Gobierno invertirá en armas “especiales” para el Ejército; cada fusil cuesta 4 mil 682, hacen falta 27 mil

Publicado el marzo 18, 2015, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.

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Por: Eridani Palestino

(18 de marzo de 2015).- La Secretaria de Defensa Nacional (Sedena), se fijó, como meta para este 2018, invertir 500 millones de pesos para fabricar nuevas armas para el Ejército Mexicano. La FX-05 Xiuhcóatl, mejor conocida como serpiente de fuego en lengua náhuatl, tiene un costo promedio de 4 mil 682 pesos por pieza.

En 2014 apenas se fabricaron 12 mil fusiles de este tipo y, para alcanzar los 109 mil que le faltan, la producción deberá ascender, a partir de ya, a 27 mil 250 al año. Estos no son rifles secundarios o alternativos, éstas son las que usarán los soldados mexicanos en las eventuales misiones de cascos azules de la ONU.

En diciembre del 2013 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Plan de Defensa Nacional 2013-2018 en donde se fijó el objetivo de contar con los 121 mil fusiles FX-05 que faltaban para el 2018. Un año después, aún faltan por fabricar más de 100 mil.

Sin embargo, en los recortes al presupuesto anunciados para este año, por el gobierno debido a la situación económica, el de la Sedena es el mayor de las dependencias del gabinete de seguridad: mil 200 millones de pesos.

En comparación con los fusiles alemanes G3 Heckler & Koch (H&L) que tienen la mayoría de los militares, la escopeta serpiente de fuego dispara hasta 100 balas más rápido y pesa medio kilo menos; su calibre 5.56 es el que usan los ejércitos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y aunque la bala es más pequeña que el 7.62 del G3, resulta más ligera.

Esta tecnología mexicana forma parte del proyecto, que las fuerzas castrenses pusieron en marcha en el 2013,bajo el nombre Sistema de Accionamiento Remoto de Armas de fuego SARAF-BALAM1. El objetivo es dar un dispositivo que le permita desde una posición segura disparar una torreta armada, ya sea desde dentro de un vehículo o en una posición remota.

Antes las presiones, prefieren hacer sus armas

El caso Ayotzinapa, destapó muchas vertientes a nivel internacional. Es por eso, que en enero de este año, legisladores alemanes exigieron cese al intercambio de armas entre el gobierno de Angela Merkel y Enrique Peña Nieto.

El partido alemán, Los Verdes solicitó al Estado alemán, no vender armas a México, pues considera que el acceso a las armas, fue parte de los motivos que ocasionó la desaparición de los 43 estudiantes en Iguala, Guerrero.

De acuerdo con el semanario Der Spiegel, tras la desaparición de los normalistas, se confiscaron “decenas de fusiles de asalto del tipo G36″ que se mantenían en posesión de la policía. Según se indica, el gobierno alemán concedió de 2005 a 2007, permisos para la exportación de fusiles G36, con la condición de que éstos se destinaran a regiones pacíficas.

Guerrero, ¿pacífico?

Der Spiegel destaca que el estado de Guerrero no es una región pacífica. Por ello, el diputado de Los Verdes, Hans-Christian Ströbele, sostiene que: “La regulación de las exportaciones de armamento alemán establece que un país que vulnera el destino final del material no puede conseguir ningún nuevo permiso”.

El pasado 25 de diciembre, diversas organizaciones sociales y padres de los normalistas, se dieron cita a las afueras de la embajada de Alemania en la Ciudad de México, para exigir al Estado alemán que deje de vender armas al país.

Según denunció, Felipe de la Cruz, vocero de los padres de los normalistas: la Procuraduría General de la República (PGR) les informó que durante las investigaciones se detectó que las armas con las que presuntamente fueron asesinados los estudiantes “son de origen alemán”.

En tanto, Vidulfo Rosales, abogado del caso Ayotzinapa, informó que en la lista de los estados a los que no deben llegar las armas alemanas, están: Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Chihuahua y Michoacán.

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