Columna: Sefchovich y los hijos de La Chingada -Por @AGpeMD

Publicado el Junio 28, 2015, Bajo Columna de opinión, Autor Rucobo.

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Sefchovich y los hijos de La Chingada
Columna de Anel Guadalupe Montero Díaz
28 junio 2015

Decir que el nuevo libro de Sara Sechovich “¡Atrévete!” es (solamente) una propuesta hereje contra la violencia en México, es quedarse corto, porque apela al papel de la madre mexicana para ser exitosa: “Mi libro está dirigido a la familia de los delincuentes, desde los narcos, hasta quien roba una bolsa en la esquina” , afirma la escritora.

La propuesta tiene sentido, en tanto La Chingada, la madre, decide asumir su rol dentro de la familia mexicana. La emancipación de la figura mítica, descrita por Octavio Paz en “El laberinto de la soledad”, comienza en su propia casa e implica otra forma de educar a sus hijos en los tiempos violentos.

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Para dejar de ser un hijo de la chingada, Sefchovich propone a “la sufrida madre mexicana”, de Paz, recuperar su poder y hacerlo valer, porque es evidente que en esta época de crisis (de valores, instituciones, economías, etcétera) no podemos buscar “el cambio” en otro lugar que no sea la familia.

“Ésta es una propuesta en donde sin líderes, sin partidos, sino saliendo de la célula misma, podríamos bajarle a la violencia, sobre todo a la crueldad, bajarle a la delincuencia y vivir una sociedad menos terrible que la que vivimos ahora” sostiene la autora de “La suerte de la consorte”.

En ese orden de ideas, la emancipación de La Chingada comienza por el reconocimiento de su propio poder y del ejercicio del mismo dentro del núcleo familiar. Para eso, Sefchovich habla directamente a La Madre como la conciencia cultural de los mexicanos:

“No solapes a tu hijo, no lo escondas, no lo ayudes. Atrévete a indignarte por su comportamiento, atrévete a obligarlo a cambiar”.

Mientras leía la propuesta hereje de esta gran mujer, me venía a la mente la frase que decía mamá Pina cada vez que a mis primos y a mí nos aplicaba un correctivo: “El que no encuentra orden en su casa, lo encuentra en la calle, por eso den gracias todos los días de tener una familia, una casa y una educación”.

Evidentemente, hay una edad en la que nada de lo que nuestros padres hagan por enderezar nuestro camino en aras de hacernos “gente de bien”, es digno de aprecio. Todo lo contrario. Sin embargo, Sefchovich apela al corazón de La Madre para hacer todo lo posible por corregir, guiar y educar a su prole.

Para los escépticos de la propuesta hereje, la aplastante realidad nos brinda, de bote pronto, dos casos terribles y a la vez, emblemáticos

Caso 1.- Hace un par de semanas, un asaltante en el DF fue herido por un policía en pleno asalto. La madre de Jorge Eduardo Dámaso García de 28 años, declaró lo siguiente, después de saber que su hijo quedaría paralítico por el balazo y al mismo tiempo, enfrentaría una larga condena en prisión:

“Uno se da cuenta cuando los hijos están en malos pasos, pero no tenía fuerzas para decirle algo o regañarlo, nomás rezaba para que no lastimara a nadie en lo que hacía, era todo lo que podía hacer, no tuve valor para entregarlo a la policía”

¿Qué pasaría si la madre, efectivamente, hubiera entregado a la policía a su hijo, a tiempo? En la ponderación de hechos, la señora eligió renunciar a su poder y a gran parte de su responsabilidad, porque todas las madres son educadoras. Y continúa diciendo:

“Sabía que vendía cosas en un tianguis y de repente tenía dinero, pero nada más, no somos ricos ni nada, tanto así que ahora andamos viendo cómo vamos a pagar todo esto, pero creo que se lo merecía, por si alguna vez lastimó a alguien, ya no queremos problemas con nadie. Dios sabe que perdono a todos de corazón”.

Caso 2.- En medio de las protestas raciales en Baltimore, Toya Graham se hizo famosa mundialmente por aplicar un correctivo ejemplar a su hijo, una vez que lo identificó en un canal de televisión como uno de los vándalos que lanzaba gases a los policíaas y pintarrajeaba con spray lo que tuviera a su paso.

Con sus acciones, la denominada “madre del año” por algunos medios de comunicación en EUA, resolvió el problema. Ella no sería la madre de un hijo de la Chingada. Esto declaró:

“Vi a mi hijo entre la multitud. Estaba ahí, cruzando la calle con su capucha y una máscara. En ese momento no me pude contener, es mi único hijo hombre y yo no quería que al final del día se convirtiera en otro Freddie Gray. Ponerse ahí de pie, cometiendo actos de vandalismo frente a la policía no es justicia”, aseguró.

Toya Graham sostuvo estar “muy enojada y sorprendida porque uno nunca quiere ver a su hijo en esta situación”. Sin embargo, su actitud fue alabada por el jefe de la policía de Baltimore.

La violencia en la ciudad es algo que la mujer dice conocer y aunque siempre ha intentado proteger a sus hijos sabe que no podrá hacerlo siempre. “Él tiene 16 años y está en la calle. Sólo elijo no vivir así más y no quiero esto para él”, manifestó.

“Michael no es un niño perfecto, pero es mi hijo”, enfatizó.

A la actitud de Toya Graham se refiere Sefchovich, cuando afirma:

“Hay que hacer ver a las madres que es peor que lo apoyes, que los familiares no sean cómplice de esas personas, por ejemplo, en lugar de que una madre se ponga feliz por un reloj que se robó su hijo, que esta le diga que no, que no lo desea, ‘no quiero ser cómplice de eso’ y a lo mejor el muchacho cambia”

Por eso, esta obra es, en más de un sentido, La Madre de todas las propuestas que se han estudiado para solucionar desde la lógica de las Jefas (las de la casa), la crisis social que se vive en nuestro país, porque todos conocemos la historia del hijo (o hija) de alguien, que con un poco más de firmeza por parte de los padres, hubiera enderezado el camino. La cosa es que “el hubiera” no existe.

¿Usted qué opina, estimado lector?

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One Reply to "Columna: Sefchovich y los hijos de La Chingada -Por @AGpeMD"

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Eduardo  on Febrero 23, 2016

Yo solo vine para comentarle y opinarle que usted está muy hermosa y que me encantaron esos ojos tan divinos y preciosos y esa carita angelical que usted posee.

Le mando muchos besitos, mi Lupita 😘😘😘😘😘 Cuídese mucho.