De la protesta a la Justicia

Publicado el marzo 22, 2015, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.

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Arely Gómez, titular de la PGR.
Foto: Eduardo Miranda

MÉXICO, D.F. (Proceso).- 1. La Justicia es el recurso de los débiles para atarle las manos al Poder. En cambio para el Poder, la Injusticia es el instrumento más eficaz para acrecentarse.

La Justicia pone por encima de los poderosos leyes que los limitan. En cambio la Injusticia les permite hacer su santa voluntad, robar al erario, sobornar, intimidar; y así acrecentar su Poder.

2. Por eso en México una mayoría de ciudadanos nos hemos convencido de que una Democracia no es una Democracia sin un sistema de justicia. Y por eso mismo este presidente se resiste a implementar instituciones de justicia verdaderas.

Nombra a un subordinado como secretario de la Función Pública. Nombra a una priista como procuradora. Lo que estamos viendo no es sólo la resistencia a democratizar nuestra incipiente Democracia: es un plan para re-centralizar el Poder: para regresar al priato autoritario del siglo XX. A un orden con corrupción y con Injusticia.

3. Y por lo mismo ningún partido político se ha puesto realmente a exigir la Justicia.

Cada partido de los que hoy existen, prefiere su 20% del voto y las prebendas y ganancias corruptas que vienen con ello, que encabezar en serio una lucha que los pondría en sintonía con la población entera: la lucha por la Justicia. Tiempos de una casta política acobardada ante el resurgimiento del México autoritario.

4. Bueno entonces, si desde dentro del sistema político no vendrá la Justicia, ¿cómo formar un sistema de justicia desde afuera del sistema político? Esa es la pregunta que ahora debería convocar a los ciudadanos.

Las protestas nos han puesto de acuerdo en lo que deseamos los muchos. La pregunta es cómo pasar de la protesta a los hechos.

5. Entre la protesta y los hechos hay varios obstáculos. La primera es el maximalismo.

Los que quieren refundar la Nación y redactar una nueva Constitución prefieren la pulcritud de la utopía que nunca llegará a la suciedad de la realidad, que llegará siempre imperfecta.

Son inercias de una Izquierda con el fracaso tatuado en la frente. Con el martirio en el ADN. En este momento una nueva Constitución no es un acuerdo social, como sí lo es la necesidad de Justicia. Para ser factible una nueva Constitución tendría que mediar una Revolución, las balas, la destrucción: muy pocos queremos eso.

Seamos impuros: pidamos lo posible: no confundamos la política con la religión: pongamos aparte las ideologías maximalistas: la Justicia no es un asunto de la Derecha o de la Izquierda: la Justicia está por encima de las facciones.

6. El otro obstáculo es eternizar la protesta.

Por supuesto hay que impedir que el agua se privatice porque luego seguirá la privatización del aire. Lo digo en broma y no: algo inventarán nuestros neoliberales para cobrarnos hasta respirar, en su afán por venderlo todo, desarmar el país y vender sus partes. Pero confundir nuestro acuerdo sobre la necesidad de la Justicia con la lucha contra los detalles de la Injusticia, es jugar el juego del Poder actual.

Puede uno imaginarse la alegría en la Presidencia de que ahora ocupe los espacios de la protesta tal nombramiento, tal otro pequeño asunto, tal otro pequeño asunto.

La lucha por la Justicia no debe desaparecer del lenguaje de la ciudadanía. La lucha por la Justicia debe estar en la primera pancarta de cada marcha. Y debe ser la caldera donde el vapor de la indignación no deje de concentrarse para echar a andar el tren de los hechos.

7. ¿Cómo entonces caminar hacia un solo objetivo: la Justicia?

En estas páginas he propuesto la formación de una Fiscalía para la Justicia desde el espacio de la sociedad civil. He propuesto que sea diseñada por juristas y que luego sea aprobada en un plebiscito, para luego pasar a exigirle al gobierno su sustento económico y su validación. Acá la liga con la propuesta completa. http://www.proceso.com.mx/?p=397314

Tal vez no sea la mejor propuesta posible. Tal vez hay mejores propuestas en mejores mentes. Tal vez es el momento de que se publiquen varias formas de crear ese instrumento. Pero si así sucediera, habría que decantarse todos por un solo instrumento, así sea imperfecto, para empujarlo juntos.

8. Un instrumento para la Justicia en México cambiaría la textura de todas las transacciones sociales y renovaría nuestra confianza en el país.

Un instrumento que ejerza la Justicia sería el paso civilizatorio más importante de nuestra historia contemporánea. La frase no es mía, es de Carlos Monsiváis.

En cambio la Injusticia de hoy sólo nos asegura un lento deterioro de todo el edificio del país. La corrupción de cada transacción social. Las elecciones. La venta del derecho a explotación del petróleo. Las licitaciones. Y un horrendo etcétera. Y el regreso al autoritarismo, disfrazado de Democracia.

Este texto es un mensaje dentro de una botella lanzada al mar. Ya se verá si algún lector, alguna lectora, recoge la invitación de apoyar la Fiscalía para la Justicia o de proponer otro instrumento, que en todo caso deberá tener dos características. Que nazca de la sociedad y que sea independiente de los poderosos, a los que deberá vigilar.

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