De falsas democracias y dictaduras del terror: Caravana 43 en Porto Alegre.

Publicado el Julio 2, 2015, Bajo Noticias, Autor Ocelotl.

7 junio 2015. Mientras en México se llevaba a cabo el boicot electoral contra la farsa democracia, lxs familiares de los 43 estudiantes de la escuela Normal de Ayotzinapa, desaparecidos por el estado mexicano el 26 de septiembre de 2014, realizaron monitoreo de medios, enviaron mensajes de solidaridad a lxs compas que luchan en su país y realizaron un evento público en el centro de Porto Alegre para denunciar a los estados criminales de México y Brasil.

7 junio 2015. Mientras en México se llevaba a cabo el boicot electoral contra la farsa democracia, lxs familiares de los 43 estudiantes de la escuela Normal de Ayotzinapa, desaparecidos por el estado mexicano el 26 de septiembre de 2014, realizaron monitoreo de medios, enviaron mensajes de solidaridad a lxs compas que luchan en su país y realizaron un evento público en el centro de Porto Alegre para denunciar a los estados criminales de México y Brasil.

Por Colectivo de Cobertura Caravana 43 Brasil*
www.subversiones.org

En su continuo globalizador de luchas, la Caravana 43 Sudamérica realizó una visita a la ciudad de Porto Alegre, estado de Río Grande del Sur, al extremo sur de Brasil, donde colectivos autónomos articularon la iniciativa de denuncia y solidaridad internacional por la exigencia de aparición con vida de los 43 que nos faltan a todxs. Individuos, grupos y colectivos gauchos se dieron cita para escuchar las palabras simples que evidencian el proceso sistemático en América Latina: la cruel guerra desde los estados contra su propia población, aspecto que recuerda a las dictaduras militares de ayer, y hoy particularmente en Brasil y su simulada democracia, donde el nombre de Ayotzinapa caló profundamente al enunciar no la excepción, sino la regla de los malos gobiernos de México y el mundo.

El Asentamiento Urbano Utopía y Lucha fue testigo de la conferencia de prensa que la Caravana 43 Sudamérica realizó a su llegada, donde el eje del discurso, además de las reivindicaciones de luchar y exigir justicia por los crímenes de estado, dio el acento en la coyuntura electoral en México. Un clima de militarización en Guerrero está atrás de una serie de agresiones que los estudiantes, familiares de los normalistas y el movimiento popular sufrieron durante los primeros días de junio y que se intensificarían hasta llegar el día de la farsa electoral cuando fue asesinado Antonio Vivar.

Las acciones de Rigoberta Menchú, sobreviviente del genocidio en Guatemala, y premio Nobel de Paz estaban en la boca de todos. ¿Cómo era posible que alguien con su experiencia, traicionara hasta sus propios desaparecidos al cuestionar la legitimidad en la lucha de Ayotzinapa? El dinero y el poder corrompe de las formas más dolorosas. Las palabras de una joven indígena al interrumpir una ceremonia en México en el que Menchú, pagada por el Instituto Nacional Electoral (INE) para contribuir a legitimar las elecciones federales, había invitado a un minuto de silencio por los desaparecidos, a lo que respondió —«Si hiciéramos un minuto de silencio por cada desaparecido en México, pasaríamos la vida entera callados».

Días antes del nuevo crimen el padre de familia Mario González reclamaba —«Ahora la escuela está rodeada de Gendarmería; Tixtla está rodeada de soldados, la represión esta fuerte en Guerrero y el presidente del PAN [Gustavo Madero] pide que envíen más elementos para reprimir… No solo es en Guerrero [el boicot electoral], es en todo el país pero tanto es de importancia para ellos el poder, las elecciones, que es preferible que vote la gente a la fuerza que encontrar a nuestros hijos»— mientras el estudiante sobreviviente Francisco Sánchez completaba: «En Ayotzinapa la represión es hoy y ayer sufrieron otra, esta cabrón. Todo por las elecciones porque no queremos eso en Guerrero, no podemos permitir que el INE elija con la supuesta democracia a otro corrupto, otro asesino, que no va a entregar a nuestros compañeros. Si votamos elegimos a nuestros propios represores, asesinos».

Las madres Hilda Legideño e Hilda Hernández hicieron, ante la prensa local de Porto Alegre, una llamada a la solidaridad y reafirmaron que no van a parar de luchar hasta encontrar a sus hijos.

