México, sin esperanza de vida digna y saludable; medicamentos 106 % más caros que el resto de los países de la OCDE

Publicado el Julio 9, 2015, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.

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Antonio C. Tiene 53 años, padece un daño renal que lo ha mantenido con los riñones funcionando en un 25 %, el médico le aseguró que si se cuida podría incluso retardar el avance hasta por 10 años más.

Lo que hará posible que Antonio pueda regular su situación médica, es principalmente una serie de ampolletas semanales (de por vida), que mantendrán estable su hemoglobina. “Esas ámpulas me costaban como mil 500 mensuales, el doctor me dijo que si podía que cambiara a otra inyección, que se ponía una vez al mes, no me lastimaba e incluso hacía mejor efecto, pero cuesta cinco mil pesos, nada más me reí, toda mi vida fui empleado temporal, no tengo seguro, ni IMSS, ni otro tipo de acceso a seguridad social, ya en un mes dejo de ir con el doctor, no puedo pagar 650 pesos, más estudios que cuestan 525 pesos”.

Me envió con una nutrióloga, ella me pidió que comprara una pesa para ver cuántas calorías llevaban los alimentos que comía, para quitarle o ponerle, pero no la compré porque salía en mil 200 pesos, me dio una lista de cosas que sí podía y debía comer, pero me mandó a comprar un jamón que cuesta 100 pesos los 250 gramos, y que además ni venden en todos lados, así que la tienda me queda lejos, además están los medicamentos para la diabetes, debo tomar uno en especial que no daña mis otros órganos, pero cuesta 900 pesos, yo creo que ya no podré continuar ni con esas pastillas. Lo único a lo que puedo recurrir es a los tés medicinales y algunos suplementos, no sé si funcionen, pero es a lo único que puedo aspirar.

También estoy enfermo del hígado y perdí un pie por la diabetes. Es posible que en algún momento necesite diálisis, la cual va por etapas, sin embargo sabré que el momento de mi muerte ha llegado.   

La insuficiencia renal crónica por diabetes, aseguran los especialistas, “tiene un fatal desenlace”. Es por ello que quien padece esta segunda enfermedad no debe interrumpir ni postergar su tratamiento, pues de esta manera asegurará que su organismo no sufra las graves consecuencias, que derivan en la muerte, la cual es altamente sufrida, debido al dolor.   

Antes de la insuficiencia el paciente padece una enfermedad “crónica degenerativa”, la cual se puede, si no detener, sí retardar el avance, bajo un tratamiento que asciende a poco más de los 10 mil pesos mensuales.

La senadora, Lorena Cuéllar Cisneros, asegura que a más setenta años de haberse sentado las bases del sistema nacional de salud en el país, los avances no son suficientes, “y no lo son, porque hoy en día el sistema nacional de salud tiene el desafío de enfrentar, los cambios producidos en el perfil demográfico como las enfermedades crónicas que padece la población mexicana, y no logra hacerlo”.

Asegura que, “para atender la insuficiencia renal en México, las instituciones del sector salud se han enfocado hacia lo curativo y no a la prevención. Es por ello que no han podido implementarse totalmente políticas en salud, con un enfoque interinstitucional que articule a los tres niveles de gobierno incluyendo la iniciativa privada”.

Además asegura que la ineficiencia de los programas sociales especialmente los de salud, se ve reflejado en el aumento de enfermedades crónico degenerativas, como lo es la insuficiencia renal que padece un gran número de mexicanos.

Según la nefróloga Esperanza Santibáñez, en 2025, se tiene calculado que aproximadamente 212 mil pacientes tengan un diagnóstico de enfermedad renal crónica, lo que derivará en el deceso de casi 160 mil personas, esto basado en el más reciente estudio, enfermedad renal crónica y su atención mediante tratamiento sustitutivo en México.

“Al dejar de funcionar los riñones los médicos recurren a la hemodiálisis, en México, poco más de 70 mil personas la requieren, de los cuales solamente entre 12 mil y 15 mil se la practican, incluyendo a un número bajo que pagan por ella, ya que los demás usan la salud pública. Cada diálisis tiene un costo de mil y mil 500 pesos, la cual se prescribe tres veces a la semana”, comenta Santibáñez.

“Dichos gastos los cubren las clínicas de gobierno, quienes envían a sus pacientes a hospitales privados, ya que no se cuenta con este servicio, el único programa que no costea las diálisis y hemodiálisis es el seguro popular, ya que su presupuesto solamente podría cubrir los gatos de esa enfermedad, es por ello que no falta mucho para que ninguna institución pública los sostenga, ya que el costo será altísimo”, puntualiza la epidemióloga.

Según datos de la secretaría de salud en México, el Inegi y el Censo Nacional de Población, la insuficiencia renal crónica se encuentra entre las primeras 5 causas de mortalidad general, y debido a que ya pocos programas de gobierno costean el procedimiento de diálisis, las muertes aumentan año con año. Ya que la no entrada, o la salida de programas de diálisis, es la muerte de las personas con insuficiencia renal.

Santibáñez asegura que esta enfermedad es una de las dos principales causas de muerte de la población que carece de recursos económicos, el estado donde más casos se han presentado es en Chiapas, considerado el más pobre del país.

El gasto que requiere un tratamiento y atención de la insuficiencia renal crónica en México es de 4 mil millones de pesos. Esta inversión representa más del 60% del gasto médico total; el gasto en medicinas representa en este momento un promedio el 27% y en ambulancias el 12%. Para 2043, se estima que la insuficiencia renal crónica representaría una inversión de 20.000 mil millones de pesos; cifra, que no podrá ser costeada, “lo que augura un desenlace fatal para la clase de escasos recursos ya que nadie podría pagar aproximadamente, 30 mil pesos mensuales de por vida”.

El anterior es solo un ejemplo de los altos costo que generan los tratamientos en México, un país, con medicamentos 106% más caros que el resto de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), según una investigación de la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud).

“Con esos precios en fármacos que te salvarán la vida, o te vas a la ruina por adquirirlos y vives para pagar las deudas que te generarán, o mueres por no comprarlos, porque mientras en la mayoría de las naciones pertenecientes a la OCDE, el gasto destinado a la salud por parte de las personas es del 19%, en México la sociedad destina hasta un 48%, producto que el gasto gubernamental en materia de salud en nuestro país es el segundo más bajo, con aproximadamente 80 dólares por persona, suma risible, vergonzosa y lastimosa, ante los casi 3 mil dólares, que invierten otros países”, sentencia Santibáñez.

“Vivimos en un país sin esperanza de vida digna y saludable porque el gobierno no apuesta por la prevención, tampoco por salvar vidas por medio de la inversión en salud, lo cual es comprensible, sabiendo que la dirección y administración de México se encuentra en manos de un presidente cuyo objetivo es aniquilar personas, con cualquier pretexto, absurdo pretender que contribuya a la vida, estamos dentro de una nación donde los poderosos buscan erradicar al pobre, y un mecanismo son los medicamentos altamente caros e inaccesibles para las clases bajas, donde no pueden adquirir ni una caja de paracetamol de 15 o 20 pesos”, afirma Santibáñez.

Según Funsalud, la mayor parte de los medicamentos se compran con recursos privados. Aunque en el papel más del 90% de los mexicanos pertenecen a alguna institución pública de salud, y es que la mayoría de ellos tienen que comprar las medicinas que necesitan con su propio dinero, porque no las encuentran en las clínicas o les prescriben medicamentos que afectan o son productos genéricos que no les funcionan o lo hacen de forma lenta.

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