México SA

Publicado el julio 11, 2015, Bajo Opinión, Autor LluviadeCafe.

Industria-Manufacturera Imagen:Definiciónabc
LA JORNADA
Carlos Fernández-Vega

Pues nada, que lo poco que queda de industria nacional va de mal a pésimo, y la información oficial más reciente sobre sus resultados revela que en mayo registró su mayor reducción mensual en 20 meses, en vías de empeorar, pues de tiempo atrás se encuentra en fase negativa y a la baja, de tal suerte que por ese lado no se concretará el tan cacareado México en movimiento.

En el quinto mes de 2015, cayeron los indicadores de la construcción (1.5 por ciento), de las industrias manufactureras (0.9), y la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final (0.8), y sólo la minería avanzó 0.7 con respecto a abril. En su comparación anual, el sector en su conjunto quedó como al principio: cero por ciento.

Quienes se llevan la palma son la fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón, y la extracción de petróleo y gas, con caídas de 9.6 y 7.4 por ciento, respectivamente, de enero a mayo (10.9 y 9.5 por ciento, en cada caso, sólo en el quinto mes de 2015).

En este tenor, el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC) advierte que la industria nacional ya ha perdido fortaleza en varios sectores industriales. ¿Cuántos se agregarán a esta batalla? Ello, porque la estrategia de apertura comercial, en la cual se encuentra fundamentado el modelo económico, que ha estado acompañada de una omisión en términos de políticas que fortalezcan a la industria nacional, ha tenido como resultado la pérdida de competitividad en algunos sectores manufactureros.

En efecto, apunta, el creciente dinamismo en las exportaciones de China se ha dado al mismo tiempo que México ha perdido mercado no sólo en el contexto internacional, sino dentro del país. La pérdida de mercado y de actividad productiva por la falta de una política industrial que atienda la competencia desleal, es una situación que ya han tenido que enfrentar varios sectores en años previos.

Cita como ejemplo que la competencia de China ha generado la pérdida del mercado norteamericano, en los sectores de manufacturas de caucho; prendas y complementos de vestir; máquinas, aparatos y artefactos mecánicos; manufacturas de fundición, de hierro o de acero; máquinas, aparatos y material eléctrico y sus partes; aparatos de grabación o reproducción de sonido e imágenes y en muebles, mobiliario médico y aparatos de alumbrado, en los cuales ha sido evidente la sustitución que ha existido de productos mexicanos por los provenientes de la nación asiática.

En cuanto a las manufacturas de fundición, hierro y acero, la lucha por el mercado de Estados Unidos continúa siendo un desafío para México. Lo delicado es que no sólo se trata de una pérdida de mercado en el sector externo, como en Canadá y Estados Unidos, sino que el nuevo desafío profundiza una problemática productiva nacional, al representar una competencia fuerte y desleal en el mercado interno. Al observar los índices de producción de diferentes sectores industriales, se evidencia la pérdida que han tenido los mismos, en particular las industrias del vestido y del calzado, donde entre el año 2000 y el 2014 se registraron retrocesos de 29.3 por ciento en la fabricación de insumos textiles y acabado de textiles; 15.7 en fabricación de productos textiles, excepto prendas de vestir; 25.5 en fabricación de prendas de vestir, mientras que en la parte del calzado se tiene una pérdida de 7.6 por ciento en curtido y acabado de cuero y piel, y fabricación de productos de cuero, piel y materiales sucedáneos. Por lo que de no tomarse las medidas necesarias en sectores estratégicos como el acero, esta pérdida puede continuar generalizándose para la industria mexicana.

Hasta ahora, subraya el IDIC, la apertura comercial solamente genera maquiladores y ello ha sido así por aquella no ha ido acompañada de una política industrial que propicie la formación de empresas creadoras de valor agregado. Y ese es precisamente el problema de México. En la historia económica contemporánea no existe un país exitoso que haya basado su crecimiento en las exportaciones sin antes haber desarrollado un sector industrial nacional productivo y competitivo. Japón, China, Corea del Sur y hoy Vietnam han creado una base industrial de calidad global para competir. No se conformaron con importar para exportar; producen y crean en su país para vender al exterior. Sin embargo México camina con dos ritmos y direcciones (el oficial y el real).

La gran diferencia es que Corea buscó producir los bienes intermedios y de capital estratégicos para el fortalecimiento de su industria, en tanto México se conformó con comprar barato a China. Este es el costo de no haber aplicado una verdadera política de desarrollo industrial, ante la falta de una política económica adecuada hace 20 años; hoy, el argumento que prevalece es que sale más barato comprar a China.

El mejor ejemplo del éxito exportador (maquilador, en realidad) sin crecimiento económico, ni beneficio social, e insuficiente vinculación con la producción nacional lo constituye el sector automotriz en México. Apunta el IDIC que las grandes empresas automotrices vienen al país porque tienen condiciones óptimas para vender automóviles a Estados Unidos. La geografía ayuda, pues no hay un país más cercano y barato que México.

Y como elemento destacado está la mano de obra: el costo de un trabajador mexicano es de cuatro dólares la hora; en Taiwán y Polonia es de 7.5 dólares, en Brasil de 11.4 y en Alemania de 52. ¿Alguna duda de por qué México es atractivo?

No se puede olvidar la enorme facilidad que se otorga al sector automotriz. A las trasnacionales automotrices que operan en el país, los gobiernos federal y estatal les otorgan todo (subsidios, terrenos, fondos de fomento económico, centros de innovación automotriz, etcétera) y no les requieren de la generación de proveedores nacionales. A cambio, el sector automotriz solamente tiene 35 por ciento de contenido nacional (como máximo). El resultado es que sus importaciones son similares al valor agregado que genera. En síntesis, México exporta importaciones.

Las rebanadas del pastel

¡Alegraos, súbditos mexicas!, que deberán sudar horas extra y pagar puntualmente sus impuestos, porque el rey encopetado ahora va a Francia, con toda su prole (más novios, modistas, maquillistas, estilistas, expertos en cortinas, revistas del corazón y conexos) y apenas un séquito de 143 bufones (cifra oficial de la agencia de viajes Los Pinos Tours) del aparato gubernamental. Entonces, rapidito y de buen modo que al monarca le gusta lo fino.

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