Cuento Quincenal: Fiel hasta la muerte @JoseCruz777

Publicado el Julio 24, 2015, Bajo Cuento, Autor Rucobo.

Sunny

Fiel hasta la muerte
Cuento/vivencia
24 julio 2015

Se sobre entiende que no me refiero a ser humano alguno, debido a que la fidelidad en la raza humana es un valor en desuso, postergable, de temporada, antiguo, poco practicado, fuera de moda, mal visto, anacrónico. Me refiero al perro, denominado como el mejor amigo del hombre, yo me atrevería a sugerir que no es el mejor amigo del hombre, es… el único.

El can en cuestión era un soberbio ejemplar de la raza husky, sólo que este era de color blanco, no albino, respondía al nombre de “Sunny” -se pronuncia sany-. El origen de su nombre se debe a que Román su propietario, lo era también de un mini súper y cuando hacía la lista de lo que iba a surtir el día siguiente, un niño que trabajaba con él, le decía repetidamente, no se le olvide comprar Sunny Delight -naranjada norteamericana- y como pasa frecuentemente, el niño adquirió el mote del Sunny, como aquel niño era blanco -güero-, cuando nació el entonces cachorro, por una especie de ósmosis se le bautizó como El Sunny.

La madre del Sunny -me refiero al animal- había sido obsequiada a Román por un rico bodeguero del mercado de abastos, al que la bravura de la perra le ocasionaba problemas con la esposa, debido a que tenía perros de razas pequeñas. Se llamaba “La Zarca” por tener un ojo café y el otro azul. El animal procedía de una exitosa cruza de una perra husky con un lobo salvaje, de ahí su carácter y temperamento.

Tenemos pues que el sunny era lobo salvaje en un 25%. De una camada de ocho cachorritos, se vendieron seis de ellos, dejando Román para cría sólo al sunny por ser el más pequeño y a una hermana llamada “Muñeca” -la foto que ilustra la historia es de él, aún cachorro-. Los perros y la madre son muy bien alimentados creciendo sanos y fuertes resultando unos muy buenos guardianes de la propiedad.

El Sunny era además un semental consumado, cuando amigos de Román o vecinos lo solicitaban para que cargara -se apareara- a sus hembras, él, sabía cumplir con su cometido en forma rápida y eficiente, no hubo queja alguna, produciendo crías de belleza notable, era todo un galán canino.

Cuando algún felino -gato- cometía el error de invadir sus dominios era indefectiblemente muerto por las poderosas quijadas del Sunny. En alguna ocasión, estaba Román muy molesto con él, debido a que en veces agredía a la Zarca y a la Muñeca, cuando pasan por el negocio unos jóvenes con imponente perro doberman, les dice Román, “préstenmelo para que silencie al Sunny y le quite lo aprovechado con su madre y hermana” los jóvenes aceptan y… el sunny prende al otro animal del cuello y el doberman llora, teniendo que intervenir Román a separarlo, no hubo castigo por la ferocidad de su mascota.

Otra particularidad del Sunny, era que no soportaba a los borrachitos, cuando estos pasaban por el lado externo de la malla ciclónica, dejaban enfurecido al animal. Salvo los beodos, con las personas no era agresivo, era muy querido por los trabajadores y claro por Román, su esposa Esmeralda y sus dos hijos pequeños.

El mini súper fue en declive por la bonhomía de sus propietarios y por la apertura de múltiples centros comerciales y modernos malls que acabaron con la clientela -caso que se repite en muchas ciudades-. La familia decide emigrar de su lugar de origen, pero para ese tiempo ya sólo quedaba con vida el Sunny, habían muerto la Zarca y la Muñeca.

Se fue primero Esmeralda y los niños, se quedó Román en espera de que su suerte cambiara o surgiera alguna oportunidad comercial. Iba seguido por pocos días a visitar a su familia dejando la alimentación del Sunny a cargo de vecinos. Había una compenetración notable entre Román y su mascota, convidándole Román al Sunny, alimentos tan poco propios para un perro como: jícama, sandía, coco de agua o nieve.

Una de las trabajadoras anteriores del mini súper, decide rentarlo y Román va a visitar a su familia esta vez por una semana, cuando regresa, espera encontrar como siempre a su fiel mascota, que en forma habitual lo recibía alborozado, el Sunny no acudió al llamado, entra, lo busca sin encontrarlo y preocupado va con la vecina que le rentaba la tienda y recibe la triste noticia, el Sunny murió de tristeza de no verlo, lo habían sepultado en el mismo patio.

Hay más posibilidades; que se haya escapado, que lo hayan matado, que lo hayan robado. Román no investigó, ni quiso excavar para cerciorarse. Sirva esta historia para demostrar la amistad entrañable entre un humano y un perro, el Sunny fue fiel ¡hasta la muerte!

Autor: José Cruz Pérez Rucobo

 

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