Cuento Quincenal: Peligrosamente Bonita @JoseCruz777

Publicado el Agosto 7, 2015, Bajo Cuento, Autor Rucobo.

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Peligrosamente Bonita
Cuento corto
07 agosto 2015

Dice la canción popular, “Toda mujer bonita será traidora, porque al hombre valiente lo hace cobarde”. Con ese antecedente, conozcamos la historia de Patricia. Ella, nació en el seno de una familia de clase media, hija intermedia de un prolífico matrimonio, por tener la tez ligeramente mas oscura que sus hermanas y hermanos, le apodaban la Negra.

Desde muy pequeña destacó debido a su gran hermosura, siendo seleccionada para, aún niña, participar en certámenes de belleza y todo tipo de bailables. Fue una estudiante promedio, sin grandes logros, sin grandes descalabros, llegando sólo hasta la educación secundaria. Cuando a los 15 años empezó a buscar trabajo, se percató del irresistible encanto que emanaba hacia el sexo opuesto, jóvenes, adultos y aún viejos eran atraídos por esa diabólicamente bella jovencita.

Patricia nunca fue -ni es- una mala persona, es de nobles sentimientos. Podría decirse que ella es también víctima de su espectacular belleza y de su irrefrenable impulso sexual. tuvo algunas relaciones de noviazgo con muchachos de su edad los que a punto estuvieron de apoderarse de su virginidad, hasta que apareció Rafael, le habló de matrimonio, de formar una familia, de un futuro promisorio y Patricia se entregó por completo al que en forma melosa y falsa tanto le prometió.

Así, a los 18 años, descubre su prodigiosa capacidad de amar y un pequeño inconveniente… era multiorgásmica, pudiendo llegar al clímax en más de 10 ocasiones si su pareja lo permitía. Esa condición es sumamente infrecuente en una mujer debido a que es mucho más común la anorgasmia -imposibilidad de la mujer de alcanzar el orgasmo-.

Ese “Problema” -multiorgasmia- intimida a muchos hombres inseguros y Rafael no fue la excepción, huyendo cobardemente de ella, pero dejándole una enfermedad que tarda nueve meses en sanar, se llama embarazo. De ese inconveniente nace Brenda, quien heredó parte de la rotunda belleza de la madre, pero mucho menos pronunciada. La maternidad la embarneció y acentuó aún más su prodigiosa belleza natural.

Somera descripción física de Patricia, era -es- de 1.65 mts. de estatura, su peso aproximado de 55 kgs., cabello negro grueso y sedoso, ojos color miel, nariz pequeña y algo respingada, boca pequeña, labios regulares y carnosos, senos medianos y muy firmes, esbelta sin llegar a la delgadez, piernas torneadas y estéticas, cintura marcada, curvas ligeramente mas pronunciadas que las de una modelo de pasarela sin llegar a la morbidez, tupido vello corporal, ¡una escultura hecha mujer! Todo en ella es armonía, estética, beldad.

Patricia a sus 19 años, con una hija y dueña de una impactante hermosura, lucha para mantenerse a si misma y a la pequeña Brenda, trabaja con más empeño, con más ahínco, con más denuedo. Su atractiva figura mas que ayudarla le estorba debido a que compañeros de trabajo, jefes y todo aquel que la conoce, queda prendado de ella. Como mujer que es, y con las urgencias naturales del cuerpo, empieza a tener aventuras y romances ocasionales que le dan alivio momentáneo, peo también le producen un gran vacío.

A los 23 años conoce a Alfonso, dos años menor que ella, el carácter sosegado del joven y su poco ímpetu amoroso la atraen hasta el grado de formalizar un noviazgo con él. Alfonso si bien un tanto frío, le demuestra que quiere una relación seria y que su mayor aspiración es casarse con ella. Patricia no siente amarlo con toda la fuerza de que es capaz, pero, su ansia de seguridad provoca que acceda a su propuesta de matrimonio.

Al cumplir Patricia los 25 años nace el pequeño Alfonso, y… todo debería de estar bien, pero, la diferencia de temperamento de la pareja empezó a hacer sentir insatisfecha a Patricia, Alfonso entregado a su trabajo logró su ascenso a supervisor haciendo poco caso del volcán que tenía por esposa, en alguna ocasión se atrevió a decirle, “Es que no me motivas”, ella se sintió que no era apreciada porque su sola presencia motivaba a más de uno. Herida en su vanidad femenina y por la humana necesidad de sentirse amada, decide corresponderle al más insistente de sus pretendientes, el instructor del gimnasio donde asistía.

El nombre del nuevo personaje en su vida era Hugo, él era la antítesis de Alfonso. Viril, enamorado perdidamente de Patricia, arrojado, agresivo y con una dosis de violencia -no hacia ella- que mucho atrae a algunas mujeres, incluso su olor era a macho, mientras que Alfonso olía a jabón. Aunque las relaciones carnales con Alfonso no se suspendieron, estas, eran de una fogosidad y explosividad notoriamente inferiores a las sostenidas con Hugo. Los focos de alarma se encendieron para Patricia, cuando Hugo le habló de la posibilidad de eliminar a Alfonso.

Las relaciones de los amantes empezaron a hacerse tortuosas, pero extrañamente más placenteras, muchas veces estuvo tentada a aceptar el siniestro plan de Hugo sin embargo Patricia era fogosa, no era mala. Cuando llegaban esos deseos, al racionalizarlos los desechaba. Si alguna vez Alfonso supo de las infidelidades de su esposa -Hugo no fue el único-, no le importó o no tuvo los arrestos varoniles para exigir una satisfacción.

Hoy, Patricia tiene 55 años, Alfonso 53, Hugo quedó atrás. Seguramente han habido otros que cubran las carencias del marido. Lo disímbolo de los temperamentos no se subsana con buenos deseos ni planes de fidelidad.
A las parejas jóvenes les sugiero tener mucho cuidado si lo único que buscan es belleza física, no les vaya a pasar lo que a Alfonso. “La envoltura no es lo importante sino el regalo”.

Autor: José Cruz Pérez Rucobo

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