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Publicado el julio 18, 2015, Bajo Opinión, Autor LluviadeCafe.

carlos fernandez vega
LA JORNADA
Carlos Fernández-Vega

El gobierno peñanietista se vio en la penosa necesidad de bajarlos del tren (México-Querétaro), pero a cambio los subió al jugoso negocio de los contratos petroleros, de tal suerte que el fracaso de la ronda unono fue para todos, en el entendido de que era imposible dejar fuera a la familia de uno de los padresprivatizadores ni al empresario de cabecera del actual inquilino de Los Pinos, quien gentilmente financió el operativo para la casa blanca (la de aquí).


Como se recordará, mediante la denominada ronda uno arrancó formalmente la privatización del petróleo otrora nacional, y el gobierno peñanietista licitó 14 bloques de los que, con más pena que gloria, a duras penas logró adjudicar dos (14 por ciento del total; el 86 por ciento restante se declaró desierto) y ambos fueron asignados al mismo consorcio, integrado por Sierra Oil & Gas, Talos Energy LLC y Premier Oil PLC. Rotundo fracaso… pero no para los amigos de los amigos.

La Jornada (Israel Rodríguez) lo detalló de la siguiente manera: “la empresa Sierra Oil & Gas, que ganó en consorcio con la estadunidense Talos Energy LLC y la inglesa Premier Oil PLC, los dos bloques de los 14 subastados para explorar y explotar gas en el Golfo de México, está ligada a Carlos Salinas y a la constructora Higa, propiedad de Juan Armando Hinojosa Cantú, célebre por ser el constructor de la residencia de Angélica Rivera, esposa del presidente Enrique Peña Nieto.

“Mientras el gobierno federal destaca que en el proceso de la ronda uno la transparencia fue el común denominador, entre los accionistas de Sierra Oil & Gas figura Hipólito Gerard Rivero, cuñado de Carlos Salinas, quien posee una participación accionaria de 13 por ciento en la compañía petrolera mexicana de reciente creación. En la licitación del tren rápido México-Querétaro la empresa de Hipólito Gerard (Constructora y Edificadora GIA+A) participaba en consorcio con las empresas China Railway Construction, Prodemex y Constructora Teya. Esta última propiedad de Juan Armando Hinojosa Cantú, presidente de Grupo Higa.

“Coincidentemente, las relaciones públicas de Sierra Oil & Gas son manejadas por Proa-Structura, empresa del priísta (y panista y lo que sea) Jesús Reyes Heroles González Garza, quien fue director general de Petróleos Mexicanos durante parte de la segunda administración panista, del primero de diciembre de 2006 al 8 de septiembre de 2009.

La participación de Hipólito Gerard Rivero en Sierra Oil & Gas es a través del Fondo de Inversión Infraestructura Institucional (I2), plataforma especializada en el manejo e inversión de capital institucional en proyectos de infraestructura en México, con más de 3 mil millones de pesos administrados.

Así es. Por sobrexposición mediática y decisión de las altas esferas, los empresarios Hipólito Gerard Rivero y Juan Armando Hinojosa Cantú fueron apartados de los reflectores, pues aparecían en prácticamente todos los negocios que armaba el nuevo inquilino de Los Pinos. Sin embargo, el repliego táctico de ninguna manera implicaba retirarles la protección gubernamental, abandonarlos a su suerte y mucho menos dejarlos fuera del presupuesto.

En apariencia todo iba muy bien, pero que llega la ronda uno y una vez más esos personajes aparecen como ganadores en una licitación en la que prácticamente todo se declaró desierto; uno de ellos participó en representación de la familia del ex mandatario y el otro de sus propios intereses y los de la casa real de Atlacomulco.

Paradójicamente el que ahora le lleva las relaciones públicas al consorcio es hijo de quien en febrero de 1970, como director de Pemex, canceló definitivamente los contratos de riesgo otorgados durante el alemanismo, liberando así, sin limitaciones de ninguna especie, 3 mil 858 kilómetros cuadrados del territorio nacional para la explotación exclusiva de Petróleos Mexicanos en beneficio de la nación, sin necesidad de ofrecer participaciones o derechos sobre el valor de la producción del subsuelo. Con recursos propios y financiamientos normales, proseguirá, de hoy en adelante, el desarrollo y progreso de la industria petrolera. Esa es la diferencia entre don Jesús Reyes Heroles y simplemente el Jr.

Cuarenta y cinco años después, el junior operó en estricto sentido contrario al de su padre, y junto con sus representados (las famigliasSalinas y Atlacomulco) logró que el gobierno mexicano les adjudicara 659 kilómetros cuadrados de territorio nacional, con un potencial (versión oficial) de entre 362 y 602 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, con lo que en los hechos se rehabilitaron los contratos de riesgo del alemanismo. Mientras, en París Enrique Peña Nieto aseguraba que laronda uno es un aprendizaje, cuando en realidad es notorio que de la historia mexicana nada ha aprendido.

Descubierto el pastel y –una vez más– el conflicto de intereses entre la parte gubernamental y la privada,Sierra Oil & Gas, que se autodenomina como la primera empresa mexicana independiente de petróleo y gas, ganadora de dos áreas contractuales para la exploración de hidrocarburos en aguas someras del Golfo de México, confirmó la participación del fondo de inversión Infraestructura Institucional (I2), vinculado al cuñado del ex presidente Carlos Salinas. Sin embargo, rechazó cualquier injerencia o participación indebida de parte de terceras personas en la compañía y destacó que es una empresa comprometida con el crecimiento y desarrollo a largo plazo de México. A través de un comunicado, Sierra Oil & Gas explicó que conjuntamente con sus inversionistas internacionales invitaron a un fondo mexicano con representación institucional de las principales Afore, partiendo del interés de contar con la participación de fondos de retiro de trabajadores mexicanos en inversiones de infraestructura y energía (La Jornada, Israel Rodríguez).

En fin, no llegó la carretada de dinero prometida por Enrique Peña Nieto y demás modernizadores, pero sí se ratificó, por si hubiera duda, que los grandes negocios a costillas de la nación son para los de siempre, y falta por ver de qué tamaño serán las rebanadas para otros personajes del circuito, como Carlos Slim, Germán Larrea, Alberto Bailleres y la caterva de ex funcionarios al servicio del gran capital.

Las rebanadas del pastel

Ahora que si de celebraciones se trata, allí está el tipo de cambio peso-dólar que rompe récord tras récord: ayer el billete verde se vendió en ventanilla a 16.20 famélicos papelitos del Banco de México (léase 16 mil 200).

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