Columna: Los tiempos de don Jacobo -Por @AGpeMD

Publicado el julio 3, 2015, Bajo Columna de opinión, Autor Rucobo.

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Los tiempos de don Jacobo
Columna de Anel Guadalupe Montero Díaz
03 julio 2015

¿Se puede juzgar el impacto de la TV en la segunda mitad del siglo XIX en base a estándares del siglo XXI? Evidentemente no y esta consideración se extiende también a personas, instituciones y gobiernos.
La pregunta es pertinente en el contexto de la noticia que hoy reclama nuestra atención: Ha muerto el periodista Jacobo Zabludovsky, figura polémica y paradójica, pero indispensable para entender los tiempos de nuestros padres y abuelos, signados por la influencia decisiva de la Televisión, de Televisa y del Partido Revolucionario Institucional, en un tiempo en el que el poder e influencia de los unos no se explicaba sin los otros.

La Telecracia de los tiempos de don Jacobo no solamente ha consolidado su poder, también ha sofisticado el modus operandi frente al impacto e influencia de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. En Televisa se ha pasado de ser “soldado raso del PRI” a estratega de sus propios intereses, al servicio del mejor postor.

Emitir juicios sobre la trayectoria de Zabludovsky sin considerar lo anterior, no solamente es injusto, también es una salida fácil, sobre todo para los profesionales del oficio, que ante la trayectoria de don Jacobo se asumen diferentes y acaso mejores.
¿Cuántos periodistas “objetivos” hoy en día, señalan con dedo flamígero la actitud de Zabludovsky frente al movimiento del 68, pero –igual que en aquellos tiempos-, no solamente ocultan o tergiversan los hechos, sino que criminalizan todas las formas de protesta y piden el uso de la fuerza contra los manifestantes?

Hoy, la protesta legítima sigue siendo considerada más una forma de indisciplina que molesta a una mayoría instalada en su zona de comfort, que un ejercicio legítimo de ciudadanos que hacen uso de sus derechos en demanda de mejores y más justas condiciones de vida y trabajo.
En las ponderaciones sobre la actitud tomada por el periodista y la televisora en octubre del 68´, suele soslayarse el hecho de que a los maestros mexicanos hoy en día, se les apliquen los mismos estigmas que a los estudiantes de aquella época: vándalos, buenos para nada, profesionales del conflicto y un largo etcétera.

Si la crítica fuera constructiva, estos periodistas por lo menos se hubieran cuidado de no caer en los mismos errores y ya no digamos de promover el tipo de represión por el que hoy, ante el deceso del comunicador, se rasgan las vestiduras.
¿Y qué decir del resto de los periodistas “buenos” que hacen escarnio de la simpatía de Zabludovsky hacia López Obrador, pero ellos mismos son rémoras del caudillo a quien utilizan cómodamente en aras de consolidar su “prestigio”, para luego tomar distancia de él, alegando una conveniente “objetividad”?

¿Y qué hay de quienes se asumen críticos por cuestionar al duopolio televisivo y al resto de los medios tradicionales, pero creen sin dudar lo que se publica en las redes sociales en internet y no dudan en participar en linchamientos mediáticos a la menor provocación, sin darse cuenta de que son víctimas de la misma manipulación y desinformación que pretenden denunciar?
En ese contexto, se debe reconocer que el trabajo de Zabludovsky es marcadamente distinto antes y después de su trabajo en Televisa.
Más allá de sus públicos errores y privados desaciertos, es innegable que fue un profesional que supo adaptarse a los vientos de cambio y que influyó como ningún otro, en la vida cotidiana de los mexicanos.

En casa, los mayores se iban a dormir justo después de escuchar 24 Horas, en la época en la que la TV ocupaba un lugar privilegiado en el hogar y la frase “lo dijo Jacobo” era la confirmación de la verdad oficial, cualesquiera que fueran las otras versiones que circularan en ese momento. Casi nada.
Descanse en paz, don Jacobo.
¿Usted qué opina, estimado lector?

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