja también reflexiones y enseñanzas; a) los hombres de experiencia debemos alertar a los jóvenes b) debemos inculcarles que sean recelosos y se cuiden a si mismos c) hacerlos entender que la vida es una jungla, que no es, ni nunca ha sido justa.

Autor: José Cruz Pérez Rucobo

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