Recuento electoral 2015 por @abeloseguera

Publicado el junio 15, 2015, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

PARTIDOS

POR: ABEL OSEGUERA KERNION

Las elecciones de la semana pasada dejaron tras de sí, además de un montón de basura electoral, serias experiencias que debemos tomar en cuenta. Como siempre las elecciones dejan un rastro de alegrías, llantos, corajes, sorpresas y decepciones. En este caso fue la incertidumbre la que reinó sobre la misma.

El PRI enfrentaba una elección muy complicada, los desaciertos en materia económica y los escándalos presidenciales ponían contra la pared a los candidatos del priístas. Sin embargo el presidente Peña Nieto debe estar muy satisfecho con el resultado electoral, aun cuando hubo serios reveses en Nuevo León, Guadalajara, Distrito Federal y otros lugares.

En la realidad de las naciones, los reveses y las vueltas del poder deben entenderse como parte de la salud democrática y por tanto el resultado de una elección significa tan solo un éxito o fracaso temporal. No podemos sacar conclusiones a futuro. Por eso entender el resultado de ésta elección en la cual el PRI mantuvo la mayoría en el Congreso y le da un respiro al presidente para seguir sin sobresaltos su gobierno, deberá por fuerza ser un aliciente para las fuerzas de oposición para redoblar esfuerzos y volverse una opción electoral seria y sobre todo convencer al electorado de las virtudes de su política particular. Digo esto; porque en esta elección, la ciudadanía envió un mensaje muy claro de que piensa sobre el quehacer político. Y los partidos, todos, ganadores y perdedores, están obligados a tomar muy en cuenta los errores y aciertos cometidos por unos y otros.

En el caso del PRI, su estrategia de desmotivar el voto y correr la visión hacia el electorado que todos los partidos son iguales, le sirvió para ganar carros completos como en Tamaulipas y Coahuila, donde la participación ciudadana estuvo por debajo del 40 por ciento.

Sin embargo en Nuevo León esa misma estrategia sirvió para su derrota, ya que Jaime Rodríguez ganó de manera contundente al no pesar sobre sí la marca de algún partido. Cabe aclarar, en Nuevo León la Broncomanía acercó al 70 por ciento de los neoleoneses a las urnas. Ante tal avenida de votantes, las estructuras electorales del PRI y el PAN quedaron totalmente rebasadas. Por eso queda claro que cuando el pueblo sale a votar las estructuras partidarias están totalmente a merced de la voluntad popular. Pero para que esto suceda los candidatos deberán por fuerza imponer una imagen solidaria, popular, pero sobre todo dejar implícito en el sentimiento popular que se tienen las posibilidades reales de ganar. Tan así lo entienden los dirigentes y estrategas partidarios que usan las encuestas como publicidad electoral.

Una de las lecciones más importantes que deberán captar claramente los partidos fue que los grandes perdedores de esta elección; el PAN y el PRD fueron quienes pactaron con el gobierno federal, dejaron, a la vista de los electores, de ser una opción de oposición. Vamos, al pactar con el gobierno federal causaron divisiones internas y muchos electores los percibieron como vendidos con el gobierno.

La factura se las cobraron en esta elección, sobre todo al PRD en el Distrito Federal, bastión histórico de este partido. Pero el PRD, pactar con el gobierno no fue su único error, cometió en los últimos años una seguidilla de errores garrafales. Como el haber designado candidatos de dudosa reputación como Ángel Aguirre al gobierno de Guerrero y Abarca a Iguala solo porque garantizaban el triunfo electoral. El resultado fue evidente. Lo mismo le ocurre al PRI con Fausto Vallejo en Michoacán. Y si el PRD se quiere colgar el triunfo electoral en Michoacán, están muy equivocados. Aureoles gana Michoacán gracias al respaldo que recibió por parte del Ingeniero Cárdenas, a quien los michoacanos respetan, aprecian y además también había renunciado al PRD.

