Columna: Los elefantes y el túnel -Por @AGpeMD

Publicado el Julio 21, 2015, Bajo Columna de opinión, Autor Rucobo.

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Los elefantes y el túnel
Columna de Anel Guadalupe Montero Díaz
21 julio 2015

“Creo más en El Chapo que en los gobiernos” , afirmaba Kate del Castillo en una carta dirigida a Joaquín Guzmán Loera y difundida a través de twitter en enero de 2012. Hace un par de días, Eugenio Derbez siguió el juego al afirmar que: “El Chapo hacía lo que el Gobierno no hace” .

En ambos casos, las estrellas de Televisa utilizaron su influencia mediática para construir en el imaginario colectivo una moderna versión de Robin Hood que nada pide a la historia original, pero deja de lado a las miles de víctimas de la violencia desatada por el combate al narcotráfico y al crimen organizado.

Sin embargo, la apología más lamentable proviene de Instituciones y servidores públicos al servicio de un Estado que avala una estrategia de control de daños inaugurada por los romanos cientos de años antes de Cristo.

La narrativa institucional acerca de la fuga del Chapo y la construcción del túnel por donde presuntamente escapó, recuerda a los elefantes que Aníbal de Cartago utilizó para combatir a los romanos, según la versión de los historiadores al servicio de los vencedores.

La lógica de la historia, parece ser atemporal: La creación de un enemigo cuyas hazañas formidables justifiquen algunas derrotas, aunque al final el mito de su poderío sólo haya servido para ensalzar la fuerza de aquellos que lograron vencerlo.

“El misterio de los elefantes de Aníbal” , se titula el artículo del New York Times, donde se cuestiona por primera vez, con bases científicas, la logística utilizada por Aníbal para combatir a los romanos, descrita en la segunda guerra púnica:

“Nadie podía esperar que un ejército entero se atreviera a cruzar los terribles pasos de alta montaña en invierno, por sendas nunca antes transitadas. La hazaña le costó a Aníbal la pérdida de un ojo y la muerte de la mayoría de los elefantes, pero las desprevenidas legiones romanas fueron derrotadas por tres veces en el norte de Italia, en las batallas de Tesino, Trebia y Trasimeno. Y así, en la primavera del año siguiente, ningún ejército se interponía ya entre Aníbal y Roma”

Sin embargo, las dudas sobre los elefantes de Cartago, su travesía desde Asia hasta Túnez y el uso como “arma infalible” son sólo algunos cuestionamientos que los científicos buscan responder, mientras los historiadores son incapaces de responder una sola pregunta: ¿por qué Aníbal no destruyó Roma tras la victoria de la batalla de Cannas? Una posible respuesta es que ni Aníbal era tan brillante, ni los romanos tan perseverantes.

Los elefantes y el mito del mejor estratega de todos los tiempos, ofrecen una explicación que los hechos actuales parecen corroborar: Los más entusiastas apologistas del Chapo, son los encargados de combatirlo.

¿Usted qué opina, estimado lector?

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