Comandante Toño: asesinado por luchar

Publicado el Junio 16, 2015, Bajo Nacional, Noticias, Autor Ocelotl.

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15 junio, 2015
Con información de Ludovic Bonlieux
Fotografías de Andalucía Knoll

1 de junio de 2015

Después de que integrantes del Movimiento Popular Guerrerense (MPG) quemaran boletas electorales, fueron desalojados del ayuntamiento municipal, el cual estaba ocupado desde octubre de 2014 en protesta por la desaparición de los 43 normalistas. Los integrantes del MPG y organizaciones sociales fueron desalojados por civiles armados, integrantes de los sitios de taxis «Taxis Juárez» y «Señor del Nicho». El grupo de choque pudo haber sido apoyado por elementos del ejército vestidos de civil.

5 de junio de 2015

Por la mañana, aproximadamente a las 10 –a dos días de las elecciones– el MPG, reforzado por contingentes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores del Estado de Guerrero (CETEG), estuvo realizando un bloqueo en la gasolinera de Altamahac, ubicada en la salida oriente de la ciudad. Llegó al lugar un pequeño contingente de antimotines de la policía federal con una actitud agresiva. Se desarrolló un combate a pedradas entre los manifestantes y los policías. Esos últimos tuvieron que replegarse. Los manifestantes contaron con por lo menos 4 heridos leves, detuvieron a un policía y quemaron una camioneta oficial.

Más tarde, los manifestantes se dirigieron hacia el centro de Tlapa con la intención de llegar hasta la escuela Normal donde habían establecido su centro operativo después de que fueran expulsados del ayuntamiento. Juan Tenorio, uno de los líderes del movimiento, explicó que no tenían la intención de tomar de nuevo el palacio municipal, tampoco de enfrentarse con la población civil (los integrantes de los sitios de taxis), sólo querían llegar hasta la Normal.

Al llegar al nivel de la terminal de autobuses, en la calle Morelos, los manifestantes tuvieron que huir viendo que antimotines estatales apoyados por civiles armados con machetes y palos se dirigían a reprimirlos con lujo de violencia.

No se sabe bien el número de heridos. Sin embargo, dos fueron bien identificados, Juan Tenorio y Juan Sánchez, ya que fueron detenidos por los civiles y los policías y llevados hasta el palacio municipal donde fueron exhibidos a la población, sin tener atención médica ya que el primero tenía un machetazo en la cabeza y un brazo quebrado y su compañero tenía un pulmón perforado, debido a una herida de arma blanca. En este lugar fueron amenazados de muerte por los civiles armados. Después, fueron canjeados por el policía que el MPG tenía resguardado. Después de ir a un hospital los heridos se refugiaron en casas discretas. Varios activistas están escondidos desde este momento.

6 de junio 2015

Todo estuvo tranquilo ese día, el MPG avisó que no iban a hacer acciones que puedan parecer provocaciones.

7 de junio 2015

Entre la 1 o 2 de la tarde un misterioso grupo de encapuchados dejó una camioneta en medio de un puente cercano a la colonia Tepeyac y le prendió fuego. Al parecer fue la excusa para que la policía federal atacara a la coordinadora de la CETEG, ubicada en esta colonia, donde también se habían refugiado los integrantes del MPG después del viernes 5. Ahí, en una operación relámpago, detuvieron a 9 ó 10 personas, entre ellas 3 maestras y un niño de 13 años. Se los llevaron en seguida. Los vecinos se juntaron, tocaron las campanas de la iglesia. Otro contingente de federales llegó al lugar intentando sacar de la coordinadora unas camionetas que tal vez fueron confiscadas por el MPG a oficinas gubernamentales en el transcurso de este año. Los vecinos, enfurecidos, los corretearon y luego los cercaron en una calle.

Un contingente más de federales, llegó a la colonia, sin embargo, tuvieron que retroceder por temor a la gente enfurecida y también para proteger a sus compañeros encapsulados.

El delegado de la colonia junto con Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, lograron negociar un canje de los federales por los detenidos. Se acordó que no se tocaran a los antimotines encapsulados pero que se les resguardaría en la iglesia. Los llevaron ahí, quitándoles macanas aunque no fueron revisados adecuadamente y tampoco les quitaron sus protecciones. No los maltrataron para nada.

Cuando cayó la noche, traicionando el acuerdo, la policía federal atacó la colonia, dirigiéndose hasta la capilla. Aventando gases lacrimógenos y pimienta. Según diferentes testimonios recabados, uno de los antimotines que estaba dentro de la iglesia había escondido una pistola y la usó para disparar a Antonio, quien cayó muerto mientras los demás policías se escapaban de la capilla. Hay que señalar que Antonio estaba muy bien ubicado por las fuerzas del orden, era probable que lo tuviesen fichado como peligroso y que aprovecharon de la situación para eliminarlo.

Según unos testimonios, los que se escaparon de la capilla golpearon a todos los que pudieron encontrar, la señora Xóchitl, por ejemplo, fue duramente golpeada; ella iba a ayudar a Antonio y la golpearon en la iglesia. Fue trasladada a un hostal por protección civil.

Al día siguiente, la policía federal soltó a las personas detenidas por la tarde del domingo tras la quema de la camioneta..

Un entierro

«Cayó, pero cayó con la cabeza arriba, cayó con dignidad, cayó por el pueblo, bienvenidos camaradas», así le dio la bienvenida el hermano de Antonio Vivar a una delegación de padres de los desaparecidos de Ayotzinapa que llegaron a Tlapa para acompañarles en su velorio.

«Hoy el pueblo de Guerrero exige justicia, ha sido herido, ha sido lastimado pero todos unidos vamos a lograr para cambiar» dijo Felipe de la Cruz enseguida, expresando la solidaridad de los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos y los 3 asesinados. Los padres de familia entraron la casa humilde de Antonio Vivar para despedirlo y sus lágrimas corrían pensando en sus hijos y en la trágica muerte de este joven que luchaba por la presentación con vida de los 43.

La calle se llenó en esta colonia popular de Tlapa, donde cientos de vecinos, estudiantes, familiares y activistas acudieron a la casa para despedirse.

«Eres un ejemplo de identidad, de firmeza, pero sobre todo un ejemplo de congruencia, tus compañeros de lucha se encuentran aquí contigo, innumerables batallas libramos a tu lado algunas a través del micrófono, algunas a través de la piedra, sin embargo venimos a decirte que dignos antes de ti, venimos para repetir tus palabras. Preferimos volar que morirnos aplastados» gritó Tonatiuh Mosso, un maestro en la Escuela Normal de Tlapa, quien estuvo al lado a Toño cuando se murió.

El siguiente día este pueblo en medio de la montaña guerrerense se llenó con miles de personas quienes marcharon con Toño por última vez. «Fue muy amoroso con todo el mundo, con todo el mundo se saludaba» dijo su esposa Itzel Narciso Martínez, con quien él tenía un bebé que cumplirá 1 año, llamado como el maestro zapatista caído, Galeano.

Sus camaradas pegaban carteles con su cara en las calles tlapanecas con la frase «Hasta la victoria siempre Comandante Toño». La iglesia no tenia asientos suficientes para toda la gente y en el panteón la gente tenía que subir a las tumbas para entrar.

Sus familiares compartieron rosarios y palabras, confirmando que seguirán en su lucha. Bajo el sol brillante, se cantaba Venceremos y se gritaba la consigna clásica para los que caen en la lucha: «No has muerto camarada».

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