Negación de la humanidad

Un estandarte colorido precede a personajes vestidos de negro. Levanta Favela, es el nombre del grupo de teatro popular. Los sonidos de percusiones enmarcan las palabras que entonan clamor por justicia en un canto que transmite festividad. «Tengo la certeza que los dueños de la tierra estarían contentos si no escucharan mi voz» —grita uno de lxs personajes y la pieza rompe en otro tono que se traslada a una sátira a los medios de comunicación hegemónicos, las corrupciones políticas y la policía asesina. La pieza retoma acontecimientos como la masacre en Eldorado dos Carajás donde fueron asesinados 19 campesinos en 1996 en Pará; de Elton Brum quien recibió un disparo por la espalda en 2009 en Río Grande del Sur; de Claudia Silva quien recibió dos balazos y después fue arrastrada por la policía militar y de la desaparición forzada de Amarildo Dias, ambos casos ocurridos en Río de Janeiro.

Con aquella acción el grupo de teatro popular dio el recibimiento a la Caravana 43 en su primer acto público en Porto Alegre, una de las ciudades donde se desató la ola de protestas masivas recordadas como las jornadas de junio 2013 que consiguieron tumbar el arbitrario aumento en la tarifa del transporte y que incendiaron a la sociedad brasileña, las cuales fueron contestadas con una feroz represión gubernamental para acallar las manifestaciones próximas a la copa mundial el año siguiente.

Frente a centenas de individuos, grupos y colectivos, la Caravana 43 pidió a los asistentes levantar la voz por los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa y globalizar la vida, frente a la muerte impuesta por los estados criminales. «México es un estado de criminales, de seres sin dignidad, a quienes les importa más el poder…pensé que sólo pasaba en mi país pero por eso son las caravanas para seguir luchando» —compartió Mario González quien recalcó su preocupación por las acciones del estado mexicano para imponer a cualquier costo la farsa electoral. «Van a ser las elecciones y Guerrero está militarizado, le pegan a los estudiantes, a los maestros, Atenco, Xochicuautla ¿Por qué no queremos votar? ¿Cuál libertad? La libertad es una mentira, hay represión para que votemos».

De parte del público una de las asistentes compartió el sentir de lxs familiares y de lxs presentes. «Ustedes sembraron algo de su lucha aquí en Brasil, los colectivos no van a olvidar ni tampoco a callar. Nosotros tenemos que salir con nuestros colectivos en nuestras luchas para decir: fue el estado, el de México, el de Brasil, de toda América Latina como un todo que masacra y desaparece a todos quienes se levantan y luchan; estamos aquí para convertir el dolor en resistencia. Y no nos vamos a callar».

Las palabras con las que finalizaron la pieza teatral retumban en la memoria fresca: ¡Que se siembre mi decir con dolor y furia, el estado es la negación de la humanidad!

Boicoteando a la distancia

La información era un torbellino que sacudía la atención de la Caravana 43 desde una semana atrás pero alcanzó el cenit en aquel domingo 7 de junio que arribó con la premura en que las noticias viajan en la era digital. Desde los primeros minutos de la madrugada la situación de tensión en el municipio de Tixtla, donde cortes del suministro eléctrico y la presencia de retenes policiacos y militares alrededor de la escuela Normal de Ayotzinapa, aumentaban la angustia de lxs estudiantes y familiares ante la amenaza de una posible represión a sus compañeros movilizados en guerrero.

A miles de kilómetros al sur, pero con la cercanía virtual que posibilitaba la transmisión de información a través de redes sociales y medios libres, la Caravana 43 Sudamérica montó un pequeño espacio de monitoreo para seguir de cerca los acontecimientos que marcaron la jornada donde festejaron la cancelación de las elecciones en Tixtla.

Por la tarde, lxs familiares y el estudiante se realizaron un acto en el parque de Redención en el centro de Porto Alegre. La curiosidad de transeúntes en paseo dominical atrajo más oídos y corazones para asistir las palabras de denuncia y el llamado a la solidaridad que representaban a miles en Guerrero y millones en el puente que se levanta entre México y Brasil.

En el acto, Francisco tomó el micrófono para informar de lo acontecido en México.

