Forense del INAH: la pira de Cocula, imposible

Publicado el febrero 22, 2015, Bajo Noticias, Política, Autor Gloriamlo.

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El sitio donde supuestamente quemaron a los normalistas en Cocula, Guerrero.
Foto: AP / Alejandrino González

Patricia Dávila
21 de Febrero de 2015

La ciencia se ensaña con las versiones del procurador de Jesús Murillo Karam. ¿Dónde están las hebillas de los normalistas presuntamente incinerados en Cocula? ¿Por qué no se quemaron los victimarios, si mil 600 grados centígrados convertirían toda la zona en un gigantesco horno? ¿Por qué no se incendió el basurero? ¿Dónde están las estructuras metálicas de las llantas usadas para prender el fuego? ¿De qué árboles salió la media tonelada de leña necesaria para la pira? ¿Por qué no hay grasa humana en el suelo? El perito del INAH Jorge Arturo Talavera lo tiene claro: “En el basurero no fueron incinerados los 43 estudiantes”.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Es falso que en el basurero de Cocula, Guerrero, hayan sido incinerados los 43 normalistas de Ayotzinapa, pues no existe evidencia científica de ello. En ese lugar, la Procuraduría General de la República (PGR) montó un “show” con el fin de apaciguar a los padres de familia y acallar su protesta. Incluso es posible que los restos óseos de Alexander Mora, identificados por la Universidad de Innsbruck, Austria, hayan sido sembrados por esa dependencia.

Jorge Arturo Talavera, integrante del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), resume: El gobierno privilegió el aspecto político en lugar del humano y no consideró el dolor de las víctimas. Este antropólogo físico también califica como una burla para los familiares de los estudiantes la “versión histórica” que dio el titular de la PGR, Jesús Murillo Karam, acerca del caso.

En su opinión, la falta de certezas científicas puede tumbar jurídicamente el caso Ayotzinapa y dejar en libertad a José Luis Abarca, exalcalde de Iguala; a su esposa, María de los Ángeles Pineda, y a los policías que supuestamente participaron en la desaparición.

Con 35 años de experiencia en esta materia, el investigador es contundente: “En el basurero no fueron incinerados los 43 estudiantes. Si así ocurrió, las autoridades deben mostrarnos científicamente que hay grasa humana en el suelo, y de eso la Procuraduría no ha dicho nada. Además, entre las muestras óseas la PGR presentó una corona dental que corresponde a una persona de más de 50 años, no a jóvenes de 18 a 20 años”.

De esta manera el antropólogo coincide con Alfonso Palacios Blanco, experto en incendios y explosivos, quien en noviembre pasado declaró a este semanario que en el cerro de Cocula no existió ninguna incineración /(Proceso 1979).

Talavera, quien desde 1998 está encargado de desarrollar el proyecto Estrategia Bioarqueológica para el Estudio del Resto Óseo Modificado Culturalmente, es especialista en analizar la violencia en el México prehispánico. Ha encontrado huellas de decapitación, sacrificio humano, desollamiento, manufactura de artefactos y adornos con huesos humanos. Él y su programa analizan la muerte violenta en el pasado.

En 2011, Talavera fue invitado por la PGR para investigar el caso de Rosendo Radilla, campesino desaparecido en Guerrero durante la “guerra sucia”: “En ese momento instauramos un simulacro de fosas clandestinas en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Con participación del equipo argentino (de forenses) recreábamos desde cómo hacer la prospección, la localización de una fosa, cómo excavarla, cómo registrarla, cómo hacer el embalaje, la cadena de custodia y, al final, cómo hacer el análisis científico de los restos óseos, o sea, interpretar el hecho: si se trataba de un caso de secuestro, violación o lo que fuera”. Trabajó con esqueletos reales para establecer la edad, el sexo y las fracturas de los restos.

(Fragmento del reportaje que se publica en la revista Proceso 1999, ya en circulación)

Fuente: proceso.com.mx
Post: Gloriamlo

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