Morena se convierte en el factor central del cambio democrático en el país

Publicado el junio 10, 2015, Bajo Opinión, Autor LluviadeCafe.

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REVOLUCION 3.0 Guillermo Fabela Quiñones

Los comicios del pasado domingo refrendaron la falta de voluntad del grupo en el poder para hacer avanzar la democracia en el país. Aunque también se confirmó que las clases mayoritarias carecen de interés por involucrarse en la vida política y así lograr cambios democráticos que sean favorables a sus legítimos intereses. Avanza la degradación del sistema político mexicano, cuyas consecuencias más dramáticas se aprecian en la facilidad con que las capas más desprotegidas de la población venden su voto por migajas, situación que ha permitido a la derecha mantener su hegemonía y afianzar un círculo vicioso del que no será fácil salir.

Así se advierte por el cinismo del que ha hecho gala el Partido Verde, pero sobre todo por la falta de autoridad del Instituto Nacional Electoral (INE) para hacer valer leyes y reglamentos en la materia. Aun así, los niveles de abstencionismo no han crecido, aunque es un hecho que se encuentran en tasas preocupantes, pues los gobernantes apenas cuentan con un tercio de los votos que debieran recibir para tener una legitimidad avalada en las urnas. Sin embargo, la burocracia dorada presume que “avanza la democracia”, a pesar de que los hechos cotidianos demuestran lo contrario.

Lo que sí es un claro indicio de que la gente sigue apostándole a la vía democrática, aunque la oligarquía se empeña en construir un régimen autoritario, es la aceptación del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en vastos sectores no sólo populares, sino de las clases medias, como quedó demostrado en los comicios del pasado domingo. Se rebasaron expectativas, pese a las ruindades de la derecha en el poder, a las que se sumó abiertamente el PRD. Quedó demostrado que la sociedad mayoritaria quiere que haya un régimen democrático, que sirva de muro de contención a la voracidad de la élite oligárquica y de factor inhibitorio de tentaciones fascistas, a las cuales ha estado cediendo en los últimos treinta años.

Morena aceptó las reglas del juego impuestas por el sistema político, para demostrar que su idea del cambio social es por la ruta de la legalidad, aunque sea la más larga y compleja. Aun así, en los pasados comicios se comprobó que con todo en contra, la gran mayoría de la sociedad rechazó las provocaciones de un sistema antidemocrático en plena decadencia y descomposición. De ahí que vean en Morena la vía de salida a un estado de cosas que está aniquilando al país. Ya quedó claro hasta para las clases medias que el verdadero “peligro para México” es la mafia en el poder, la cual se beneficia con la corrupción sin freno y con el hambre del pueblo.

La gran paradoja es que mientras más se afirme la marcha de Morena en el contexto nacional, más problemas habrá de enfrentar, empezando por los que le provoque la “izquierda” con el fin de aprovechar la coyuntura y tratar de obtener más beneficios del grupo en el poder, como lo demostró el PRD al sumarse al mal llamado Pacto por México. Esto lo sabe muy bien la burocracia dorada, y desde luego los intelectuales orgánicos al servicio de la oligarquía, por lo que harán todo lo que sea necesario para evitar que Morena siga fortaleciéndose para competir en las elecciones federales del 2018 con posibilidades de éxito fuera de duda.

Sin embargo, la realidad favorece las posibilidades de que Morena se convierta en el factor central del cambio democrático en el país, no sólo por la bancarrota de un régimen lastrado por la corrupción y la ilegitimidad, sino porque la misma “izquierda” se verá forzada a ver en Morena una tabla de salvación en pleno naufragio. De ahí la conveniencia de organizar un nuevo Frente Amplio Democrático, encabezado por Morena; obviamente, tendrá que corregir los errores cometidos en el reciente proceso electoral, presentar un proyecto de país viable, con visión de futuro y verdaderamente progresista.

Está claro que la ciudadanía no quiere la violencia, sino una democracia verdadera donde lo natural sean los equilibrios sociales y políticos y que la economía sirva a la nación, no sólo a unas cuantas familias ajenas a los intereses patrios. Pero si esta minoría voraz y mezquina sigue apegada a procedimientos y actitudes fascistas, seguramente la paciencia y voluntad pacifista del pueblo se agotará, como ya está sucediendo en algunas partes del país.

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