«Ayer golpearon, antier, hoy nuevamente en la normal. Porque no queremos elecciones en Guerrero porque sabemos que sus candidatos no hacen nada. Queremos que el pueblo sea autónomo, queremos formar esos concejos municipales que tanto hacen falta en México, que hacen justicia, no corruptos como Peña Nieto y Calderón que bañaron nuestra bandera de sangre. Repudiamos al gobierno totalmente. Dicen que van 604 investigaciones y ningún resultado, los expertos en desaparecer personas son los militares, federales a ellos les enseñan eso» —menciona en referencia a las tácticas contrainsurgentes que reciben cuerpos de seguridad en México desde los años setenta, en específico el batallón 27 de Iguala que de ser conocido como «aldea vietnamita» por los bombardeos que realizaba contra las comunidades pasó en la actualidad a la infamia por la abundancia en su jurisdicción de narco-fosas y su participación en la agresión contra los normalistas.

«No queremos que pase ni en México ni aquí… sientan el dolor y la rabia que sentimos como padres y estudiantes…venimos a denunciar al gobierno corrupto y asesino de Peña Nieto… en Guerrero no queremos elecciones porque queremos ser libres, queremos justicia por todos: Charco, Acteal, Aguas Blancas, Muertas de Juárez, Guardería ABC y la presentación con vida de nuestros 43 compañeros. Dense cuenta que es solo un enemigo, somos los de abajo que estamos siendo acabados por el estado, el sistema que ocurre en todo Latinoamerica».

La crítica es demoledora a la insostenibilidad del sistema-electoral y el fracaso de su simulada representación. La militarización que sufría en esos momentos una decena de estados mexicanos y desde días previos a la farsa electoral la escuela normal de Ayotzinapa encaran la magnitud del problema. La legitimidad no se obtiene mediante las armas, sino a través de aquella frase de Lucio Cabañas que en la sangre de los estudiantes de Guerrero hierbe y grita: «Ser Pueblo, hacer Pueblo y estar con el Pueblo.»

De espaldas a su propio pueblo

Por la mañana del último día de actividades, la Caravana 43 Sudamérica hizo parte de una aula pública en la Universidad Federal de Rio Grande del Sur. Jóvenes universitarios escucharon las respuestas de Francisco sobre el papel del narcotráfico en el gobierno mexicano «No hay guerra contra el narcotráfico, la guerra es contra el pueblo. El 26 de septiembre el gobierno no pudo ocultar la guerra contra nosotros, contra los de abajo, no pudo ocultar esa guerra de exterminio» —compartió en un auditorio repleto tras detallar la pesadilla de la noche en Iguala donde el estado criminal se desbordó en sus mecanismos predilectos para intentar controlar la sociedad: el miedo y el terror.

Después de hacer la denuncia por el asesinato de Antonio Vivar el día anterior en el municipio de Tixtla, Francisco rescató la alternativa que se vislumbra en el movimiento: «Lo que pasa es darles proceso a los municipios donde no hubo elecciones para que se vuelvan autónomos para ya no depender de ese estado corrupto, asesino y represor; seguir el ejemplo de Cherán, Michoacán, donde hicieron sus concejos municipales, donde participan los ciudadanos del pueblo, tienen su policía comunitaria, hay no se mete el gobierno. Queremos eso en Guerrero, eso falta en todo México. Chingón sería tener en toda Latinoamérica concejos municipales, que aquí en Brasil hubiera pueblos autónomos, donde se mandan y defienden ellos mismos. Ya vamos empezando y tenemos que darle duro; no tenemos miedo hay que entrar con todo».

Entre lxs asistentes se reflexionó sobre los paralelismos pese a las geografías; la dictadura militar en Brasil de 1964 a 1985. La Comisión de la Verdad en años recientes fue un paso importante para el reconocimiento de este pasado en Brasil, pero tuvo muchas limitaciones, en cuanto a alcance, metodología, recursos y sólo reconoce una fracción de los asesinatos y desapariciones dentro de las millares de víctimas que son parte de una historia aún no contada. Peor aún, de las 377 personas responsables de estas atrocidades, ninguna fue juzgada por ello debido a una ley de amnistía aprobada en 1979 por los mismos militares que fue ratificada en 2010 ya en «tiempos democráticos» en los que continúan aconteciendo crímenes contra la población joven y reaccionaria como el caso de Samuel Eggers, joven ambientalista, estudiante de psicología quien participó en las protestas de 2013 en Porto Alegre y fue asesinado en un controvertido caso de «robo».

