Aquí no pasa nada

Publicado el abril 6, 2015, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.

Por Alejandro Páez Varela

José Murat se apareció, quitado de la pena, por las calles de Miami. Chanclas, camisa azul, el alma tranquila. The New York Times exhibió su riqueza, venida de sabe Dios dónde, y él, creador del Pacto por México, se desayuna su Domingo de Pascua en el Aventura Mall.

Que se sepa, nadie en México lo investiga. Que se sepa, su fortuna no levantó sospecha de nadie aquí.

La desfachatez es el signo de estos tiempos. Y a un episodio de impunidad, le sigue el otro.

David Korenfeld toma un helicóptero del Gobierno federal y lo usa para sus propósitos personales, y qué. Si existe una “casa blanca” o una casa Malinalco; si las cabezas del gobierno al que sirve son igual que él, ¿a quién le tiene que dar explicaciones? A nadie.

Entonces se abre la cartera como quien soborna a un agente de tránsito y dice: sí, sí, ¿cuánto es? Él mismo se fija un castigo mientras desliza los dedos por los billetes. Para callarle el hocico a los que lo critican, da una bofetada con un puñado de lo que le sobra. Y listo. No pasa nada.

Al Gobernador de Chihuahua, César Duarte, le descubren un banco fondeado con dinero del estado. Y en la siguiente escena, es orador de un evento en Los Pinos. Y luego, semanas después, lo visita en Secretario de Hacienda, Luis Videgaray. Y qué.

Carlos Slim y Ricardo Salinas Pliego son acusados de pagar sobornos a un ex Ministro en Brasil, reporta la prensa en aquél país. Y poco antes se sabe que Gabino Antonio Fraga Peña, quien estuvo relacionado con el caso Monex en 2012 y fue coordinador en la campaña del PRI que llevó a Enrique Peña Nieto a la Presidencia, es investigado en España.

Los romanos crearon el Senado; lo inventaron para representar al pueblo y para darle brillo a la democracia siglos antes de Cristo. Una tradición vuelta una burla en México: son los terrenos de gente como Carlos Romero Deschamps. Imagínense. Poco qué agregar.

Esta es la Roma que vivimos.

Una Roma que arde mientras todos, o casi todos, tocamos el harpa.

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