Palacio de Bellas Artes, en renta como un salón de fiestas más

Publicado el mayo 14, 2015, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.

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El Palacio de Bellas Artes se puede alquilar como cualquier salón de fiestas o foro para eventos particulares. Quien sea: persona, empresa o asociación, puede organizar su propio festejo o evento exclusivo o negocio dentro del recinto cultural más importante del país. El único requisito es pagar la renta. Así, frecuentemente son reservados los diversos espacios del Palacio desde una terraza hasta la Sala Principal para conciertos privados, presentaciones personales, celebraciones partidistas.

Políticos y empresas como God is Music y Erreele Producciones rentan en menos de 50 mil pesos el recinto para organizar conciertos de cantantes populares y obtienen ganancias por boletaje y venta de discos. En lo que va del sexenio, el máximo escenario cultural de México se ha alquilado en 46 ocasiones para eventos privados. Recibió por ellos apenas 3 millones 886 mil pesos

Domingo por la tarde. Desde la Alameda Central se percibe un ambiente extraño. Entre los paseantes recurrentes se entremezclan decenas de hombres y mujeres uniformados con saco azul y corbata roja, con audífonos de chícharo y las miradas examinadoras. Revisan de arriba abajo a todo el que camine por Avenida Juárez, desde el Hotel Hilton hasta la explanada del Palacio de Bellas Artes.

Sólo una de las tres puertas frontales del recinto está abierta, es la principal, y está custodiada por un puñado de alguaciles ataviados con el mismo saco azul, la misma corbata roja y con el mismo chícharo de cable blanco enroscado. Nadie puede entrar; nadie que no tenga invitación y además vaya vestido de gala o traje de etiqueta.

A un costado del edificio, un grupo de jóvenes de blanco llevan charolas, platos, pequeñas mesas; cargan paquetes de refrescos, bolsas de hielo, cajas con comida, cajas con botellas. Van y vienen, sudan, gesticulan, resoplan. Banquete e invitados llegan al mismo tiempo pero entran por diferentes puertas.

Es domingo por la tarde y a nadie le avisaron que el Palacio de Bellas Artes había sido alquilado para una celebración particular; en ningún lado se anunció que las puertas se cerrarían para que un grupo de afortunados brindaran, se tomaran selfies y cenaran, sin perturbaciones ni molestias, bajo la cúpulas y sobre el mármol del recinto considerado como la catedral cultural de México… ahora convertido en un salón de fiestas más.

El Palacio, en renta a pedazos
Si usted canta, pinta, baila, toca algún instrumento o tiene una banda o grupo de lo que sea; si se siente artista y sueña con presentarse en el foro más importante del país, no necesita esperar hasta que la comunidad cultural lo reconozca con homenajes, invitaciones o premios. No hace falta, no es necesario: puede rentar su propio espacio en el Palacio de Bellas Artes.

Dependiendo del capital con el que disponga o de la bondad de su mecenas, es posible alquilar la sala que desee –desde la Adamo Boari hasta la Principal–, e invitar a sus amigos o incluso venderles boletos y después presumir que su arte fue derrochado y admirado en la mismísima meca mexicana de la cultura. O si prefiere simplemente celebrar un aniversario o saber qué se siente decir ¡salud! en el vestíbulo, entre las columnas, arropado por los murales de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Roberto Montenegro, Rufino Tamayo, Manuel Rodríguez Lozano y Guillermo González Camarena; o que la Orquesta Sinfónica Nacional toque sólo para usted y sus conocidos, también se puede.

El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBA) lo permite y le facilita las cosas: para actuar o disfrutar de un show exclusivo en el Palacio basta con pagar. Nada más.

Esto ocurre a menudo, y la oportunidad la han aprovechado diversos artistas y casas productoras; también organizaciones sociales, partidos políticos y empresas que han arrendado a pedazos el recinto.

Durante los 2 primeros años del sexenio de Enrique Peña Nieto, los distintos espacios del Palacio de Bellas Artes han sido reservados decenas de veces por cantantes y grupos que deseaban dejar constancia de haber actuado ahí; por promotores en busca de hacer negocios rentando la Sala Principal y quedándose con la venta en taquilla; por servidores públicos que escriben libros y los presentan ahí con cargo al erario; por partidos políticos y asociaciones que celebran sus aniversarios con conciertos exclusivos de la Orquesta Sinfónica Nacional…

En total, 46 eventos registra el Palacio de Bellas Artes. Y varios de ellos han sido conciertos que generarn recursos por venta de boletos y venta de miles de discos de conciertos en vivo, al INBA sólo han ingresado 3 millones 886 mil 843.22 pesos.

Todo ello se desprende del medio millar de documentos que el propio INBA entregó a Contralínea en respuesta a la solicitud 1116100036214 presentada por este semanario.

El que un concierto o un espectáculo esté anunciado en la cartelera normal, el que los programas de mano y las banderolas colgadas en las inmediaciones tengan los logtipos del INBA y del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) no significa necesariamente que sea un evento emprendido por la propia administración del recinto por su valor artístico.

Quien vea la programación del Palacio no lo advertirá, pues no habrá ningún anuncio o aclaración sobre la organización privada del evento. Al contrario: el INBA hace lo posible para que no se note.

Según el Instituto, el alquiler de espacios del Palacio de Bellas Artes es un “servicio” más. ¿Y quién o quiénes pueden rentar a pedazos el recinto?: “Cualquier persona o su representante”, aclara el ente dependiente del Conaculta.

En los contratos, el INBA se basa en “las disposiciones” del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, “que establece como una de sus metas nacionales […] ampliar el acceso a la cultura como medio para la formación integral de los ciudadanos”.

Y según el Instituto, tal disposición se cumple alquilando a tajadas el Palacio de Bellas Artes, poniéndolo a disposición del que tenga los recursos económicos suficientes para darse un baño de arte en el recinto cultural más emblemático del país. Incluso a los arrendatarios no los llama clientes; en los contratos se refiere a ellos como “colaboradores”.

La Sala Manuel M Ponce es una de las más solicitadas. Por 9 mil 313 pesos ha sido reservado para seminarios, conferencias de prensa, presentaciones de libros, conciertos, bailables, entregas de premios, condecoraciones…

Notable fue el caso de Marco Antonio Mendoza Bustamante, director de Comunicación y Cultura del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) y autor del libro Por Siempre Tollantzinco.

Mendoza Bustamante, junto con la propia directora del Consejo, Carolina Viggiano Austria –hoy candidata a diputada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI)–, presentaron la publicación el 27 de noviembre de 2014 en la Manuel M Ponce.

El autor y servidor público reservó la sala, pero los 9 mil 500 pesos no salieron de su bolsillo. Quien pagó la cuenta fue el Conafe, del cual Mendoza Bustamante es también su apoderado legal.

Lo mismo ha ocurrido con la Sala Adamo Boari, sólo que ésta es arrendada a un costo menor: 4 mil 700 pesos. Las Terrazas Oriente y Poniente han sido utilizadas para celebrar fin de cursos, aniversarios; cocteles antes o después de alguna ceremonia o evento en otra sala, banquetes, brindis… por 4 mil 655 pesos de alquiler.

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