Como en otros países de la región «la amnistía» sigue encubriendo a los torturadores, aunque delitos como genocidio y de lesa humanidad en los marcos internacionales de derechos humanos, no alcanzarían perdón.

«En Brasil no se notician los desaparecimientos. A cada hora jóvenes de las periferias desaparecen y siempre se coloca como culpable al narcotráfico, son silenciadas las familias y no se tienen datos ni información. Conozco una periferia de Porto Alegre, barrio de Rastinga donde acompaño desaparecimiento de ex-alumnos míos. ¿Cómo refleja eso en la organización, en el barrio? ¿Cómo se moviliza frente a la violencia? El silenciamiento es lo que más me toca. La geografía habla de una resistencia globalizada que nos hace pensar en nuestro lugar, nuestro cotidiano y entender cómo se dan los movimientos y la parcialidad de esas relaciones. Pero ¿qué sabemos de la Amazonia?» —reclama una profesora para quien pese al pensamiento externo que acredita que Brasil está de espaldas a América Latina, en realidad Brasil está de espaldas para sí mismo.

Para no olvidar jamás

Como parte del cierre de la Caravana 43 Sudamérica en Porto Alegre el grupo Ói Nóis Aqui Traveiz realizó una pieza de teatro en la denominada Esquina democrática en el centro de la ciudad donde una multitud siempre apresurada hace una pausa para observar. La acción transmite el habla del poder que somete pueblos a través de su único lenguaje: la violencia. Por ello resulta aterrador frente a las miradas de lxs espectadores, no el cuerpo que yace en el piso, colorido y sin rostro en esa contradicción de vida y muerte, sino la paralización producida por el miedo que corroe como el fuego que escupe la agresión hacia el viento. Armas, dinero, poder. Frente al monstruo naturalizado, existen luchas con el nombre de Ayotzinapa, que con sus 43, nuestros, de todos, representan a los sin rostro de tantas luchas del ahora, de antes y de mañana.

El acto encara múltiples realidades. Tiempo, espacio. El pasado que se enuncia y se hace tangible a través del ritual que enlaza nombres y rostros: Leonel Castro Abarca, Miguel, Benjamín, Saúl, Israel, Jorge, Antonio, Luis… Los nombres proferidos se entremezclan como el viento mece los pequeños rostros que los hacen presentes, convirtiéndolos todos en uno sólo con la multitud que percibe la mirada de los compañeros que a todos nos hacen falta. Las sillas vacías no lo están más. El presente en que la lucha por encontrarlos mantienen viva la memoria de otras peleas, como el colectivo teatral realiza para denunciar las desapariciones durante la dictadura en Brasil y que se convierte en la exigencia por la vida, por la búsqueda incansable de lxs familiares por la construcción de una justicia que no se espera de ninguna otra parte.

Después del acto, inicia una marcha donde las madres al frente de lucha quiebran el silencio. Decenas de personas se unen al contingente, donde las sillas de la pieza teatral que simbolizaban la ausencia de las personas es cobijado por el clamor y la exigencia de las multitudes.

Francisco toma el micrófono de nuevo, por última vez en esta ciudad:

«Todo gobierno es corrupto, ellos globalizan las injusticias, los crímenes de estado, el terrorismo de estado, a nosotros nos queda globalizar la resistencia, ya estamos cansados y nos estamos organizando para derrotarlo. Los de arriba tienen que caer y nosotros vamos a gozar de justicia. Tiene que liberarse América Latina, pedimos un cambio para todos. Queremos que se sigan organizando, manifestando, protestando por Ayotzinapa. Nosotros desde allá vamos a pedir justicia por el pueblo brasileño. Los 43 son mis hermanos y no voy a parar hasta encontrarlos, seguiré levantando la voz para exigir la presentación con vida de los 43 y si es necesario dar la vida, la daremos como Ayotzinapa, si es necesario morir, lo haremos. Nosotros nos llevamos el compromiso de pedir en cada manifestación allá en Ayotzinapa para pedir justicia por todo lo que vimos aquí en Brasil. Las autoridades actúan de la misma forma en México y Brasil por ello es una única lucha, organicémonos para derrotar a quien nos pisotea. Están en nuestros corazones, abrazo de la base estudiantil de la normal rural de Ayotzinapa, abrazo de los 43 padres de familia.»

El mensaje continua.

*Con la participación del Centro de Medios Independientes de Guatemala y Agencia Subversiones

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