Asesinato pone en el ojo a Duarte, y recuerda que Veracruz es el más violento para periodistas

Publicado el Agosto 9, 2015, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.

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Ciudad de México, 9 de agosto (SinEmbargo).– “Responsabilizamos totalmente a Javier Duarte de Ochoa, Gobernador de Veracruz, y a todo su gabinete, sobre cualquier cosa que nos pueda suceder a los que estamos involucrados y organizados en todo este tipo de movimientos, tanto estudiantes, académicos, sociedad civil en general”, esas fueron las palabras de Nadia Vera Pérez, antropóloga, activista y productora cultural, asesinada junto con el fotoperiodista Rubén Espinosa Becerril y otras tres personas más el pasado 31 de julio en un departamento de la colonia Narvarte en el Distrito Federal.

La noticia indignó al gremio periodístico, todos conocían la historia de Rubén, sabían que desde hace un mes el periodista gráfico vivía en el Distrito Federal porque salió huyendo de Veracruz tras protagonizar varios episodios de acoso.

En esa entidad dejó su trabajo, sus corresponsalías, amigos, su casa y hasta su perro por el miedo a ser asesinado.

En una entrevista con SinEmbargo, Rubén platicó sobre el estado que guardan la prensa y la libertad de expresión en Veracruz; el modus operandi del gobierno de Javier Duarte de Ochoa para mantener sometidos a los medios de comunicación y la vida que deben llevar los reporteros y fotógrafos que no quieren recibir dinero a cambio de su silencio.

Rubén, de 31 años, cubría movimientos sociales, trabajaba para la agencia Cuartoscuro y la revista Proceso, este último medio utilizó una de sus fotografías para ilustrar su portada número 1946, imagen que, de acuerdo con el propio Rubén, “lastimó mucho” al Gobernador.

Es una fotografía donde Duarte de Ochoa sale con una gorra de policía y de perfil, una imagen como síntesis del contenido: “Veracruz, estado sin ley”, decía el encabezado en la tapa.

Con esa portada de la Proceso, Rubén Espinosa quedó en la mira. Habrían de venir más agresiones y acosos en su contra. “Cuando saco la foto de que estaban deteniendo a los estudiantes, me toma del cuello una persona de la Ayudantía del Gobierno del Estado y me dice: ‘deja de tomar fotos si no quieres terminar como Regina’”, explicó el fotoperiodista aSinEmbargo.

Regina Martínez, de quien habló Rubén, era una periodista del semanario Proceso, su cuerpo sin vida fue encontrado en el baño de su casa con señales de tortura y asfixia el 28 de abril de 2012. Su asesinato se convirtió en ejemplo de la falta de garantías que el estado de Veracruz otorga a los periodistas para realizar su labor profesional, así como el desinterés por investigar y castigar a los autores intelectuales de homicidios contra comunicadores.

De acuerdo con la organización Artículo 19, en 2014 Veracruz se ubicó, con 41 casos, entre las cinco entidades federativas con el mayor número de agresiones a periodistas. En el cuarto año de Gobierno de Javier Duarte de Ochoa, 14 reporteros han sido asesinados (la mayoría de estos casos están irresueltos), tres reporteros están desaparecidos en la entidad, una decena exiliados por amenazas veladas de grupos delincuenciales y varios reporteros intimidados, golpeados u hostigados de forma anónima por ejercer el oficio.

En diversas entrevistas, Jorge Morales Vázquez, integrante de la Comisión Estatal para la Atención y Protección de Periodistas (CEAPP) ha asegurado que las garantías para el gremio cada vez se ven más vulneradas y el libre ejercicio de la profesión se vuelve más frágil, peor aún, apunta, el grado de corrupción y de no investigación de los Ministerios Públicos y de los cuerpos policíacos es cada vez más evidente.

Diversas organizaciones como Naciones Unidas (ONU), Artículo 19, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ por sus siglas en inglés), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Freedom House, escritores y políticos han condenado el asesinato del fotógrafo y han exhortado a las autoridades mexicanas a investigar en profundidad su homicidio y todos sus posibles motivos, “como en particular pudiera haber sido en represalia por su trabajo”.

A pesar de que la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) ha señalado que una de las hipótesis del multihomicidio es el robo, a ningún colega de Espinosaentrevistado por este medio digital le caben dudas de que el Gobierno de Veracruz está detrás del crimen perpetrado en un departamento ubicado en el cuarto piso de Luz Saviñón 1909.

Y las acusaciones y la indignación siguen.

Desde que se difundió la noticia del asesinato de Rubén, los señalamientos en contra de Duarte y su gobierno no han parado en las redes sociales y en las movilizaciones de protesta.

En la plataforma Change.org ciudadanos lanzaron una petición para que se investigue al Gobernador. “Hay numerosos reportes y testimonios sobre las amenazas que Rubénrecibió por parte del gobierno de Veracruz cuyo titular, Javier Duarte, deber ser investigado”, refiere la solicitud que ya cuenta con más de 55 mil firmas.

En otro hecho, el pasado martes usuarios de la red reportaron que la biografía del Gobernador de Veracruz en Wikipedia había sido modificada. En la sección donde se consigna la ocupación del mandatario, algún usuario escribió: “asesino”.

Estos señalamientos han hecho que la dependencia capitalina incluyera entre sus líneas de investigación las actividades que tanto el fotorreportero Rubén Espinosa como la antropóloga Nadia Vera realizaban en el estado de Veracruz.

Hoy Javier Duarte de Ochoa está otra vez en el ojo público y no por las mejores razones. A un año y cinco meses de concluir su administración, el priista ha colocado a Veracruz como uno de los estados más violentos, más endeudados, más pobres y más peligrosos para el ejercicio periodístico, de acuerdo con estadísticas y organizaciones.

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