En el caso de Nuevo León el PRI apostó a imponer su maquinaria electoral y falló rotundamente, pues creyó que no importaba la candidata fuese desangelada, con una imagen regular y nula experiencia. Sabían el PAN estaba muy desgastado y no cumplieron cabalmente con el rigor que merece ser candidato a una gubernatura tan importante. Pero sobre todo en la elección de Nuevo León nos deja ‘‘El Bronco’’ un claro mensaje que la televisión, la radio y los medios paleros están plenamente identificados por el pueblo y conocen sus artimañas. De tal manera, las grandes televisoras sufrieron un serio revés en su credibilidad y sobre todo perdieron, ante los partidos y el gobierno, el poder que habían ganado desde el gobierno de la mercadotecnia; el de Fox.

Ahora bien, en Tamaulipas el efecto Bronco no permeó por una sencilla razón, en Tamaulipas no había elecciones locales concurrentes. Pero además, la gente no salió a votar, dejando manga abierta a la estructura priísta. Dicho sea de paso el gobernador Egidio Torre, debe estar de plácemes por haberle cumplido a su partido, ya que hace tres años había perdido el estado.

Otra de las cosas que seguramente cambiarán en Nuevo León y debe por fuerza preocupar a los hombres de negocios sexenales es que con el Bronco en la gubernatura seguramente el proyecto del acueducto Pánuco- Monterrey se irá por la borda. Cosa buena, pues a todas luces era un elefante blanco que debilitaría de forma importante las finanzas de Nuevo León.

En esta elección también se midieron varios partidos de nuevo inicio; Morena, Humanista y Encuentro social. Independientemente que el Humanista no sobrevivió y con él parece irse también el PT, Morena si pudo lograr importantes triunfos. En el DF, Morena arrebató de manera contundente la supremacía al PRD. Quizá los capitalinos, ciudadanos siempre muy bien informados y con un alto sentido cívico, entendieron claramente que el PRD ya no representaba fielmente a la izquierda. El haber hecho Jefe de Gobierno a Mancera, quien jamás había pertenecido a ninguna expresión izquierdista y quien ganó la nominación del PRD tan solo, como igual que Aguirre y Abarca en Guerrero, por estar mejor posicionado en las encuestas, ha ejercido un gobierno demasiado cercano al gobierno federal, pero sobre todo ha cometido errores importantes en la conducción del gobierno.

Es claro que la forma como manejó lo de la ruta 12 para deshacerse de los aliados estratégicos de Marcelo y el uso de los granaderos para abatir las manifestaciones contra el gobierno federal le costaron la derrota en esta elección. Y si bien Morena es ahora la cuarta fuerza nacional, también muchos esperábamos hubiese sido la tercera. En el norte del país Morena está prácticamente desaparecida. Como si el esfuerzo se hubiese concentrado solo en el centro y los responsables de los comités estatales solo estuviesen supeditados al trabajo de AMLO. Lo mismo ocurrió en Tabasco, tierra de AMLO y donde se esperaban mejores resultados.

Para muchos Morena fue el gran triunfador, yo no lo veo así, pues Morena es en realidad la única fuerza política que se ha mostrado como una real oposición. Por eso la separación del PRD, pero le falta concretar, ser más ejecutivos, buscar candidatos con mejores perfiles, claro, sin cometer los errores del PRD, que por ganar se alejan de su vocación partidaria con las consecuentes desgracias.

La construcción de una nación es un ejercicio constante dónde a mayor participación de los ciudadanos mejores resultados de gobierno tenemos. No podemos quejarnos de la clase política si al final llegaron porque así lo quisimos los ciudadanos, o con nuestro voto o por nuestra apatía cívica. Para muestra está Tamaulipas, lugar donde, quizá a los tamaulipecos nos gusta tanto hablar de secuestros, violaciones, asaltos, cobros de piso, asesinatos, balaceras, que votamos por los políticos que nos seguirán dando de qué hablar.

abeloseguerakernion

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