Conspiración contra AL. Democracia en quiebra. Urge cambio de modelo.

Publicado el abril 14, 2015, Bajo Columna de opinión, Autor Ocelotl.

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La Jornada / México SA / Carlos Fernández-Vega

No descubre el hilo negro ni nada que se le parezca, pero la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, de nueva cuenta pone el dedo en la llaga: la desigualdad conspira contra las democracias en América Latina y el Caribe.

Lo anterior es una advertencia más que atendible, porque América Latina y el Caribe es la región más desigual del planeta, como reconocen y advierten la ONU y la propia Cepal. Si a ello se añade que la mayoría de los llamados gobiernos democráticos de Latinoamérica llevan años sin dar resultados positivos y tangibles para su población (México a la cabeza de ellos) y aplican políticas públicas que sólo ahondan la de por sí enorme desigualdad, entonces la conspiración referida por Alicia Bárcena no sólo está más que armada, sino que va en caballo de hacienda.

La secretaria ejecutiva de la Cepal reconoce que la crisis quebró la continuidad de un modelo de mercado que se asocia a tres décadas de concentración de riqueza. La deuda histórica, socialmente hablando, tiene tres dimensiones en tensión: la cultura de privilegios vs. la cultura de la igualdad-acción colectiva; la desigual distribución de ganancias de productividad entre el capital y el trabajo, y el rentismo-extractivismo contra la gobernanza de los recursos naturales y sostenibilidad ambiental.

América Latina, dice, se encuentra en una encrucijada, porque luego de varios años de buen comportamiento económico (salvado el mexicano), la región enfrenta un contexto externo más difícil y con menor dinamismo económico. Es preciso redoblar esfuerzos para lograr un desarrollo con horizonte estratégico a través del cambio estructural e inversión en capacidades humanas. El Estado debe seguir imprimiendo mayor progresividad a las políticas fiscales y el gasto público, con mejor institucionalidad que promueva la igualdad en sus diversos ámbitos. La sostenibilidad ambiental es impostergable, requiere amplios acuerdos y plantea desafíos a los patrones de consumo y de producción.

La inclusión social y el dinamismo económico no deben estar reñidos entre sí, señala Alicia Bárcena, y subraya que la ruta es crecer para igualar e igualar para crecer. ¿Cómo? Con políticas macroeconómicas (fiscales, monetarias y cambiarias) que mitiguen la volatilidad e incentiven la inversión; con políticas industriales que cierren brechas internas y externas; con sostenibilidad ambiental para cambiar patrones de producción y consumo.

Lo anterior, junto con la universalización de derechos y prestaciones sociales, la inclusión desde el sistema laboral, mayor convergencia productiva y territorial e integración regional productiva. En pocas palabras, con un mejor Estado para redistribuir, regular y fiscalizar, es decir, lo contrario a lo que hoy se observa en la mayoría de América Latina.

La desaceleración económica y comercial sugiere escenarios futuros de menor crecimiento, dice la secretaria ejecutiva de la Cepal, y para revertir la desaceleración y dinamizar el crecimiento económico en un entorno externo complejo, “es necesario y urgente reactivar la demanda interna, con énfasis en la inversión; aumentar la productividad y competitividad; avanzar en la diversificación de la estructura productiva y de la canasta exportadora. Para ello se requiere expandir las políticas macroeconómicas contra-cíclicas, avanzar en reforma fiscal, cautelar gasto público y potenciar la integración regional.

La inversión es clave para el desarrollo, y hay que orientarla hacia la infraestructura, la investigación, la ciencia y la innovación. De igual forma, en instituciones bancarias para el desarrollo, con financiamiento inclusivo, y en matrices más limpias desde el punto de vista ambiental.

La secretaria ejecutiva de la Cepal anota que se vive una nueva revolución tecnológica que transforma sectores, bienes y procesos, y redefine las bases de la competitividad internacional. El deterioro del medio ambiente ha situado el tema de la sostenibilidad como prioridad de la agenda de desarrollo. Las crisis en las economías avanzadas y el creciente peso de las economías asiáticas obligan a repensar las formas de inserción y cooperación internacional.

Para América Latina es, dice, la hora de la integración productiva, que es un proceso multidimensional: económico, político, social, cultural y ambiental. La dimensión productiva como eje estratégico de la integración regional nos lleva a articular cadenas de valor regionales. Para reducir la desigualdad, además de establecer políticas sociales, es necesario cambiar la estructura productiva y exportadora, creando empleos de calidad y transitando hacia actividades de mayor sofisticación. El espacio regional es el más conducente a esa transformación.

Por lo que toca a lo social, Alicia Bárcena considera que es urgente consolidar el gasto público como instrumento de política fiscal contracíclica con un ejercicio más eficiente, que incluya la universalidad gradual de la protección social y la creación de espacios para el financiamiento del gasto social. Diseñar una nueva generación de políticas sociales asociadas a la inversión social con instrumentos y mecanismos que aumenten su eficacia, eficiencia, impacto y sostenibilidad; inversión en innovación, educación y empleo dirigida a los segmentos juveniles, generando bases sólidas para el logro de los objetivos de cambio estructural para la igualdad, y políticas activas de cuidado y liberación de tiempo para la inserción laboral plena de las mujeres.

Lo anterior incluye, desde luego, un sistema de educación superior que apoye el crecimiento con igualdad: fortalecer la calidad del sistema de educación superior es clave para contar con mejores competencias disponibles; se requiere regular la acreditación de la calidad de las instituciones de formación; reducir las altas tasas de deserción en este nivel; desarrollar alternativas de educación post-secundaria no universitaria, vinculadas con el mercado laboral y el manejo y gobernanza de los recursos naturales. En síntesis, propone Bárcenas, de lo que se trata es de crear una nueva ecuación Estado-Mercado-Sociedad.

Las rebanadas del pastel

Muchas sonrisas, inagotable intercambio de piropos, fotografías por aquí y por allá, pero concretamente ni un solo acuerdo para dar por concluido el ilegal bloqueo contra la isla que se prolonga por más de medio siglo, que es el punto elemental para el restablecimiento de relaciones diplomáticas.

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D.R.: cfvmexico_sa@hotmail.com

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